miércoles, julio 01, 2026

No quiero quitarme la venda de los ojos


Siempre estoy de mal humor cuando juega la selección, y no sé cómo ocurre, de pronto así estoy, y ya llovió y ya cayó una tormenta y sali a correr por la mañana y el día estaba nublado y gris y hacía frío, y no entiendo por qué a alguien un día gris podría parecerle un día feliz, creo que eso es romantizar la melancolía y que sólo alguien que nunca ha estado realmente triste podría romantizar la melancolía, no siquiera dan ganas de escribir en los días grises, por la tele dijeron que el juego entre México y Ecuador no empezará a la hora programada, que la FIFA tiene un protocolo para salvaguardar la integridad de los jugadores cuando hay tormentas eléctricas, esta idea me lleva a pensar en la tormenta eléctrica de la mente de Rimbaud, estoy leyendo una novela sobre él, pero todo esto es evasión, en la realidad, suenan un montón de cohetes en la calle, nadie está homenajeando a ningún santo, se trata de la previa de este juego de dieciseisavos de final del mundial 2026.

Jax está enfermo, pero comió un poco más que ayer, se ha sentado en mis piernas y me mira con sus ojos tristes, no sé cómo se siente, me cuesta tanto verlo así, un mes atrás saltaba de un lado a otro en la casa, cazaba a Yoko, se peleaba con Gatusso, se quedaba varias horas junto a la ventana esperando a la gatita de los vecinos de la casa 47, o maullándoles a los pájaros que volaban por el patio.

Un mes atrás, cuando veía a un pájaro volar por el patio, Jax se ponía alerta y expectante y se erguía apoyándose en sus patas traseras y casi al mismo tiempo evantaba sus pabellones auditivos y movía la cola y maullaba. Ahora ya no.

Casi cada noche, cuando Lizzie y yo nos sentábamos en la sala a ver alguna serie por Netflix o HBO, a Jax se le ocurría ponerse a cazar a Yoko o hacer travesuras, justo en ese momento, ese era su ritual. Entonces Lizzie se levantaba del sillón para llamarle la atención a Jax y Jax se subía a algún librero y se bajaba por detrás de algún librero para que ella no pidiera atraparlo. 

Hace un mes, Jax todavía vocalizaba para todo. Sus vocalizaciones favoritas eran “¡Mamaw!”, “¡Ngauh!”, “¡Noh!”, que quién sabe qué significaban, pero Lizzie y yo siempre las interpretábamos como si Jax estuviera comunicándose en español con nosotros. Siempre ha sido un gato muy expresivo y curioso.

Hoy, mientras en la tele Martinoli y García explican el protocolo de tormenta eléctrica de la FIFA, Jax sigue sentado en mis piernas, y se le ve cansado y triste. No es nada fan del futbol —tampoco yo; hace varios años que no me interesa mucho el futbol; ahora mismo veo algunos partidos del mundial 2026 para evadirme; mi vida se ha ido más o menos al carajo en los últimos 6 meses—, pero, en estos días, me ha acompañado a ver Países Bajos vs Marruecos y Paraguay vs Alemania. También vimos juntos por tele unos 30 minutos a la selección francesa ganarle a los suecos sin esforzarse demasiado. Jugaban en New Jersey, donde se disputará la final del mundial, y le dije a Jax que creo que Francia ganará el mundial. 

En TuDN y en TV Azteca toda la semana han vendido este juego entre México y Ecuador como la final de La Copa del Mundo. A Jax y a mí nos da igual como quede el juego. Ni él ni yo teníamos grandes expectativas de esta selección, pero ya ganaron 3 juegos consecutivos y no han recibido ni un solo gol en contra. Nunca habían ganado 3 juegos consecutivos en ningún mundial, ni en 1970 ni en 1986, cuando el mundial también se disputó en México. 

Los aficionados están vueltos locos, pero, honestamente, la selección mexicana de futbol juega horrible —Javier Aguirre la dirige por tercera ocasión— y sin embargo ganan. He visto a tantas selecciones jugar bien y siempre perder en tantos mundiales que es paradójico. Los medios masivos de comunicación se han colgado del inesperado éxito del equipo para lucrar con el entusiasmo de la afición. Somos un país tan jodido. Llegamos arrástrandonos al final de mes y nos aferramos a cualquier cosa que nos permita evadir la realidad. 

No estoy seguro de que Jax me acompañe a ver la final del mundial 2026, así que espero que esta noche gane la selección. Si pierden, tendré que quitarme la venda de los ojos y no sé cómo lidiaré con el dolor. 

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