EGOTECA
A veces escribo, a veces escribo
viernes, noviembre 21, 2025
try to build a home, bones of birds
viernes, octubre 10, 2025
no puedes conectar emocionalmente con todo mundo
sábado, septiembre 06, 2025
(Help) you know I need someone
Debí de tener cuatro o cinco años cuando los escuché por primera vez, los domingos mi papá y yo salíamos a comprar el desayuno y luego pasábamos al puesto de periódicos, íbamos a pie, caminábamos varias cuadras, las calles estaban semi desiertas, me gustaba cerrar los párpados ocasionalmente y no dejar de caminar, varias veces estuve a punto de estrellarme contra un poste de luz, ahora que lo pienso seguramente esas mañanas eran muy diferentes al resto de la semana para mi papá, seguramente era una época en la que mi papá trabajaba desde muy temprano y hasta muy tarde casi todos los días, seguramente los domingos por la mañana de esos tiempos eran casi el único momento en el que podía olvidarse del trabajo.
Todo estaba en paz y todo parecía en orden, apenas iban a dar las nueve de la mañana cuando volvíamos al departamento y él se sentaba a leer el periódico y ponía Abbey Road en la tornamesa, y, sin embargo, la música de los Beatles casi nunca me remonta a esos domingos, por alguna razón Abbey Road nunca ha sido uno de mis álbumes favoritos de los Beatles, a lo mejor luego lo escuché obsesivamente en una época en la que me obsesioné con una chica que nunca se interesó en mí y no dejaba de imaginarla en mi vida, mientras ponía una y otra vez “She's so heavy”, quién sabe, a lo mejor esos domingos de mi infancia no fueron tan pacíficos y ordenados como los recuerdo, a lo mejor, en el fondo, yo mismo me boicoteé porque nunca quise que esa chica por la que me obsesioné y yo, estuviéramos juntos.
Estoy casi seguro de que escucharía más a los Beatles, si esos domingos hubiera escuchado “Help!” en lugar de “Because”, probablemente me habría convertido en súper fan de los Beatles y me habría obsesionado en formar una banda que también pudiera pasar de “I want to hold your hand” a “Sgt. Pepper's Lonely Heart's Club Band”, pero las cosas no fueron así, el punto es que quién sabe por qué no me gusta tanto Abbey Road y, cuando escucho rock inglés de los 60, raras veces escucho a los Beatles, más bien les compré a los Stones esa imagen de malosos, esa leyenda de Keith Richards fumándose las cenizas de su padre, y principalmente porque los Stones continuaron haciendo música y escuché muchas veces alguna que otra canción de Voodoo Lounge cuando entré a la prepa, principalmente porque el video de “Love Is Strong” llegó a la pantalla de la tv cuando tenía pocos días de haber entrado a la prepa y movió algo dentro de mí.
Ahora es sábado, los domingos de la infancia y los primeros días de la prepa quedaron varias décadas atrás, acaban de dar las 7: 30 am, Lennon canta...
... y ya se repitieron varias veces todas las canciones de Help!, estoy escribiendo y huyendo de lo que realmente me levantó de la cama y me trajo a la computadora desde las 6 am, vuelvo a desviarme del tema y espero que la app que uso para salir a correr sí funcione hoy y miro hacia la ventana y medio veo que aún no ha salido el sol y nunca jamás volveré a escuchar a los Beatles como antes, hace casi un mes me dijeron por Whats que habías partido a otra dimensión, y no he tenido tiempo para reflexionar, sólo sé que me duele, que te gustaban mucho los Beatles, que te conocí en una feria de ciencias, que formaste parte de mi comité tutoral del doctorado, que luego fuiste mi jefe en el postdoc, que me diste la oportunidad de hacer muchas cosas, de escribir mi propio proyecto de investigación, de publicar como autor corresponsal, de tener estudiantes de posgrado, de encontrar la mejor posición académica que he tenido, que eras una gran persona, que te vi varias veces por Zoom cada lunes desde agosto o septiembre del 2022, que trabajamos varias tardes por Zoom en un plan de estudios de una licenciatura que no se concretó, que siempre estabas de buen humor, que no te dije adiós.
sábado, agosto 16, 2025
whisper secrets for me
Un tipo de Ocesa se nos acerca, le echo un ojo a mi reloj y con la otra mano sostengo una cerveza, van a dar las 7 pm, las luces de El Palacio de Los Deportes están todas encendidas, le echo un vistazo al recinto, no parece estar ni a la tercera parte de su capacidad, quién sabe si se llene. Le doy un sorbo a la cerveza, está tibia, su sabor me remonta a otros tantos conciertos en El Palacio de los Deportes, todavía es temprano, este concierto está anunciado a las 8 y media. No habrá banda telonera.
miércoles, agosto 13, 2025
Strawberry fields forever
En esa oficina, al principio me asignaron un escritorio hasta el fondo, prácticamente allí no convivía con nadie, no había ventanas, hacía frío, casi nadie pasaba por allí, era un espacio en el que entrevistaban a académicos que aparecían en distintos eventos de Divulgación, pero un día viste esa situación y me cambiaron a otro escritorio, a la entrada del edificio, con colegas de tiempo completo definitivo, a una oficina que tenía ventanas. Una tarde enviaba a revisión el MS de mi proyecto de postdoc (tú eras mi jefe de postdoc y me habías dado la oportunidad de escribir mi propio proyecto de postdoc y ser Autor Corresponsal en ese MS; aunque ya había publicado 4 papers de investigación original como Primer Autor y había hecho el trabajo de Autor Corresponsal en esos 4 papers en el PhD, nadie me había dado esa oportunidad, mi tutor de PhD era una persona totalmente diferente a ti y no sólo insistía en que yo no tenía iniciativa y en que sólo seguía sus instrucciones, sino que no me dio la oportunidad ni una sola vez de ser Autor Corresponsal) y te sentaste cerca de mí y me dijiste «Por ahí me han dicho que tocas la guitarra eléctrica...» y me contaste que tú eras un desastre para tocar la guitarra eléctrica, que tenías una pero que nunca habías aprendido a tocarla, te gustaban los Beatles, todo mundo lo sabíamos, no sólo porque en tu oficina –en el Edificio S– había colgado alguno que otro cuadro de los Beatles, sino porque, de una u otra forma, siempre le hacías saber a tus colaboradores, colegas y estudiantes cuánto te gustaban los Beatles.
Esa era la clase de conversación que podía tener contigo, además de las conversaciones académicas, cuando te conocí estabas en una Feria de Ciencias, fui a buscarte para que firmaras un documento en el que aceptabas formar parte de mi Comité Tutoral de Doctorado y desde ese momento supe que no eras un académico de mente cerrada, que apoyabas a tus colegas, colaboradores y estudiantes, en los Exámenes Tutorales eras siempre el más ecuánime, como mi Jefe de postdoc siempre me apoyaste, gracias a ti pude acercarme a colegas de otra universidad pública y tener mi experiencia más cercana a mi empleo ideal –Profesor Visitante, con un nombramiento de Profesor Titular A, durante 3 años–, en los últimos 3 años he estado asistiendo cada lunes a los seminarios de tu grupo de investigación clínica –un grupo multidisciplinario de psicólogos, neurólogos, psiquiatras y odontólogos que tienen una clínica privada y que también apoyaste– y trabajamos en un programa de estudios de una licenciatura que ninguna autoridad quiso apoyar, nos vimos varias veces en alguna cena de fin de año o en alguna reunión de trabajo, nunca pudimos concretar una comida, hablamos por teléfono para acordar detalles de un par de artículos de Divulgación o de un par de charlas de Divulgación, ahora comienzo una etapa nueva, voy saliendo a mi primer día de trabajo, en una universidad privada, un montón de canciones de los Beatles van sonando en mi cabeza, me siento dividido, hace no más de 12 horas que recibí la noticia, ya no volveremos a verte nunca más.

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