martes, enero 30, 2007

Aquí viene tu hombre


A cada rato, completamente ebria, Nancy decía 'Nunca lo perdonaré', mientras él trataba de consolarla y convencerla de que ya no bebiera más. Pero Nancy se resistía. Se tambaleaba en el centro de la sala, estremecida por el alcohol y por el despecho. No soltaba su cigarrillo y su Pacífico. Al fondo sonaba por enésima ocasión el Dolittle.

'Ya basta. No continúes', farfullaba su novio, harto de tener que soportar tanta impertinencia. No es agradable salir con alguien y que esa persona se la pase hablando de lo mucho que extraña y desprecia a su antigua pareja.

Nancy se tranquilizó y se sentó en un pequeño sofá. Su novio notó que ella estaba llorando. Los dos se quedaron quietos por un par de minutos. Después de terminarse la Pacífico, Nancy, entre sollozos, murmuró que a su antigua pareja le gustaba mucho Here comes your man... 


El novio volvió a sentirse disgustado y harto de la situación, así que se marchó y se metió en una de las habitaciones de la cabaña. Ya en la habitación, se tumbó en la cama, sacó una pipa y comenzó a cargarla, pero algo lo detuvo. Recordó los millones de veces que Nancy le había dicho que a su antigua pareja le gustaba mucho esa canción de los Pixies. De repente todo tuvo sentido. Esa otra persona había dejado a Nancy por otro hombre.

1 comentario:

Anónimo dijo...

CELEBRO LAS PACíFICO, AUNQUE CELEBRO DE MODO ABRUMADOR LOS PACíFICO...QUÉ RICAS BOCANADAS A PRECIO BAJO.
Y CELEBRO TAMBIÉN QUE MI OBTURADOR SEA: BLOGS ESPECIALES QUE HE LEÍDO (Y QUE HAY QUE SEGUIR LEYENDO).

CIAO

POR CIERTO, LOS GATOS SON LA CURA...DE TODO...AUNQUE POR UNA SOLA VEZ SEAN EL MOTIVO.