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jueves, diciembre 28, 2017
Der Himmel über Berlin
Las Alas del Deseo es una película alemana de 1987, dirigida por Win Wenders.
El filme ganó los premios Bundesfilmpreis de oro, Bayerischer Filmpreis, entre otros, e hizo acreedor a Win Wenders del reconocimiento como mejor director en el Festival de Cannes de ese año.
En la película, dos ángeles -Damiel y Cassiel-, encargados de vigilar y cuidar a los humanos eternamente, recorren Berlín y escuchan los pensamientos de sus habitantes y les dan consuelo a los más necesitados.
Damiel consuela a una trapecista que trabaja en un circo.
Marion es una mujer solitaria y triste, que atraviesa una crisis existencial.
Su belleza lo cautiva y lo intriga.
Colombo, un director de cine estadounidense, llega a Berlín a filmar una película y, mientras Damiel está desesperado por experimentar los placeres humanos, lo encuentra.
Colombo parece disfrutar hasta lo más insignificante, como caminar por una horrible plaza lodosa o frotarse las manos para calentarse en el crudo invierno alemán.
Damiel quiere experimentar las emociones humanas y está dispuesto a abandonar la inmortalidad a cambio de ello.
domingo, diciembre 24, 2006
Misteriosas caminatas a lo largo del desierto de Arizona

A veces quisiera creer en los nahuales.
A veces quisiera creer que existe una especie de tercer ojo, o un nivel de consciencia en el que no importa el mundo tal y como lo conocemos.
A veces me gusta pensar que cuando recibo un fuerte golpe en la cabeza, ese tercer ojo se abre y que entonces puedo acceder brevemente a otro nivel de consciencia.
A veces me gusta pensar que durante algunos segundos, puedo escucharme a mí mismo desde mis vísceras y que al mismo tiempo yazco en el fondo de una piscina y que todos los sonidos provienen del exterior.
A veces me pregunto si todos mis sentidos son líquidos y si Carlos Castaneda envejeció drásticamente en una conferencia en Ciudad Universitaria mientras hablaba de los viejos tiempos en los que se columpiaba de los árboles o se transformaba en cuervo y huía de las brujas que querían acabar con él.
A veces me pregunto si en realidad todos los niños sabíamos qué clase de adultos seríamos cuando creciéramos y si los ángeles nos pusieron un dedo entre los labios para que guardáramos silencio y si la marca que nos dejó ese contacto entre la nariz y los labios es un vestigio de ese acuerdo.
A veces me emociona la llegada de la Navidad y me pongo a pensar en estas cosas.
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