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domingo, agosto 09, 2020

Sing Backwards And Weep | Mark Lanegan (2020)

 

Es el viernes 26 de junio de 1992. En Gotemburgo, la selección danesa de futbol disputará la final de la Eurocopa contra la selección alemana. Mientras tanto, en Roskilde, en uno de los festivales daneses de música más importantes, los Screaming Trees compartirán el escenario principal con Nirvana y con Pearl Jam.

“I Nearly Lost You” aún no pone en la órbita del “sonido Seattle” a la banda de Ellensburgh, pero, al cabo de unos meses, en parte gracias al éxito de Singles –la película de Cameron Crowe que contará con cameos de Chris Cornell y de Eddie Vedder, entre otras estrellas de la escena musical de Seattle, y que incluirá a esta canción en el soundtrack–, en parte gracias a que MTV rotará constantemente el video de la canción en su programación y en parte gracias al apoyo que recibirán de Kurt Cobain, los Screaming Trees saldrán del relativo anonimato en el que han estado desde mediados de los ochenta, cuando los hermanos Conner formaron la banda. Sweet Oblivion, su sexto álbum de estudio, es el primero que graban con una disquera trasnacional. Debido al inusitado éxito que tendrán, Epic Records –la sucursal de Sony con quien grabaron Sweet Oblivion– les extenderá su contrato por al menos un álbum más. 

Pero estamos en el verano de 1992. La película de Cameron Crowe que explotará el interés del público en las bandas de Seattle y que contará con las actuaciones estelares de Bridget Fonda y de Matt Dillon, todavía no ha sido estrenada en el cine. La banda sonora de Singles es apenas un proyecto en vías de consolidarse y nadie ha considerado la participación de los Screaming Trees**. 

Antes de volar a Europa, los hermanos Gary Lee Conner (guitarra) y Van Conner (bajo), Barrett Martin (batería) y Mark Lanegan (cantante), terminaron de grabar Sweet Oblivion en Nueva York, con Don Fleming (como productor) y con John Agnello (como ingeniero de sonido); Andy Wallace –el famoso ingeniero de sonido que ha trabajado con R. E. M. y que mezclará “All Apologies”, “Heart-shaped Box” y “Pennyroyal Tea” en el (último) álbum de estudio que Nirvana comenzará a grabar en febrero de 1993 en los Pachyderm Studios en Minnesota–, mezclará algunas canciones. 

Por primera vez en su historia, desde que los Screaming Trees grabaron su álbum debut en 1985, Gary Lee Conner le permitió a Mark Lanegan formar parte del proceso creativo de la composición de las canciones. Lanegan no sólo se sintió involucrado, por primera vez, con las canciones que canta, sino que además está convencido de que Sweet Oblivion será el mejor álbum que podrán componer juntos como banda. 

En menos de un año, Sweet Oblivion venderá alrededor de 300, 000 copias sólo en Estados Unidos, obtendrá una certificación de platino y se convertirá en el único álbum que los acercará al “estrellato” del que gozan sus coterráneos. 

Conforme el álbum vaya consolidándose y atrayendo seguidores en Europa y en Estados Unidos, Lanegan lidiará con su alcoholismo, paulatinamente sustituirá el alcohol con los opiáceos, amenazará a Gary Lee Conner varias veces con abandonar a la banda, comenzará a trabajar en algunas canciones de su segundo álbum solista (apenas en 1990, Sub Pop lanzó a la venta su primer álbum solista –The Winding Sheet– y, en 1993, tendrá una gran influencia en el MTV Unplugged In New York de Nirvana), pero sus adicciones le harán perder el control y lo pondrán al borde de la muerte.
    

Debido a la inusitada aparición de la selección danesa de futbol en la final de la Eurocopa, los organizadores de Roskilde modificaron los horarios del festival. A la hora del partido de futbol entre las selecciones de Dinamarca y de Alemania, en lugar de escuchar música en vivo, los asistentes podrán ver el partido de futbol en pantallas gigantes que estarán colocadas en puntos estratégicos del festival. 

Los Screaming Trees tocarán por la tarde en el escenario principal, antes de que se dispute la final de la Eurocopa '92, pero la mánager de Screaming Trees le dice a Lanegan que Cobain quiere hablar urgentemente con él, que vaya a verlo a su camerino. Apenas da un paso dentro del camerino, tiene un mal presentimiento. Ve a Cobain tumbado en un sillón y cubierto con una manta, lidiando con el síndrome de abstinencia y recibiendo una inyección intravenosa de metadona. Cobain le dice que quiere que los Screaming Trees cierren el festival, que toquen por la noche, después de Nirvana; que la gente tiene que darse cuenta de lo geniales que son. Lanegan arguye en vano que está seguro de que los 50, 000 asistentes a Roskilde se sentirán decepcionados –Nirvana y Pearl Jam son las bandas más populares del momento– y que nadie se quedará a escuchar a Screaming Trees por la noche.

Cobain insiste: el público tiene que darse cuenta de lo geniales que son los Screaming Trees, tal y como a él mismo le ocurrió, muchos años antes de que Nirvana se volviera la banda más famosa en el mundo, cuando le pedía insistentemente a su amigo Dylan Carlson que invitara a Mark Lanegan a un concierto de Nirvana en Olympia y que le presentara a Mark Lanegan; le dice a Lanegan que está loco, que ellos no pueden rechazar esa oportunidad y que la gente los amará. 

Cuando la banda de Ellensburg sale esa noche al escenario principal, comienzan con “Shadows Of The Season” –la canción que abre Sweet Oblivion– y el micrófono de Lanegan no funciona. Un miembro del staff entra al escenario e intenta arreglar el problema, pero después de diez canciones, la situación no mejora y Lanegan desahoga su frustración con los monitores. Mientras la banda sigue tocando, varios miembros del staff lo rodean en el escenario y tratan de detenerlo.

Dieciocho años más tarde, en el Capítulo 8 de Sing Backwards And Weep, Lanegan se recuerda como un impertinente que había estado bebiendo todo el día con Mike McCready y con Van Conner, y describe este suceso*** como una parodia de las persecuciones entre Tom y Jerry: cada vez que él intentaba destruir los monitores, el staff se acercaba a él y él se ponía en guardia, preparado para recibirlos como un boxeador. 

La parodia de Tom y Jerry continúa en el escenario principal de Roskilde, mientras el resto de la banda destroza sus instrumentos para dar por concluida su actuación. Gary Lee y Barrett Martin abandonan el escenario. Los furiosos miembros del staff se alistan para inmovilizar a Mark Lanegan.

Krist Novoselic –el bajista de Nirvana– ha estado al pendiente de la situación a un costado del escenario. Cuando el staff se lanza en contra de Lanegan, él y Van Conner intervienen e impiden que Lanegan reciba una paliza. Debido a los destrozos ocasionados por Lanegan, los Screaming Trees serán vetados de todos los conciertos veraniegos que tenían agendados en Europa. 

Unas semanas más tarde, Nirvana encabezará el Reading Festival y Kurt Cobain abogará por los Screaming Trees: si los organizadores no aceptan de vuelta a los Screaming Trees, Nirvana no encabezará el Reading Festival. El staff del Reading Festival será el mismo staff de Roskilde. Los organizadores aceptarán la condición de Cobain, pero Lanegan tendrá que mantener un bajo perfil. 

Mark Lanegan –quien, además de haber sido cantante de los Screaming Trees (1984-2000) y de haber publicado unos cuantos libros de canciones y de poemas, ha colaborado con artistas como PJ Harvey, Duff McKagan, Josh Homme, Layne Staley, Kurt Cobain y Duke Garwood, entre otros–, refiere este tipo de anécdotas, a lo largo de 43 Capítulos, en Sing Backwards And Weep, su primer libro autobiográfico. 

El título del libro hace referencia a “Fix”, una de las canciones de la carrera solista de Lanegan, y no es un título aleatorio, no es un accidente, sino una advertencia de lo que el lector encontrará en las casi 400 páginas que lo conforman: estrellas de rock enganchadas a la heroína, peligrosos encuentros con narcotraficantes dispuestos a asesinar a sus deudores, un largo recuento de muertes por sobredosis, estrellas de rock como Nick Cave buscando drogas en departamentos de bajo perfil en Washington, Mike Starr en abstinencia y dispuesto a asesinar a Lanegan por unos gramos de heroína, Layne Staley paranoico y convencido de que su cuerpo está lleno de hormigas que quieren conquistar el mundo, búsquedas infernales de heroína –con síndrome de abstinencia y con Josh Homme como guardaespaldas– en barrios violentos, peleas con Liam Gallagher en los pasillos de festivales de música... 

Después de más de tres décadas de consumo de opiáceos, es probable que el contenido del libro no quede exento de la fragilidad de la memoria del autor. Hasta en este sentido, el mensaje de Sing Backwards And Weep es contundente: las drogas, al principio, te llevan al paraíso; al final, te abren la puerta del infierno.

____________

*Debido a la guerra de los Balcanes, la FIFA había expulsado a selección yugoslava de futbol de toda competencia internacional y, a última hora, la selección danesa había ocupado su lugar en la Eurocopa '92. 

**Mientras grababan el álbum, Michael Goldstein –el mánager de Pearl Jam– se hospedaba en un hotel de Nueva York. Bob Pfeifer –el mánager de los Screaming Trees– tuvo que obligar a Mark Lanegan a ir a ese hotel a entregarle personalmente un cassette con esta canción, pues Sony pensaba dejarlos fuera de la banda sonora. Irónicamente, a pesar del éxito de la película y de la banda sonora (y a pesar del éxito de la canción en la banda sonora), los Screaming Trees, a diferencia de Pearl Jam, Soundgarden y Mudhoney, bandas que también fueron incluidas en la banda sonora, nunca recibieron un cheque por las regalías.

***Este video, gracias a que Kim White, la mánager de la banda, grabó el concierto con una cámara de video, está disponible en You Tube.  

sábado, junio 06, 2020

Mis venas pueden arder


Escucho por enésima ocasión “Down In The Dark” en mi viejo iPod Classic de 120 GB. 

No me vuelve loco la tecnología: prefiero escuchar álbumes físicos que digitales –tengo una colección de cassettes, discos compactos y vinilos que probablemente está cerca de los mil– y de hecho me desagrada Apple –mi iPod está en perfectas condiciones y sin embargo está atravesando su época de “obsolescencia programada” y sólo reproduce tres canciones antes de que la batería se descargue por completo–, pero actualmente hay pocas opciones para escuchar álbumes físicos y solamente he tomado un descanso de mi trabajo.

Cierro los párpados, me pongo más cómodo en la silla frente a la computadora y me enfoco en la letra de esta canción. Pienso en un hombre que está esperando que la droga surta efecto y que le murmura a su amante que ella hará que la situación mejore un poco durante algún tiempo.

Me estiro un poco. Quisiera escribir que escuché a Mark Lanegan mucho antes de que “The Winding Sheet” fuera publicado por Sub Pop en mayo de 1990.

Sin embargo, primero escuché a los Screaming Trees (¿sería acaso cuando pude ver “Singles”, alrededor de 1998, o algo así...?) y, en particular, escuché por primera vez esta canción en la cual Kurt Cobain cantó y tocó la guitarra, cuando la descargué de Napster... hace casi 20 años. 

Era un adolescente, Internet era una novedad y estaba obsesionado con Nirvana –todavía me gusta su música– y supuestamente la canción era “una canción desconocida de Kurt Cobain”. 

Lo que he escrito hasta ahora, podría verse como una cosa muy ordinaria, pero tengo algo más que contar: hace casi tres años, en una etapa de mi vida muy contrastante, vi a Mark Lanegan, frente a frente, y nos estrechamos las manos después de un concierto. 

Su banda vino a la Ciudad de México. Estaban de gira, promocionando “Gargoyle” –su décimo álbum de estudio– y tocaron en El Plaza Condesa. Fue un concierto especialmente emotivo. Estuve al borde del llanto en varias ocasiones. En el sentido más freudiano del término, fue un concierto catártico. 

Por mas de cinco años, en los cuales pasé de ser un estudiante de posgrado mentalmente inestable a ser un investigador posdoctoral físicamente enfermo, había estado escuchando su música. 


Entre ambos eventos, viví algunos años miserablemente.

Cuando comencé mi investigación posdoctoral, me diagnosticaron reflujo gastroesofágico y me adherí a varios tratamientos médicos sin éxito. Independientemente de las terribles experiencias sofocantes inherentes a la enfermedad e independientemente de las interminables náuseas provocadas por el consumo de tantos antibióticos, los gastroenterólogos me dijeron que el reflujo estaba erosionando mi esófago de tal modo que era muy probable que la erosión progresara y produjera un tumor cancerígeno. 

En los meses previos a la cirugía que equilibró la situación, escuché la música de Mark Lanegan más que nunca. La asocié con mi decadente estado de ánimo y con la enfermedad, pero, de algún modo, de una manera positiva.

De su carrera solista, “Blues Funeral” fue el primer álbum que escuché –me lo regaló mi esposa casi inmediatamente después de que 4AD lo lanzara a la venta en México en febrero del 2012–, luego escuché “The Winding Sheet” –no pude resistirme al montón de artículos que había leído a lo largo de los años que lo señalaban como la gran influencia del “MTV Unplugged In New York” de Nirvana–, “Bubblegum”, “Gargoyle” y sus colaboraciones con Queens Of The Stone Age y con Duke Garwood.

Conforme escribo estas líneas, ya he escuchado casi todos sus álbumes. (Su trayectoria comprende más de 50 álbumes.) 

Podría intentar explicarme por qué “Bleed All Over”, “My Shadow Life”, “Emperor”, “St Louis Elegy”, “Deepest Shade”, “When Your Number Isn't Up”, “One Hundred Years”, “Bombed”, “Wild Flowers”, “Juarez”... me provocan escalofríos y por qué a la vez me transmiten un sentimiento de dicha, pero no lo haré.

En este caso, las palabras serían insuficientes. 


Quizá no sea un sujeto del todo ortodoxo. Se pelea con medio mundo en twitter. Hace poco lo hizo con uno de los miembros de Oasis que se burló de él (¿el cantante?) y lo desafío a solucionar el asunto de una buena vez. Con frecuencia, también termina dejándose llevar por los reclamos de los admiradores que lo denuncian en redes sociales porque no dejó que le tomaran una fotografía mientras estaba de vacaciones en algún sitio turístico de bajo perfil. 

Lanegan también desconfía de las versiones oficiales acerca del origen del COVID-19 y ha dado un par de entrevistas en las que se vislumbra que cree en la teoría de la conspiración de la red de telecomunicaciones de quinta generación. 

A pesar de todo lo anterior, lo respeto como artista. 

En realidad es uno de los pocos compositores que fueron capaces de dejar atrás “el sonido Seattle” de la década de los noventa. (Sé que los Screaming Trees son de Ellensburg, pero supongo que captas mi punto.) 

A un nivel todavía más personal, sus letras fueron una poderosa inspiración en mis peores días. Me hicieron pensar en mi enfermedad y me hicieron darme cuenta de que mi enfermedad no era la peor enfermedad del mundo. Fue algo irónico, porque realmente no me sentía nada bien. 

Algunas veces estaba harto de no ser capaz ni siquiera de comer cosas “normales” o de beber algo más que no fuera agua simple. Algunas veces odiaba mi vida. Tenía náuseas todo el día. Carraspeaba todo el tiempo. Comía sin hambre, sólo algunas cuantas cosas.  Comer era algo tan monótono que perdí algunos kilos. 

Día tras día, me despertaba sintiéndome enfermo, sin esperanzas y nauseabundo. Ni siquiera soportaba los olores ligeramente intensos. Me daban arcadas. Tenía que llevar una bolsa de emergencia a todas partes, en caso de que vomitara. Los síntomas eran tan intensos que ni siquiera podía leer un artículo de investigación o realizar una cirugía estereotáxica, de principio a fin. Siempre tenía que interrumpir mis actividades, para tomar “aire fresco” y combatir las arcadas. 


Para septiembre del 2018, finalmente estaba sintiéndome de nuevo como una persona normal. Había vuelto a comer comida normal e incluso podía tomarme una cerveza, o un refresco o un jugo de naranja. 

Estaba feliz. 
Además de que me sentía bien y de que me ilusionaba asistir al concierto de Mark Lanegan en El Plaza Condesa, precisamente un día antes del concierto mi artículo de investigación original más reciente fue aceptado en una revista y publicado. 

Como en cualquier otro proceso estándar de revisión por pares de mis previos artículos, la revisión del artículo tomó varios meses, pero ese artículo en particular fue importante para mí. No sólo fue el resultado de mis últimos tres tortuosos años de investigación posdoctoral, sino que fue, oficialmente, mi primer artículo como autor corresponsal.

Ese día del concierto, unos minutos antes de que comenzara el concierto, me hubiera gustado comprar “Phantom Radio” o “I Am The Wolf” en el stand de la mercancía oficial de la banda, pero no tenía mucho dinero. Compré una litografía. 

A los pocos minutos de que acabara el concierto, Mark Lanegan salió nuevamente a firmar autógrafos. 

Gracias a mi esposa –a ella no le gusta la música de Lanegan, pero me acompañó al concierto y se formó en la fila antes que yo– fui el primero de la fila. Fui el primer sujeto entre los asistentes al concierto que tuvo la oportunidad de pasar a la mesa en la que Mark Lanegan firmaría autógrafos. 

Él fue muy amable y me autografió la litografía que había comprado y también mi copia de “Uncle Anesthesia” –uno de los álbumes de los Screaming Trees que produjo Chris Cornell y uno de los que más me gustan. 

Me hubiera gustado decirle algunas cuantas cosas acerca de cómo su música cambió mi perspectiva de la vida cuando estaba más enfermo, pero no quería importunarlo y los organizadores del evento nos dijeron claramente que sólo teníamos un par de minutos. Tampoco quería comportarme como un admirador idiota. 

Sólo le dije: “It was a great show”. 

En varios niveles, realmente lo había sido para mí. 

Debajo de las tenues luces del foro, lo vi sonreír. Tal vez un poco forzadamente. Cuando lo hizo, no pude dejar de pensar que ese hombre había convivido con Kurt Cobain. 

Durante algunos segundos, miré su cabellera rojiza y luego sus ojos –traía unos gruesos lentes– y traté de calcular cuántas veces habría escuchado las mismas tontas palabras que yo le había dicho, y me sentí estúpido. 

Entonces le ofrecí una de mis manos y él cortésmente estrechó una de sus manos con la mía. 

Luego le di las gracias y me alejé, sintiéndome aturdido. (No puedo creer que me haya tomado casi tres años, volver a recordar este evento y procesarlo.)  

Hace unos días llegó a la casa mi copia de “Sing Backwards And Weep”. 

Por la noche, después de haber estado atendiendo mis responsabilidades académicas, me di un descanso y leí un par de páginas de sus memorias.

Traté de imaginar cómo habían sido en realidad las cosas que relataba. 

Luego, me distraje y me metí a revisar twitter. 

El primer tweet que leí era uno de Mark Lanegan. Jason Bonner acababa de compartir un viejo video en donde los Sex Pistols tocaban en vivo “Anarchy In The UK”, y Lanegan le decía que los Sex Pistols habían cambiado su vida. Yo acababa de leer precisamente una página de su libro en la que se refería a ese asunto. 

Esta coincidencia me remontó a estos recuerdos y decidí escribirlos aquí. 


Ahora, acabo de darme cuenta de que Mark Lanegan cambió mi perspectiva de la vida, cuando estaba harto de estar enfermo y enfermo de estar harto y de vivir miserablemente.   



jueves, septiembre 06, 2018

Flores Salvajes


La primera vez que Mark Lanegan vino a la ciudad, ni siquiera me enteré. Estaba terminando el doctorado y aunque escuchaba Blues Funeral (2013) regularmente, supe del concierto casi un año más tarde, cuando Soundgarden tocó en El Palacio de Los Deportes y yo esperaba, alcoholizado y desesperado, mi turno para pasar al mingitorio. 

Casi seis años después, Mark Lanegan y su banda regresaron a dar un concierto a la ciudad. 

Aun cuando la publicidad de este concierto se limitaba a anunciarlo como "uno de los padres del grunge que había colaborado con Kurt Cobain...", tuvo mayor difusión que el concierto del 2013. 

Los responsables de la publicidad no sólo asumieron que el término grunge es del agrado de todos los artistas asociados con este género, sino que su semblanza fue poco afortunada.

Identificar a Mark Lanegan como "uno de los padres del grunge que colaboró con Cobain", equivale a decir que Chris Cornell y que Eddie Vedder son "otros" padres del grunge que colaboraron con Rage Against The Machine y con Neil Young... sin mencionar a Soundgarden ni a Pearl Jam... ni mucho menos sus carreras solistas. 

Rolling Stone
Estrictamente, Lanegan no colaboró con Cobain, sino que fue Cobain quien colaboró con él en un par de canciones de The Winding Sheet (1990) -tocó la guitarra en Where Did You Sleep Last Night? e hizo coros en Down In The Dark.

Asimismo, según Dave Grohl, el álbum debut de Lanegan fue una influencia tan grande para Cobain (y, por ende, para Nirvana) que lo tomó como referencia para grabar el MTV Unplugged In New York (1994).  

Cobain no sólo quiso que el álbum acústico de Nirvana sonara a The Winding Sheet, sino que incluso cerró ese concierto con Where Did You Sleep Last Night? -de acuerdo con la crítica especializada, esta interpretación es uno de los momentos más emblemáticos tanto de la carrera de Nirvana como de los Unplugged de MTV.



De acuerdo con otras fuentes, la admiración que había entre Kurt Cobain y Mark Lanegan era inmensa. Junto con Krist Novoselic -entonces bajista de Nirvana- y Mark Pickerel -primer baterista de Screaming Trees-, formaron The Jury y grabaron unas cuantas canciones. 

El proyecto tenía como propósito rendirle tributo a Leadbelly y sin embargo no prosperó porque ninguno de los dos se atrevía a asumir el rol de líder. Algunas canciones de este fallido proyecto fueron publicadas en With The Lights Out (2004). 

También existe el rumor de que Courtney Love dijo en alguna entrevista que su esposo supuestamente quería que Mark Lanegan cantara Talk To Me y que le había dejado los derechos de la canción para que él hiciera lo que le pareciera mejor. 

No existe una versión de estudio de esta canción. Nirvana sólo la tocó en algunos conciertos y puede hallarse en un par de bootlegs de 1991 en Europa.

With The Lights Out (2004) incluye un video en el que la banda toca Talk To Me en el Crocodile Cafe de Seattle (1992), cuando aparecieron como banda sorpresa para abrir un concierto de Mudhoney, poco después de que Nevermind los hiciera mundialmente famosos.



El objetivo de la publicidad del concierto en El Plaza Condesa era llamar la atención de un público al que quizá no le interesara tanto la música de Mark Lanegan, sino estar en un evento que ningún millennial podía perderse. 

Esta estrategia de mercadotecnia abría la posibilidad de que el concierto fuera cancelado -siempre y cuando Kurt Cobain no estuviera tan bien posicionado* entre el público al que estaba dirigida la publicidad- y también abría la posibilidad de que se vendieran todos los boletos y de que el lugar fuera invadido precisamente por personas a las que hubiera enganchado la publicidad. 

La publicidad me molestó tanto que apenas compré boletos para el concierto hace una semana. 

Los artistas como Mark Lanegan son escasos. 
Los publicistas debieron darle el reconocimiento que merece y evitar asociarlo con el grunge y con un mártir del rock.


Los Screaming Trees -la banda en la que Lanegan debutó- no alcanzaron la misma popularidad que otras bandas del sonido Seattle de la década de los 90, pero grabaron cuatro EPs, siete álbumes de estudio -para hacer una comparación, ¡Nirvana sólo grabó tres álbumes de estudio!-, lanzaron tres álbumes recopilatorios y siete videos musicales.

Mark Lanegan tiene una trayectoria de más de treinta años, tiene diez álbumes de estudio como solista (Gargoyle es el más reciente) y ha colaborado con decenas de artistas como Duke Garwood, Josh Homme (QOTSA), Isobel Campbell (Belle & Sebastian), Mike McCready (Pearl Jam), Layne Staley (Alice In Chains), Izzy Stradlin y Duff McKagan de Guns N' Roses y Ben Shepherd (Soundgarden). 

Su música "abandonó el grunge" hace casi veinte años -el mismo tiempo que tiene viviendo en Los Ángeles y escapando de la etiqueta grunge- y ha incursionado en géneros como el blues, el folk e incluso la música electrónica. 

Jose Fernando Turrent 
URSS Bajo El Árbol abrió el concierto, pero no llegamos a tiempo -ni siquiera sabíamos que habría una banda telonera. Como llovía, el camino desde el departamento hasta el metro y desde Patriotismo hasta el foro fue más tardado. 

En el foro había más de cien personas y en el vestíbulo había mercancía oficial: playeras, álbumes que no se pueden conseguir fácilmente -Dark Mark Does Christmas (2012), Play Blues Funeral (2013) y Phantom Radio (2014)-, litografías y un libro con canciones y poemas de Mark Lanegan. 

Allí mismo había un anuncio de una firma de autógrafos al final del concierto. 
La gente decía que sólo se tendría acceso a ella, comprando mercancía oficial.

Llevaba mi copia de Uncle Anesthesia (1992), pero compré una litografía por si acaso. 

Mientras sonaba una canción de Alice In Chains -en twitter, algunos asistentes le habían pedido a Mark Lanegan que la banda tocara canciones de Mad Season esa noche y fue lo máximo que consiguieron-, buscamos un lugar. 

No había más de treinta personas frente al escenario. Encontramos rápidamente un sitio a pocos metros de él. 


En el escenario sólo había tres atriles, tres micrófonos, un par de amplificadores Fender, un sintetizador, una pedalera, un soporte para guitarra eléctrica y una Mac. 

En el concierto del 2013, la banda tocó casi todo el álbum Blues Funeral -de hecho, Play Blues Funeral fue grabado en esa ocasión y después fue lanzado de manera independiente por la misma banda-, algunas canciones de otros álbumes solistas de Lanegan e incluso un par de canciones de Screaming Trees. 

Mi apuesta era que en esta ocasión probablemente la banda se enfocaría en Gargoyle (2017) y que quizá tocaría algunas canciones de otros álbumes solistas de Lanegan. 


Eran alrededor de las nueve y media de la noche cuando Mark Lanegan salió al escenario, acompañado por Shelley Brien (teclados y sintetizadores) y por Jeff Fielder (guitarra eléctrica y secuenciador).

Saludaron al público y ocuparon sus lugares en el escenario: Brien a la izquierda, Lanegan al centro y Fielder a la derecha. 

Fielder conectó su Gibson SG Cherry a un amplificador Fender, manipuló algunos comandos en la Mac y así dio inicio el concierto con los primeros beats de When Your Number Isn't Up.

(No sé por qué esta canción siempre me remonta a un pasaje de American Junkie en el que imagino a Mark Lanegan llamando por teléfono a Tom Hansen, a las cuatro de la mañana, preguntándole dónde dejó escondida más heroína).  

El concierto duró casi dos horas e incluyó canciones de todos los álbumes de Mark Lanegan -apenas tocaron siete canciones de Gargoyle-, una canción que él nunca había cantado en vivo y una canción que no había cantado en más de diez años.

Como no había batería, la banda tocó versiones más tranquilas y más lentas que las versiones originales de casi todas las canciones -salvo aquellas incluidas en los álbumes Imitations (2013) y Field Songs (2001).  

La ausencia de batería no sólo hizo que la voz de Mark Lanegan fuera el centro de atención y que Jeffrey Fielder mostrara sus habilidades como guitarrista, sino que le dio un ambiente muy privado al concierto. 



El amplificador del sintetizador estuvo fallando toda la noche y  Shelley Brien tuvo que abandonar el escenario prematuramente, poco después de cantar la parte que PJ Harvey canta en la versión de estudio de Come To Me. 

Las últimas canciones fueron Phantasmagoria Blues, I Am The Wolf -una de las más conocidas de la carrera solista de Lanegan- y On Jesus' Program. 

Después de abandonar el escenario por unos cuantos minutos, Lanegan y Fielder volvieron al escenario a tocar Torn Red Heart, Bombed y Wild Flowers.

(Bombed y Wild Flowers son dos de las canciones que más escuchaba cuando estaba enfermo y todo el tiempo quería vomitar debido a los fuertes medicamentos que tomaba, así que fue un momento especial).

Halo Of Ashes -una de las canciones más populares de Screaming Trees- fue la última canción de la noche.

Lanegan y Fielder dejaron el escenario, entre aplausos y ovaciones del público. 

Poco después, cuando las luces de El Plaza ya estaban encendidas y la gente comenzaba a buscar la salida, Jeff Fielder regresó al escenario solo y dijo que Mark Lanegan saldría a firmar autógrafos en un rato.



Mientras caminaba en busca de la fila para la firma de autógrafos, me encontré a José Manuel Aguilera. Él pareció sorprenderse agradablemente de que alguien lo reconociera. Iba a pedirle su autógrafo o una fotografía, pero lo único que llevaba que pudiera ser firmado era el álbum de Screaming Trees y la pila de mi teléfono se había agotado. 

Fue al único músico que vi entre el público.

Mi esposa ya estaba formada antes de que acabara el concierto, así que fuimos los primeros (bueno, yo fui el primero porque ella me cedió el lugar). Esperamos alrededor de media hora.

La gente de seguridad se organizó bien y además quienes estábamos formados en la fila fuimos muy respetuosos en general. En otros eventos, las firmas de autógrafos suelen ser un desastre y  la gente no respeta las filas ni el tiempo de los demás.

Estuve menos de un minuto con Mark Lanegan, pero estreché una de sus manos y él me autografió la litografía y Uncle Anesthesia.

Sólo se me ocurrió decirle que había sido un gran concierto. 

Le hubiera preguntado si era cierto lo que dijo Courtney Love (si Kurt Cobain quería que él cantara Talk To Me) o si era cierto que Tom Hansen le dejaba dosis de heroína escondidas en su departamento. 



Da click aquí, si quieres leer acerca de la primera visita de Mark Lanegan a la Ciudad de México.
Da click aquí, si quieres leer una nota acerca de The Jury.
Da click aquí, si quieres leer el setlist de este concierto.

*Léase sarcásticamente.

El vocalista de la banda más popular de Ellensburg


Mark Lanegan (Ellensburg, Washington, 1964) es conocido por haber sido líder de Screaming Trees, una de las bandas relacionadas con el llamado sonido Seattle de la década de los 90, pero que no alcanzó la fama de otras bandas como Nirvana, Pearl Jam, Alice In Chains o Soundgarden.  

Los Screaming Trees publicaron alrededor de diez grabaciones entre 1985 y 1996, incluyendo EP's, LP's y compilaciones.   

A lo largo de su carrera, debido a diferencias artísticas entre los integrantes de la banda, se separaron en diversas ocasiones.

Sus álbumes más conocidos son Uncle Anesthesia (1991) -producido por Chris Cornell-, Sweet Oblivion (1992) y Dust (1996). 

En tanto que Sweet Oblivion logró sacarlos del anonimato -vendió alrededor de 30, 000 copias en Estados Unidos y contiene la canción Nearly Lost You, uno de los mayores éxitos de la banda-, Dust -un álbum que exhibió una gran influencia de blues y folk- llegó a ser disco de oro.

Este último álbum cuenta con la participación de Mike McCready como segundo guitarrista en Dying Days y All I Know.

Asimismo, durante la gira de Dust, Josh Homme -el futuro líder y guitarrista de Queens Of The Stone Age- los acompañó como segundo guitarrista. 

A pesar del éxito comercial que significó Dust, no fue suficiente para que Epic Records les renovara contrato y Screaming Trees se separaron definitivamente en el año 2000.  


The Winding Sheet (1990) fue el primer álbum solista de Mark Lanegan y cuenta con las colaboraciones de Kurt Cobain y de Krist Novoselic.

De acuerdo con Dave Grohl, este álbum impresionó tanto a Kurt Cobain que se inspiró en él para la realización de MTV Unplugged In New York. 

Otras fuentes aseguran que Kurt Cobain y Mark Lanegan eran grandes amigos y que intentaron formar una banda a la que llamaron The Jury, antes de que Nirvana fuera mundialmente famosa.

Los otros integrantes de The Jury eran Krist Novoselic y Mark Pickerel -el baterista original de Screaming Trees y que dejó a la banda antes de la grabación de Sweet Oblivion-, y la banda pretendía ser una banda de covers de Leadbelly. 

Supuestamente el proyecto nunca prosperó debido al excesivo respeto de Kurt Cobain hacia Mark Lanegan, pero la aparición de Where Did You Sleep Last Night? en The Winding Sheet y en Unplugged In New York refleja la admiración de ambos artistas hacia el músico y compositor estadounidense de blues y folk. 

Mark Lanegan ha dicho en algunas entrevistas que The Winding Sheet es resultado de varios demos e ideas que él y Kurt Cobain tenían planeado grabar juntos. 

En With The Lights Out (2004) aparecen algunos tracks -Ain't It A Shame, They Hung Him On A Cross, Grey Goose- que resultaron de este infructuoso proyecto. 

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Antes de la grabación de Dust, Mark Lanegan participó en un par de canciones en el único álbum de Mad Season (1995) y grabó como solista Whiskey For The Holy Ghost (1994). 

Después de la ruptura definitiva de Screaming Trees, su discografía solista continuó con Scraps At Midnight (1998), I'll Take Care Of You (1999), Field Songs (2001), Bubblegum (2004), Blues Funeral (2012), Imitations (2013), Phantom Radio (2014) y Gargoyle (2017).     

Ha colaborado con Queens Of The Stone Age (Rated R, Songs For The Deaf), Moby (Innocents), Slash, Nick Cave, Greg Dulli y Duke Garwood (With Animals), entre otros.

Su álbum solista más exitoso es Bubblegum y cuenta con la participación de Nick Oliveri, Josh Homme, PJ Harvey, Izzy Stradlin y Duff McKagan. 

A pesar de su amplia trayectoria, todos los anuncios que aparecieron en internet a lo largo del último mes para anunciar que Mark Lanegan Band tocaría el miércoles 5 de septiembre en El Plaza Condesa, lo identificaban como uno de los "padres del grunge que había colaborado con Kurt Cobain."

Ya veremos cuánta gente asiste al concierto, enganchada sólo por la publicidad.