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sábado, julio 28, 2018

Siempre es la misma función, el mismo espectador



Por séptima ocasión consecutiva, el mundial terminó para la selección de México en octavos de final. 

En New Jersey, nos eliminó la generación de Hristo Stoichkov en penalties. 


Nunca sabremos por qué Miguel Mejía Barón no metió a jugar a Hugo Sánchez, ni por qué decidió que su equipo dejara de atacar en los tiempos extra cuando los europeos ya no podían ni correr. 


En Montpellier, Luis Hernández nos acercó al quinto partido, al anotar un gol cuando comenzaba el segundo tiempo. 


Pero bastaron dos remates de cabeza de Klinsmann y de Bierhoff, casi al final del partido, para dejarnos en la misma situación
. 

17/6
En Jeonju, la generación de Landon Donovan nos borró del campo de juego. 

Nunca sabremos por qué Javier Aguirre no metió a jugar un solo minuto a Francisco Palencia, 
ni por qué sacó a Ramón Morales de la cancha cuando empezaba a ser peligroso para los defensores estadounidenses.


Francisco Palencia era el único delantero mexicano que jugaba en Europa y había sido fundamental en el subcampeonato de Cruz Azul en La Copa Libertadores más reciente y también en la clasificación a Corea-Japón 2002.


Javier Aguirre decidió meter a jugar a Luis Hernández (28') en lugar de Ramón Morales y a Alberto García-Aspe (78') en lugar de Gerardo Torrado, para que se despidieran de la selección.


23/6
En Leipzig, los argentinos nos eliminaron con un gol excepcional de Maxi Rodríguez.

Tal vez el mejor gol y el más importante de su carrera. 


Nunca sabremos si Cuauhtemoc Blanco habría marcado una gran diferencia en el equipo que dirigía Ricardo Antonio La Volpe de haber sido convocado al mundial de Alemania 2006.


Tampoco sabremos qué habría ocurrido si el árbitro suizo Massimo Bussaca se hubiera atrevido a expulsar a Gabriel Heinze, al final del primer tiempo en el Zentralstadion.


Tampoco sabremos qué habría ocurrido si Pavel Pardo y Andrés Guardado no hubieran tenido que abandonar el partido por lesión. 



27/6
En Johannesburgo, los argentinos (¡otra vez!) que dirigía Diego Armando Maradona -los mismos que perdieron posteriormente 4 a 0 contra los alemanes en Ciudad del Cabo-, nos dejaron fuera. 

Nunca sabremos por qué Javier Aguirre (¡sí, otra vez!) le restó importancia al último juego de la fase de grupos de ese mundial.


(El técnico ya había mostrado su verdadera cara en Jeonju, ¿o no?)

Si la Selección Nacional hubiera derrotado a los uruguayos en Rustenburg, habría evitado a los argentinos y habría enfrentado a 
Corea del Sur en octavos de final.


Tampoco sabremos por qué Javier Aguirre se aferró a darle más minutos a Guillermo Franco cuando era evidente que Javier Hernández estaba en mejor momento.



Javier Hernández había sido campeón goleador en la Liga de México y lo acababa de contratar el Manchester United.

Los pocos minutos de juego que tuvo en Sudáfrica 2010 le bastaron para anotarle a las selecciones de Francia y de Argentina.

Guillermo Franco, en cambio, no anotó un solo gol, aunque jugó tres partidos del mundial. 


Tampoco sabremos por qué Javier Aguirre puso a jugar como medio de contención a Adolfo Bautista 
-¡siempre había jugado como delantero!- en ese partido de octavos en el Soccer City Stadium. 

(Cinco años atrás, Adolfo Bautista había sido un jugador clave en el Guadalajara, tanto en el partido que le ganaron 4 a 0 al Boca Juniors en La Copa Libertadores, como en la final de La Liga de México que le ganaron al Toluca, pero en ese año mundialista su desempeño había bajado considerablemente. Jugaba con los Jaguares de Chiapas).

Los albicelestes anotaron al comienzo del primer tiempo en un claro fuera de lugar y después aprovecharon un error de Ricardo Osorio para aumentar la ventaja, pero fueron ampliamente superiores.


En Fortaleza, la selección de Países Bajos nos eliminó con un penaltie que cobró Klas Jan Huntelaar a cinco minutos del final. 

Al principio del segundo tiempo, dos Santos anotó el gol más importante de su carrera con la Selección Nacional, pero el equipo de Miguel Herrera fue superado por los europeos en los últimos minutos del juego. 

Nunca sabremos qué habría ocurrido si el árbitro portugués no hubiera marcado falta de Rafael Márquez sobre Arjen Robben.

Tampoco sabremos por qué casi todos los jugadores que estuvieron en esa cancha de Brasil tuvieron unas eliminatorias desastrosas, ni por qué José Manuel de la Torre, Luis Fernando Tena y Víctor Manuel Vucetich los dirigieron sin éxito. 


Ese equipo fue el penúltimo en clasificar al mundial de Brasil 2014 y t
uvieron que ganarle a la selección de Nueva Zelanda en el repechaje.

Jamás sabremos si hubieran podido eliminar a Países Bajos en tiempos extra. 


El lunes 2 de julio del 2018, se repitió la historia de los últimos 28 años.

En la Arena Samara, la selección de Brasil ganó sin dificultades.

Aunque el equipo de Juan Carlos Osorio le había ganado a los alemanes en Moscú y a los surcoreanos en Rostov y tenía seis puntos, jugó el tercer partido de la fase grupos sin haber calificado a octavos de final. 

Le bastaba empatar en Ekaterimburgo contra los suecos para quedar en primer lugar del Grupo F y así evitar a los brasileños. 

Desde el sorteo, cuando se conocieron los rivales de la Selección Nacional en Rusia 2018, se pensó que el tercer partido contra los suecos sería decisivo para avanzar a octavos de final. 

Se especulaban una derrota contra los alemanes y una victoria contra los surcoreanos. 

Sorprendentemente, la selección sueca sería la única del Grupo F que perdería contra los alemanes y sin embargo ganaría 3 a 0 a los mexicanos en Ekaterimburgo. 

¿No es sospechoso?



El equipo de Juan Carlos Osorio salió a ese partido como un equipo sin ambición.

Desde el primer minuto del juego, Guillermo Ochoa tuvo que esforzarse al máximo para evitar un gol sueco.

En un lapso de 20 minutos, los europeos se cansaron de fallar opciones claras de gol y Guillermo Ochoa evitó que cayera su arco en diversas ocasiones. 

Siempre era la misma jugada de los europeos: un centro al área, un jugador que remataba a la portería o que habilitaba a otro jugador en una mejor posición. 

Los mexicanos no encontraban el modo de contrarrestar el repetitivo ataque de Suecia.

Todo esto resultaba absurdo: Juan Carlos Osorio había convocado a jugadores altos, con el pretexto de diseñar una estrategia que le permitiera competir contra equipos cuyo ataque se basara en el juego aéreo.


                              
También era absurdo porque parecía que alguien les hubiera ordenado no hacer gran cosa en ese partido, para enfrentar a Brasil en octavos de final. 

Su desempeño fue semejante al del equipo de Javier Aguirre contra Uruguay en el tercer partido de la fase de grupos de Sudáfrica 2010, cuando perdieron y no lograron evitar a los argentinos.

También fue semejante al desempeño del equipo de Javier Aguirre que perdió sorprendentemente contra Estados Unidos en los cuartos de final de Corea-Japón 2002.

Hasta en ese sentido se repitió la historia, pero pasó inadvertida para la mayoría de los aficionados que esperaban que la Selección Nacional ahora sí avanzara al quinto partido.

No sería descabellado que Televisa volviera a poner a Javier Aguirre como Director Técnico de la Selección Nacional, debido a una "emergencia".

Quizá esa emergencia sea United 2026.   



A pesar de la escandalosa derrota contra los suecos, en algunos medios de comunicación ya habían perdido la objetividad, tal y como sucede cada cuatro años.

Decían que la selección de México ya le había ganado a la selección de Brasil una final de La Copa Confederaciones (1999) y una final de Juegos Olímpicos (2012).

¿Por qué no podíamos pensar que se les podía ganar en un mundial? 

Se les olvidaba un pequeño detalle: la selección de Brasil no había perdido en octavos de final desde Italia 1990 y buscaba ganar su sexta Copa del Mundo. 

¿Qué tal si los altos mandos de la Federación Mexicana de Futbol, dieron la orden en las dos ocasiones (contra Uruguay en el 2010 y contra Suecia en el 2018) para que la Selección Nacional no exhibiera su mejor nivel en esos partidos decisivos? 

¿Qué tal si realmente lo que preocupa a los dueños del futbol mexicano es que la Selección Nacional enfrente a un rival a modo en octavos de final y que tenga posibilidades de eliminarlo?

¿No es sospechoso que Javier Aguirre haya sido acusado de amaño de partidos en La Liga Española y que él haya sido quien dirigía a la Selección Nacional precisamente cuando tenían un rival a modo en los octavos de final en un mundial? 



De avanzar a cuartos de final, ¿qué seguiría para los dueños del futbol mexicano? 

¿Tendrían que rehacer el negocio del futbol, para continuar capturando la atención del aficionado? 

¿Los aficionados serían más difíciles de convencer con la ilusión del quinto partido? 

¿Los futbolistas se sentirían con mayores derechos y exigirían que hubiera filtros más estrictos para contratar a extranjeros y más facilidades para el jugador mexicano? 

¿Se sentirían apoyados entre ellos, capaces de ganar torneos importantes y de llamar la atención del futbol mundial y finalmente formarían un Sindicato que buscara evitar malos tratos y que aboliera el pacto de caballeros, entre otras cosas? 

¿Será posible que a los dueños del futbol mexicano les importe tanto el dinero y que estén tan cómodos con la situación que ha imperado en los últimos 28 años, que prefieran vender la ilusión del quinto partido, en lugar de mejorar la calidad del futbol mexicano y aspirar a ganar una Copa del Mundo? 

Si tienes un producto que genera ventas multimillonarias, independientemente de que lo aplasten 7 a 0 en el torneo más viejo del continente, o de que tenga casi 30 años quedándose en octavos de final, o de que avance sin problemas al mundial de Rusia 2018 pero sin ganar ningún torneo en cuatro años, ¿por qué deberías cambiar la fórmula?


https://peru21.pe/mundial
En estos 28 años, jamás he escuchado a ningún federativo comprometerse a ganar un mundial. Ni siquiera a llegar a semifinales. 

Cada cuatro años es la misma promesa. 

"Vamos al quinto partido". 

Ni siquiera ahora que se ha anunciado que México será sede de United 2026, ningún federativo se ha comprometido a nada. 

Supongo que cuando se acerque ese mundial, empezarán a decir

"Ahora sí vamos al quinto partido".

Supongo que los aficionados seguirán entusiasmándose con esa ilusión y que tal vez hasta el "vasco" Aguirre estará entre los candidatos para dirigir a la Selección Nacional.

¿Acaso sería tan difícil trabajar con un plan ambicioso, cuya meta sea llegar a semifinales de una Copa del Mundo? 

Dos generaciones de futbolistas mexicanos ganaron campeonatos mundiales juveniles (Perú 2004 y México 2011) y otra generación ganó la medalla de oro en Los Juegos Olímpicos de Londres 2012.

¿Qué habrían hecho otros países de haber tenido a estas tres generaciones de futbolistas?

¿Alimentar su liga local con extranjeros y dejar a esas generaciones de futbolistas en el olvido, tal y como lo hicieron los federativos mexicanos?

No podemos ignorar las millonarias ganancias que genera la Selección Nacional y La Liga MX.

Hay dinero de sobra para invertir en el futbol mexicano. 

Lo que falta es el interés para destacar en un mundial. 


Mexicanos en Rusia
La Federación Mexicana de Futbol no tiene toda la culpa de que la Selección Nacional lleve casi tres décadas quedándose en los octavos de final de los mundiales.

Los aficionados son cómplices de esta mediocridad. 

No me refiero a los aficionados que ocasionalmente ven un partido de futbol por televisión, o que ocasionalmente van al estadio a ver a su equipo favorito. 

Me refiero a esos aficionados que apoyan incondicionalmente, que carecen de memoria y que están dispuestos a vender su patrimonio para viajar al mundial cada cuatro años.

Me refiero a esos aficionados que hacen desfiguros en las sedes mundialistas y que creen estar en todo su derecho para lanzar gritos que a otras personas pueden sonarles homofóbicos. 

Me refiero a los aficionados que compran todo lo que esté relacionado con la Selección Nacional -¡al comenzar el mundial de Rusia, la playera de la selección era más cara que la de Alemania!-, a los aficionados que adquieren boletos por decenas de dólares para asistir a los soporíferos partidos que se juegan en Estados Unidos contra selecciones improvisadas.



Me refiero a los aficionados que semana a semana abarrotan los estadios de La Liga MX, aunque la mayoría de los partidos de ligas amateur sean más intensos que los de la temporada regular y que los partidos de ida de la "fiesta grande".

Me refiero a los aficionados que cada torneo compran los uniformes de su equipo favorito -el de local, el de visitante, el alternativo y el de color verde parecido al de la Selección Nacional-, sin importar lo feos y llenos de publicidad que estén.

Me refiero a los aficionados que contratan Sky sólo para ver un clásico empate entre "dos grandes" del futbol mexicano, o para agradecerle a Sky que los obligue a pagar una renta para ver el partido por el tercer lugar del mundial de Rusia 2018. 

Ustedes aficionados, al igual que los codiciosos empresarios del futbol mexicano -incluyendo a las televisoras mexicanas que prefieren que la selección juegue un partido amistoso en California contra la selección de Gales que en Wembley contra la selección de Inglaterra-, tienen la culpa de que no hayamos progresado en tres décadas y de que nuestra máxima aspiración sea llegar al mundial y pasar a cuartos de final. 

La Selección Nacional ya no jugará La Copa América, ni ningún equipo de La Liga MX jugará La Copa Libertadores, así que el próximo mundial será más difícil.

Jamás sabremos hasta dónde podría llegar la Selección Nacional, si ustedes no se conformaran con la ilusión del quinto partido. 

Siempre es la misma función, el mismo espectador

jueves, julio 20, 2017

Espero que la selección pierda esta noche en Phoenix


En unas horas la selección de México se enfrenta a la selección de Honduras, en Phoenix, Arizona. 

El partido corresponde a los cuartos de final de La Copa Oro 2017. 


La selección que disputa este torneo es una selección alternativa conformada por jugadores de La Liga Mx, y su desempeño, en general, no ha dejado del  todo satisfecha ni a la afición ni a la prensa. 


Su partido debut lo ganó 3 a 0 en San Diego, contra El Salvador; el segundo, lo empató sin goles, en Denver, contra Jamaica; y el tercero, lo ganó 1 a 0, en San Antonio, contra Curazao.




De acuerdo con un sector de la prensa escrita, en todos los partidos, México exhibió la misma desorganización que mostró la defensa en La Copa Confederaciones hace un mes, y, además, la misma falta de entendimiento entre los jugadores.

El técnico no se cansa de ser positivo. Para él, no recibir goles de selecciones amateur que por primera vez disputan La Copa Oro -como Curazao-, es una virtud. Para él, cambiar a 8 jugadores de un partido a otro y además colocarlos en posiciones que no dominan, es una ventaja. 

Yo creo que el futbol es más simple que eso. Nadie va a descubrir el hilo negro después de XX Copas del Mundo disputadas. 




Sin embargo, un sector de la prensa y muchos aficionados están a muerte con el técnico. Dicen que, a diferencia de otros procesos, esta vez la selección prácticamente ya calificó al mundial de Rusia y que, además, los datos respaldan el trabajo de Osorio, porque la selección sólo ha perdido tres partidos bajo su cargo. 

¿Se imaginan que pasara lo imposible y que la selección perdiera todos los juegos de la eliminatoria que falta por disputar?


Yo creo que también hay que analizar contra quiénes jugamos la eliminatoria rumbo al mundial -el nivel de los equipos es el más bajo en las últimas dos décadas- y, lo más importante, cuáles son los tres partidos que se han perdido y de qué manera se han perdido.   

Además, también hay que analizar que la mayoría de los juegos que se han ganado, se han ganado por un accidente. 




Esos aficionados que siguen llenando los estadios en Estados Unidos, incluso después de que la selección perdiera escandalosamente contra Chile, tienen gran porcentaje de responsabilidad de que no estemos compitiendo contra los mejores del mundo. 

Esos aficionados que se conforman con ir al mundial, esos aficionados a los que les basta escuchar a los federativos cada cuatro años comprometerse con llegar al quinto partido, esos aficionados que ya esperan con ansias el comienzo de La Liga Mx, tienen la culpa de que no estemos compitiendo contra los mejores del mundo. 


Si el equipo gana contra Honduras esta noche, jugando mal, será un dato más que apoye el proceso de Osorio. Por eso espero que esta noche la selección pierda.  



domingo, junio 18, 2017

El futbol no se trata sólo de números


Hace un año la selección mexicana de futbol perdió estrepitosamente contra la selección chilena en Santa Clara, California. 

Eran los cuartos de final de La Copa América 2016, y Juan Carlos Osorio llegaba a ese torneo con una racha de 9 partidos ganados y un empate. 


La selección chilena era el campeón defensor. 


Un año antes, neutralizando a Lionel Messi, había ganado la final disputada en Santiago contra el equipo de Argentina. 



El 14 de octubre del 2015, Juan Carlos Osorio fue presentado como Director Técnico de la Selección Nacional. 

La elección de este técnico colombiano no fue un asunto deportivo, sino (como siempre ocurre en el futbol mexicano) económico. 

Él jamás se había hecho cargo de la dirección de un representativo nacional, aunque había estado a punto de dirigir a la Selección de Honduras y a la Selección de Costa Rica. 

Había pasado sin pena ni gloria por La Liga MX. 

Como Director Técnico del Puebla, tuvo un récord de 2 partidos ganados, 2 partidos empatados y ¡7 partidos perdidos! en el 2012.  

Algunas fuentes aseguran que el colombiano recibe un sueldo cuatro veces menor que el que recibió Javier Aguirre la última vez que dirigió a la Selección. 

A los dueños de los equipos no les importa tener un representativo nacional que esté entre los mejores del mundo.

Les basta que el equipo clasifique al mundial cada cuatro años.

Les basta la ilusión del "quinto partido" para alimentar su negocio.

via GIPHY

Si no fuera de esta forma, los dueños de los equipos habrían apoyado a los futbolistas que ganaron los mundiales sub-17 en Perú 2005 y en México 2011 y también a los futbolistas que ganaron la medalla de Oro en Los Juegos Olímpicos de Londres 2012.

De los sobrevivientes de Perú, sólo Carlos Vela, Giovanni dos Santos y Héctor Moreno llegaron a jugar en Europa.

Patricio Araujo, César Villaluz y Omar Esparza debutaron en la Liga MX.  

Sólo los primeros tres han jugado con la selección mayor.
Villaluz actualmente no tiene equipo.  
El portero de esa selección ya se retiró. 

De los sobrevivientes del campeonato del 2011, Antonio Briseño, Marco Bueno, Carlos Fierro, Jonathan Espericueta, Julio Gómez y Giovani Casillas debutaron en Primera División. 

Gómez actualmente juega en División de Ascenso. 
Bueno, Fierro y Casillas han pasado de un equipo a otro como moneda de cambio. 
Briseño es suplente en los Tigres de la UANL. 
Espericueta parecía tener un futuro prometedor, pero, al igual que Briseño, siempre fue suplente en el equipo de Tuca Ferreti. Tuvo un breve paso por el futbol europeo con un equipo de la Segunda División B española y volvió a México.   

https://www.publimetro.com.mx
En el futbol mexicano el negocio es más importante que el deporte. 

Aunque la selección olímpica ganó la medalla de Oro en Londres 2012 -tal vez el logro más importante conseguido por el futbol mexicano-, los dueños de los equipos decidieron no apoyar a la selección que defendería esa medalla en las Olimpiadas de Río de Janeiro 2016 y prefirieron darle prioridad a La Liga MX.

Los dueños de la mayoría de los equipos no permitieron que sus jugadores asistieran a Brasil, aun cuando Raúl Gutiérrez los había convocado con mucho tiempo de anticipación y a pesar de que él mismo ya había ganado el campeonato mundial sub-17 del 2011 como Director Técnico de la Selección Nacional.

La verdad detrás de este boicot fue que Televisa y TV Azteca no tenían los derechos para transmitir Los Juegos Olímpicos.

Ya que las olimpiadas no eran negocio para las televisoras, la Federación Mexicana de Futbol decidió adelantar el comienzo de La Liga MX para que se empalmara con el torneo olímpico de futbol.

Los aficionados llenaron los estadios desde la primera jornada.


La Liga MX está llena de extranjeros. 

La mayoría de ellos llegan a México a ser titulares en sus equipos, de manera sospechosa y sin demostrarlo en la cancha. 

Algunas fuentes aseguran que los representantes de estos jugadores le dan una comisión (i. e., sobornan) a alguien influyente en un equipo para que los contraten y los hagan jugar.

(En Club de Cuervos, la serie de Netflix, se muestra claramente cómo operan estas contrataciones).

Por si esto fuera poco, la mayoría de estos extranjeros no son mejores que los futbolistas mexicanos.

Al futbolista mexicano, se le exige rendir al máximo desde el primer partido. 
Al extranjero incluso se le permite adaptarse durante varias temporadas al futbol mexicano. Hasta en el futbol está presente el malinchismo.

También hay decenas de extranjeros que llegaron al futbol mexicano con una buena trayectoria y que sin embargo tuvieron un desempeño decepcionante. 

A estos jugadores se les llama "petardos". 

(Djalminha, Castroman, Bilos, Schuster, Bakero, Bebeto, Insúa...)  

http://www.record.com.mx
El torneo está compuesto por dos torneos cortos -Apertura y Clausura- de 17 jornadas cada uno. 

Cada torneo dura aproximadamente seis meses, y el campeón no es el equipo que hace más puntos sino el que gana La Liguilla, una especie de post-temporada en la que se enfrentan los mejores ocho equipos de cada torneo en eliminatorias directas, a partidos de ida y vuelta. 

El líder -el equipo que hizo más puntos en el torneo corto- enfrenta al equipo que quedó en octavo lugar, el sublíder enfrenta al equipo que quedó en séptimo lugar y así, sucesivamente. 

Este sistema ocasiona que las 17 jornadas sean soporíferas y de escaso nivel.

Los llamados "clásicos" entre "dos grandes" del futbol mexicano, generalmente terminan en empate. 

Este sistema también ocasiona que los campeones goleadores generalmente no anoten más de diez goles por torneo y que la mayoría de ellos no sean mexicanos.

También ocasiona que el campeón de La Liguilla no siempre sea el equipo que tuvo un mejor desempeño a lo largo del torneo. 

Pero los aficionados llenan los estadios desde la primera jornada y compran todo lo que le vende La Liga MX.

A diferencia de los extranjeros que llegan a México, al mexicano que juega en el extranjero se le exige desde el primer partido ser mejor que los jugadores locales y que los extranjeros que juegan en el mismo equipo.  

También hay rumores acerca de las fuertes sumas de dinero o de los favores sexuales que les exigen ciertos directivos o entrenadores a los futbolistas nacionales para darles una oportunidad en Primera División. 

El resultado de este desarrollo irregular es que los jugadores mexicanos que juegan en Europa, no estén en los mejores equipos y que no sean titulares.


En este contexto, llegó Juan Carlos Osorio a dirigir a la Selección Nacional.

Dirigiendo al equipo, logró que no recibiera gol en sus primeros siete partidos y que no perdiera en sus primeros diez partidos. 

Sin embargo, desde el principio empleó un sistema de juego "revolucionario", basado en rotaciones.

Jamás repite alineación -incluso cambia a los porteros, de un partido a otro- y coloca a los jugadores en posiciones en las que no son especialistas.

Tal vez este sistema revolucionario funcionaría con jugadores de élite, pero el futbolista mexicano crece con muchas deficiencias. 

A un sector de la prensa y de la afición no les gusta este técnico, pero los números lo respaldaban hasta ese sábado 18 de junio del 2016.

Incluso sus detractores más acérrimos se apoyaban en los números conseguidos por el técnico colombiano, cuando la prensa cuestionaba su trabajo.

Los aficionados podían abuchearlo al final de un partido de escaso nivel, pero al siguiente partido estaban abarrotando el estadio.

El aficionado no tendría por qué apoyar un proyecto que no le gusta.

Podría dejar de asistir a los estadios donde juega la Selección, podría dejar de comprar el uniforme de la Selección, podría dejar de comprar todos los productos que tienen la etiqueta de la Selección.

Pero tal parece que el aficionado no es exigente y sólo quiere entretenerse un rato.



Estas eliminatorias mundialistas de la CONCACAF han sido las de más bajo nivel en décadas -Estados Unidos no ha dejado de asistir a un mundial desde el campeonato de Italia 1990 y en esta ocasión su clasificación a Rusia 2018 está en duda-, pero los directivos del futbol mexicano que apoyan a Juan Carlos Osorio se aferran a los números. 

Los números no van a conseguir que la Selección Nacional avance al quinto partido del mundial en Rusia 2018, pero sí alimentan la ilusión del quinto partido y también alimentan el multimillonario negocio de la Selección Mexicana de Futbol.   

Lo único que importa es que no se pierdan los millones de dólares que ganan los empresarios y los dueños de los equipos cada vez que la selección clasifica al mundial. 

Los empresarios hacen lo que les corresponde. 

¿Quién podría decirles que cambien su estrategia y que sean más ambiciosos, si al aficionado parecen bastarle la ilusión del quinto partido, dos Liguillas al año y algunos partidólares en Estados Unidos contra equipos de dudoso nivel?

¿Por qué deberían interesarse los empresarios en mejorar la calidad de la Liga MX y el nivel de la Selección Nacional, si cada año el aficionado alimenta su negocio, independientemente de lo aburrido que sea el torneo local, o independientemente de que el equipo tenga casi tres décadas quedándose en octavos de final en los mundiales de la FIFA?  



Cuando se disputó ese partido en Santa Clara, California contra los chilenos, la Selección Nacional había ganado casi todos los partidos de Clasificación a la Copa Mundial de Rusia 2018 y en esa Copa América Centenario había ganado de último minuto a la selección de Uruguay, había vencido a la selección de Jamaica y había empatado contra la selección de Venezuela con un impresionante gol de Jesús Corona. 

Un sector de la prensa estaba eclipsada por los números y sostenía que México incluso podría ganar La Copa América Centenario.

Sin embargo, ese partido contra la selección de Chile mostró el verdadero nivel del equipo mexicano. 

Algunos periodistas pidieron la cabeza de Osorio y otros pidieron que se le diera una oportunidad para mostrar que había aprendido la lección tras esa estrepitosa derrota. 

Los aficionados abuchearon al equipo, cuando terminó el partido y también exigieron la renuncia de Osorio. 

Unos meses después, la Selección Nacional volvió a a la Ciudad de México a jugar en El Estadio Azteca.

Era un partido de clasificación a Rusia 2018 contra la selección canadiense. 
Los federativos decían estar profundamente avergonzados por la derrota contra los chilenos y estar en deuda con los aficionados que apoyaban incondicionalmente al equipo, pero no pudieron regalarles ni siquiera un par de entradas para ese partido. 

depor.com
Hoy la Selección Nacional debuta en La Copa Confederaciones. 

Juega contra Portugal, en Kazán. 

La selección portuguesa llega al torneo como campeón de Europa, después de vencer en Saint-Denis a la selección francesa el año pasado en la final de La Eurocopa.

La Selección Nacional llega como campeón de la CONCACAF, después de vencer a Estados Unidos en Pasadena. 

Un sector de la prensa mexicana está convencida de que la Selección Nacional tiene suficiente nivel para ganarle a Portugal -¡incluso para ganar La Copa Confederaciones!-, aun cuando hace una semana, en un gris y aburrido partido en El Estadio Azteca, no pudieron vencer a la selección de Estados Unidos y aun cuando hace menos de un mes perdieron un partido amistoso contra el equipo B de Croacia. 

Yo no olvido el 7 a 0, pero el aficionado no tiene memoria. 

webadictos.com