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domingo, diciembre 01, 2019
¿Quién es Carlos Salcido?
Carlos Salcido nació el 2 de abril de 1980 en Ocotlán, Jalisco.
Según Wikipedia, antes de incursionar en el futbol, Salcido trató de entrar a Estados Unidos como inmigrante en varias ocasiones y trabajó como limpiador de camiones y como obrero en una fábrica de vidrio.
En un partido con sus amigos, lo observó el Director Técnico del Club Deportivo Oro y lo invitó a formar parte del equipo. Salcido sólo aceptó jugar cuando le ofrecieron $1, 000 MXN semanales.
Antes de afianzarse con la titularidad como lateral izquierdo de la Selección Nacional que dirigía Ricardo La Volpe en vísperas de La Copa del Mundo de Alemania 2006, fue campeón en la "Primera A" con los Gallos de Aguascalientes (Invierno 2000), jugó con el Club Deportivo Tapatío (en dos periodos) y de allí saltó a las fuerzas básicas del Guadalajara.
Bajo la dirección de Óscar Ruggeri debutó sin éxito en Primera División con el Guadalajara (2001), regresó una temporada al Club Deportivo Tapatío (2002) y volvió al Guadalajara (Apertura 2003) y finalmente consiguió la titularidad.
Durante el año 2005, disputó La Liga y La Copa Libertadores –con el Guadalajara– y el proceso eliminatorio de clasificación al Mundial 2006 y La Copa Confederaciones 2005 –con la Selección Nacional– y se convirtió en el jugador profesional con más minutos jugados en todo el mundo.
Después del Mundial de Alemania 2006, jugó en el PSV Eindhoven y se convirtió en el segundo futbolista mexicano –sólo detrás de Rafael Márquez–, mejor pagado y más pretendido en Europa. En Holanda, ganó dos veces la Eredivisie (2006-2007 y 2007-2008) y una vez la Supercopa (2008).
En el 2010, llegó al Fullham Football Club y allí fue titular indiscutible e incluso apareció en dos ocasiones en el equipo ideal de la Premier League. Supuestamente, dejó el equipo por problemas personales relacionados con dos robos en la casa en la que vivía en Londres.
En el Torneo Apertura 2011 regresó al futbol mexicano a jugar con Tigres de la UANL y fue campeón de Liga (Apertura 2011) y de Copa (2014).
Entre ambos torneos, disputó Los Juegos Olímpicos de Londres 2012 y ganó la Medalla de Oro como refuerzo mayor de edad de la Selección Olímpica que dirigía Luis Fernando Tena.
Bajo la dirección de Matías Almeyda regresó al Guadalajara en el Apertura 2014 –¡la transacción alcanzó los 12 millones de dólares!– y fue campeón de Liga (2017), de Copa (2015 y 2017) y de Supercopa (2015-2016).
Supuestamente tenía planeado retirarse con el Guadalajara, pero el Director Técnico José Saturnino Cardozo* lo relegó a la banca y tuvo que aplazar su retiro y emigrar al Veracruz**.
Su periodo como jugador del Veracruz estuvo caracterizado por problemas de descenso y por adeudo de pagos del dueño del equipo a todos los trabajadores del club.
El 23 de noviembre del 2019, Carlos Salcido disputó con el Veracruz su último partido como futbolista profesional en El Estadio Akron contra el Guadalajara.
A lo largo de su trayectoria, se desempeñó como defensa central, como lateral izquierdo y como volante defensivo.
Con la Selección Nacional, jugó tres Copas del Mundo (Alemania 2006, Sudáfrica 2010 y Brasil 2014), dos ediciones de La Copa Confederaciones (2005 y 2013) y tres ediciones de La Copa Oro Concacaf (2005, 2007 y 2011.)
Nunca olvidaré aquella anotación suya en Hánnover contra la selección argentina, ni las olimpiadas en las que fue capitán y en las que le ganaron la Medalla de Oro a la selección de Brasil en Wembley.
No sé qué opinión tengan otros aficionados sobre este jugador, pero yo creo que su carrera merecía otro final.
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*Irónicamente, el paraguayo llegó al equipo teniendo un récord de casi un año sin ganar un partido como Director Técnico. Tras quedar eliminado de La Liguilla, su permanencia en el Guadalajara no superó el año. No ganó un solo torneo y perdió todos los clásicos contra el América y fue eliminado en La Copa por los Pumas de la UNAM.
**En sus últimos días con el Veracruz, Salcido fue el portavoz de sus compañeros de equipo en un comunicado de prensa al finalizar un partido que se habían negado a jugar contra Tigres de la UANL para protestar sobre su situación económica, y, unos días después, fue señalado por Fidel Kuri –el dueño de ese equipo, acusado de no pagarles a los trabajadores de toda la institución, ¡por más de seis meses!– como un jugador que "ya iba de salida", ante la condescendencia de los miembros de la Federación Mexicana de Futbol.
Información consultada en Wikipedia.
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miércoles, junio 19, 2019
19 de junio de 1990
Cuando tenía nueve años, mi mamá trabajaba hasta las dos de la tarde.
Mi hermano y yo salíamos de la escuela a la misma hora que ella, así que mi abuelo iba a recogernos.
Él llegaba a la escuela en su bicicleta negra.
Mi hermano se sentaba en un asiento improvisado en la barra de la bicicleta, enfrente del abuelo, y yo me sentaba en el asiento trasero de la bicicleta, detrás del abuelo.
Algunas veces mi hermano y yo cambiábamos lugares.
Los recorridos de regreso a la casa eran divertidos.
Mi abuelo era muy hábil para conducir la bicicleta y manejaba muy rápido.
Todavía recuerdo el viento contra mi cara.
Nunca perdió el equilibrio de la bicicleta y nunca nos caímos... o, al menos, no recuerdo que nos hayamos caído.
El abuelo también tenía una motocicleta.
Él había trabajado muchos años en El Servicio Postal –según mi mamá, fue testigo de cosas terribles, como los montones de cadáveres que vio apilados en el patio de un Edificio de Gobierno poco después de la matanza de estudiantes en La Plaza de Las Tres Culturas– y creo que entonces, cuando iba por nosotros a la escuela, se había jubilado recientemente, así que algunas veces parecía olvidar que mi hermano y yo sólo éramos unos niños y que él estaba manejando una bicicleta.
Debido a la velocidad con la que él conducía, una vez que mi hermano se sentó en el asiento trasero de la bicicleta, su mochila se abrió y perdió algunos de sus cuadernos.
Nos dimos cuenta hasta que llegamos a la casa.
Nos reímos mucho.
Eran mis últimos días en la primaria.
En esos días, en la escuela había una fiebre por La Copa del Mundo... incluso hacía poco tiempo que la profesora de Educación Física había organizado un torneo de futbol.
Mi equipo había estado conformado por los compañeros menos atléticos de toda la clase.
Yo era el capitán y uno de mis mejores ex-amigos era el capitán del otro equipo.
No recuerdo por qué ya no éramos amigos, pero sí recuerdo que él escogió a los compañeros más altos y más fuertes para su equipo y que entonces yo tuve que formar a mi equipo con el resto de la clase.
Tal y como era de esperarse, empezamos a perder todos los partidos.
Nos anotaban unos goles muy tontos, así que decidí ponerme de portero.
Aun cuando el equipo no tenía a los mejores delanteros, conseguimos llegar a la final y se la ganamos al equipo de mi enemigo.
Él se burló de nosotros, minimizó el torneo y dijo que el torneo nunca le había importado.
Era un mal perdedor.
El 9 de junio de 1990, mi abuelo fue a la escuela por mi hermano y por mí y nos llevó a la casa, como había estado haciéndolo en el último año.
El departamento en el que vivíamos era pequeño pero tenía una gran vista.
Desde la ventana que estaba cerca de mi cama, todos los días podía ver el Iztaccíhualt y el Popocatépetl. Era una vista asombrosa.
Vivíamos en el quinto piso, así que supongo que esa tarde de junio mi abuelo nos dejó en la entrada principal del edificio y que mi hermano y yo subimos las escaleras mientras él volvía a su casa en su bicicleta negra.
Tan pronto como me quité el uniforme de la escuela, encendí el enorme televisor blanco y negro que teníamos en la recámara.
El canal de las caricaturas había sido usurpado por La Copa del Mundo.
En Roma, jugaban las selecciones de Italia y de Checoslovaquia.
Me senté en el viejo sofá que había enfrente del televisor.
Unos minutos después, Roberto Baggio recibió el Etrusco en el mediocampo –el balón del mundial era una belleza–, cerca de uno de los bordes de la cancha.
Parecía una jugada irrelevante.
El jugador de la Fiorentina no tenía ninguna oportunidad de anotar un gol desde allí.
Le dio el balón a otro jugador italiano y éste se lo devolvió inmediatamente.
Entonces Baggio condujo el balón muy rápido. Era tan hábil engañando a los rivales que dejó sembrados en el césped más o menos a cuatro checoslovacos. Uno de ellos intentó arrebatarle el balón, barriéndosele a los pies.
Baggio era tan rápido y vertiginoso que parecía un jugador de otro planeta.
En unos cuantos segundos, llegó al área checoslovaca.
Engañó a otros par de jugadores, sin perder el control del Etrusco.
Luego, sin detenerse, hizo una especie de giro sutil de la cintura y dejó en el césped al último defensor. Con este movimiento sutil también engañó al portero.
Pateó el balón y anotó un gol.
La afición italiana enloqueció.
Fue un gol asombroso.
Más o menos así fue cómo comencé a ver Las Copas del Mundo.
Han pasado casi treinta años desde entonces.
El futbol no sólo son veintidós individuos persiguiendo un balón... ¿o sí?
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jueves, marzo 28, 2019
Fecha FIFA: México vs Chile / México vs Paraguay
El viernes 22 de marzo, Gerardo "Tata" Martino debutó como Director Técnico de la selección mexicana de futbol.
En la primera Fecha FIFA del año, la selección mexicana enfrentó a la selección de Chile, dirigida por el colombiano Reinaldo Rueda.
La alineación de Martino fue la siguiente: Guillermo Ochoa, Jesús Gallardo, Carlos Salcedo, Héctor Moreno, Luis Rodríguez, Édson Álvarez, Andrés Guardado, Carlos Rodríguez, Hirving Lozano, Rodolfo Pizarro y Raúl Jiménez.
El partido se llevó a cabo en el Estadio Qualcomm de San Diego, California, y el conjunto mexicano lo ganó tres goles a uno.
Anotaron Raúl Jiménez (penaltie), Héctor Moreno e Hirving Lozano.
Nicolás Castillo descontó para los chilenos.
El martes 26 de marzo, la selección mexicana enfrentó a la selección de Paraguay, dirigida por el argentino Eduardo Berizzo, en el Estadio Levi's en Santa Clara, California.
La alineación de Martino fue la siguiente: Raúl Gudiño, Jesús Sánchez, Diego Reyes, Néstor Aráujo, Miguel Layún, Jonathan Dos Santos, Édson Álvarez, Erick Gutiérrez, Diego Lainez, Javier Hernández y R. Alvarado.
La selección mexicana ganó cuatro goles a dos. Los anotadores fueron: Jonathan Dos Santos, Gómez Portillo (AG), Javier Hernández y Luis Montes.
Hernán Arsenio y Derlis González descontaron para los guaraníes.
En ambos partidos, la Selección Nacional mostró un sistema de juego más ordenado que el del equipo que dirigió Juan Carlos Osorio durante los últimos cuatro años, a pesar de que Gerardo Martino apenas pudo contar con el equipo completo una semana.
Los rivales tal vez fueron menos exigentes de lo que se esperaba, pero fue un buen comienzo.
Los medios de comunicación, sin embargo, se enfocaron en las ausencias de Carlos Vela y de Jesús "Tecatito" Corona en la convocatoria.
viernes, marzo 22, 2019
¿Quién es Tata Martino?
Gerardo Daniel Martino, nació en Rosario (20 de noviembre de 1962), una importante ciudad portuaria de Argentina, situada en el sureste de la provincia de Santa Fe.
Jugó como centrocampista en Newell's Old Boys y Lanús (ARG), en Tenerife (ESP), en O'Higgins (CHI) y en Barcelona (ECU).
Tras su breve incursión en el futbol europeo (1991), regresó a Newell's (1992) y jugó junto a Diego Armando Maradona.
Ganó tres campeonatos con Newell's (Campeonato de Primera División 1987-1988, Campeonato 90-91 y Torneo Clausura 1992), se retiró como futbolista en 1996 y comenzó su carrera como Director Técnico en 1998.
El primer equipo al que dirigió fue Almirante Brown Arrecifes (ARG), de la Nacional B.
Como Director Técnico de Libertad (PAR), ganó los Torneos Apertura 2002, Clausura 2002, Apertura 2003, Apertura 2006 y Clausura 2006; con Cerro Porteño (PAR), ganó los Torneos Apertura y Clausura 2004; y con Newell's Old Boys (ARG), ganó el Torneo Final 2013.
Entre el 2007 y el 2011, dirigió a la selección paraguaya de futbol.
Su primer torneo importante fue La Copa América 2007, disputada en Venezuela; allí, el equipo guaraní alcanzó los cuartos de final, pero perdió seis goles a cero contra la selección mexicana que dirigía Hugo Sánchez.
Los máximos logros de Martino como Director Técnico de esta selección fueron los cuartos de final del mundial de Sudáfrica 2010 y la final de La Copa América 2011, disputada en Argentina.
En el Estadio Ellis Park de Johannesburgo, los paraguayos perdieron contra la selección que sería la campeona de ese torneo (con un gol de David Villa en los últimos minutos del partido), después de haber derrotado a los japoneses en los octavos de final –por la vía de los penales– y de haber conseguido dos empates –con Italia y con Nueva Zelanda– y una victoria contra Eslovaquia en la fase de grupos.
En el Estadio Monumental de Buenos Aires, perdieron tres a cero la final contra la selección de Uruguay, tras haber eliminado en tandas de penales a los brasileños (cuartos de final) y a los venezolanos (semifinal), y haber empatado en la fase de grupos con Ecuador, Brasil y Venezuela.
En la Temporada 2013-2014, Gerardo Martino dirigió al Barcelona (ESP).
Ganó la Supercopa de España (2013) contra el Atlético de Madrid y se convirtió en el primer técnico del equipo catalán en no perder sus primeros 17 partidos oficiales.
En las primeras ocho jornadas de La Liga, su equipo acumuló ocho victorias, con 28 goles a favor y 6 en contra.
Llevó al Barcelona a jugar 20 partidos sin conocer la derrota (14 de Liga, 4 de Champions League y 2 de Supercopa de España), con 16 victorias, 4 empates, 52 goles a favor y 11 en contra*.
A pesar de contar con figuras como Messi, Neymar, Cesc Fábregas, Iniesta, Xavi y Dani Álves –el mexicano Jonathan dos Santos, también formaba parte de esa plantilla–, el equipo blaugrana perdió la final de La Copa del Rey contra el Real Madrid, fue eliminado por el Atlético de Madrid en los cuartos de final de La Champions League y no fue capaz de ganar La Liga.
El Atlético de Madrid fue campeón de La Liga (2013-2014) y perdió la final de La Champions League contra el Real Madrid en Lisboa.
En mayo del 2014, Martino decidió dejar el cargo.
En agosto del 2014, la Asociación de Futbol Argentino (AFA), anunció a Gerardo "El Tata" Martino como Director Técnico de su representativo nacional.
En su debut, la selección argentina derrotó 4 a 2 al conjunto alemán en un partido amistoso, disputado en la Merkur Spiel-Arena, en Düsseldorf.
Martino llevó al equipo albiceleste a jugar la final de La Copa América 2015, disputada en Chile –convirtiéndose en el primer Director Técnico en llegar a dos finales consecutivas de ese certamen, con dos selecciones distintas–, y a La Copa América Centenario (2016), disputada en Estados Unidos.
Los argentinos perdieron ambas finales contra la selección chilena en tandas de penales.
Aunque había firmado contrato hasta el 2018, ante "la imposibilidad de juntar un plantel que le permitiera disputar los Juegos Olímpicos de Río 2016", Gerardo Martino renunció en julio del 2016.
Bajo su cargo, la selección argentina disputó 29 partidos –ganó 19, empató 7 y perdió 3–, anotó 66 goles y recibió 18.
En septiembre del 2016, se convirtió en Director Técnico del Atlanta United FC (EU), fundado en 2014 y participante de la MLS desde el 2017.
En la Temporada 2018, ganó la Conferencia Este y la MLS Cup contra el Portland Timbers en el Mercedes-Benz Stadium, ante 73, 000 espectadores, la máxima asistencia registrada en un partido de la MLS.
El 7 de enero del 2019, después de varias especulaciones de la prensa que ponían en el banquillo a personajes como Jürgen Klopp, Marcelo Bielsa, Louis van Gaal y Miguel Herrera, Tata Martino fue presentado como Director Técnico de la selección mexicana de futbol.
Firmó contrato hasta el mundial de Qatar 2022 –susceptible a una renovación por cuatro años más, dependiendo de los resultados– y ganará alrededor de tres millones de dólares anuales.
Entre su cuerpo técnico se encontrarán Norberto Scoponi –con quien ganó tres campeonatos en Newell's Old Boys en su etapa como jugador– y los preparadores físicos Manuel Alfano y Rodolfo Paladini.
Hoy debuta en San Diego contra la selección chilena.
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Información consultada en:
wikipedia.org
goal.com
méxico.as.com
*fcbarcelona.es
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sábado, julio 28, 2018
Siempre es la misma función, el mismo espectador
Por séptima ocasión consecutiva, el mundial terminó para la selección de México en octavos de final.
En New Jersey, nos eliminó la generación de Hristo Stoichkov en penalties.
Nunca sabremos por qué Miguel Mejía Barón no metió a jugar a Hugo Sánchez, ni por qué decidió que su equipo dejara de atacar en los tiempos extra cuando los europeos ya no podían ni correr.
En Montpellier, Luis Hernández nos acercó al quinto partido, al anotar un gol cuando comenzaba el segundo tiempo.
Pero bastaron dos remates de cabeza de Klinsmann y de Bierhoff, casi al final del partido, para dejarnos en la misma situación.
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| 17/6 |
Nunca sabremos por qué Javier Aguirre no metió a jugar un solo minuto a Francisco Palencia, ni por qué sacó a Ramón Morales de la cancha cuando empezaba a ser peligroso para los defensores estadounidenses.
Francisco Palencia era el único delantero mexicano que jugaba en Europa y había sido fundamental en el subcampeonato de Cruz Azul en La Copa Libertadores más reciente y también en la clasificación a Corea-Japón 2002.
Javier Aguirre decidió meter a jugar a Luis Hernández (28') en lugar de Ramón Morales y a Alberto García-Aspe (78') en lugar de Gerardo Torrado, para que se despidieran de la selección.
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| 23/6 |
Tal vez el mejor gol y el más importante de su carrera.
Nunca sabremos si Cuauhtemoc Blanco habría marcado una gran diferencia en el equipo que dirigía Ricardo Antonio La Volpe de haber sido convocado al mundial de Alemania 2006.
Tampoco sabremos qué habría ocurrido si el árbitro suizo Massimo Bussaca se hubiera atrevido a expulsar a Gabriel Heinze, al final del primer tiempo en el Zentralstadion.
Tampoco sabremos qué habría ocurrido si Pavel Pardo y Andrés Guardado no hubieran tenido que abandonar el partido por lesión.
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| 27/6 |
Nunca sabremos por qué Javier Aguirre (¡sí, otra vez!) le restó importancia al último juego de la fase de grupos de ese mundial.
(El técnico ya había mostrado su verdadera cara en Jeonju, ¿o no?)
Si la Selección Nacional hubiera derrotado a los uruguayos en Rustenburg, habría evitado a los argentinos y habría enfrentado a Corea del Sur en octavos de final.
Tampoco sabremos por qué Javier Aguirre se aferró a darle más minutos a Guillermo Franco cuando era evidente que Javier Hernández estaba en mejor momento.
Javier Hernández había sido campeón goleador en la Liga de México y lo acababa de contratar el Manchester United.
Los pocos minutos de juego que tuvo en Sudáfrica 2010 le bastaron para anotarle a las selecciones de Francia y de Argentina.
Guillermo Franco, en cambio, no anotó un solo gol, aunque jugó tres partidos del mundial.
Tampoco sabremos por qué Javier Aguirre puso a jugar como medio de contención a Adolfo Bautista -¡siempre había jugado como delantero!- en ese partido de octavos en el Soccer City Stadium.
(Cinco años atrás, Adolfo Bautista había sido un jugador clave en el Guadalajara, tanto en el partido que le ganaron 4 a 0 al Boca Juniors en La Copa Libertadores, como en la final de La Liga de México que le ganaron al Toluca, pero en ese año mundialista su desempeño había bajado considerablemente. Jugaba con los Jaguares de Chiapas).
Los albicelestes anotaron al comienzo del primer tiempo en un claro fuera de lugar y después aprovecharon un error de Ricardo Osorio para aumentar la ventaja, pero fueron ampliamente superiores.
Al principio del segundo tiempo, dos Santos anotó el gol más importante de su carrera con la Selección Nacional, pero el equipo de Miguel Herrera fue superado por los europeos en los últimos minutos del juego.
Nunca sabremos qué habría ocurrido si el árbitro portugués no hubiera marcado falta de Rafael Márquez sobre Arjen Robben.
Tampoco sabremos por qué casi todos los jugadores que estuvieron en esa cancha de Brasil tuvieron unas eliminatorias desastrosas, ni por qué José Manuel de la Torre, Luis Fernando Tena y Víctor Manuel Vucetich los dirigieron sin éxito.
Ese equipo fue el penúltimo en clasificar al mundial de Brasil 2014 y tuvieron que ganarle a la selección de Nueva Zelanda en el repechaje.
Jamás sabremos si hubieran podido eliminar a Países Bajos en tiempos extra.
El lunes 2 de julio del 2018, se repitió la historia de los últimos 28 años.
En la Arena Samara, la selección de Brasil ganó sin dificultades.
Aunque el equipo de Juan Carlos Osorio le había ganado a los alemanes en Moscú y a los surcoreanos en Rostov y tenía seis puntos, jugó el tercer partido de la fase grupos sin haber calificado a octavos de final.
Le bastaba empatar en Ekaterimburgo contra los suecos para quedar en primer lugar del Grupo F y así evitar a los brasileños.
Desde el sorteo, cuando se conocieron los rivales de la Selección Nacional en Rusia 2018, se pensó que el tercer partido contra los suecos sería decisivo para avanzar a octavos de final.
Se especulaban una derrota contra los alemanes y una victoria contra los surcoreanos.
Sorprendentemente, la selección sueca sería la única del Grupo F que perdería contra los alemanes y sin embargo ganaría 3 a 0 a los mexicanos en Ekaterimburgo.
¿No es sospechoso?
El equipo de Juan Carlos Osorio salió a ese partido como un equipo sin ambición.
Desde el primer minuto del juego, Guillermo Ochoa tuvo que esforzarse al máximo para evitar un gol sueco.
En un lapso de 20 minutos, los europeos se cansaron de fallar opciones claras de gol y Guillermo Ochoa evitó que cayera su arco en diversas ocasiones.
Siempre era la misma jugada de los europeos: un centro al área, un jugador que remataba a la portería o que habilitaba a otro jugador en una mejor posición.
Los mexicanos no encontraban el modo de contrarrestar el repetitivo ataque de Suecia.
Todo esto resultaba absurdo: Juan Carlos Osorio había convocado a jugadores altos, con el pretexto de diseñar una estrategia que le permitiera competir contra equipos cuyo ataque se basara en el juego aéreo.
También era absurdo porque parecía que alguien les hubiera ordenado no hacer gran cosa en ese partido, para enfrentar a Brasil en octavos de final.
Su desempeño fue semejante al del equipo de Javier Aguirre contra Uruguay en el tercer partido de la fase de grupos de Sudáfrica 2010, cuando perdieron y no lograron evitar a los argentinos.
También fue semejante al desempeño del equipo de Javier Aguirre que perdió sorprendentemente contra Estados Unidos en los cuartos de final de Corea-Japón 2002.
Hasta en ese sentido se repitió la historia, pero pasó inadvertida para la mayoría de los aficionados que esperaban que la Selección Nacional ahora sí avanzara al quinto partido.
No sería descabellado que Televisa volviera a poner a Javier Aguirre como Director Técnico de la Selección Nacional, debido a una "emergencia".
Quizá esa emergencia sea United 2026.
A pesar de la escandalosa derrota contra los suecos, en algunos medios de comunicación ya habían perdido la objetividad, tal y como sucede cada cuatro años.
Decían que la selección de México ya le había ganado a la selección de Brasil una final de La Copa Confederaciones (1999) y una final de Juegos Olímpicos (2012).
¿Por qué no podíamos pensar que se les podía ganar en un mundial?
Se les olvidaba un pequeño detalle: la selección de Brasil no había perdido en octavos de final desde Italia 1990 y buscaba ganar su sexta Copa del Mundo.
¿Qué tal si los altos mandos de la Federación Mexicana de Futbol, dieron la orden en las dos ocasiones (contra Uruguay en el 2010 y contra Suecia en el 2018) para que la Selección Nacional no exhibiera su mejor nivel en esos partidos decisivos?
¿Qué tal si realmente lo que preocupa a los dueños del futbol mexicano es que la Selección Nacional enfrente a un rival a modo en octavos de final y que tenga posibilidades de eliminarlo?
¿No es sospechoso que Javier Aguirre haya sido acusado de amaño de partidos en La Liga Española y que él haya sido quien dirigía a la Selección Nacional precisamente cuando tenían un rival a modo en los octavos de final en un mundial?
De avanzar a cuartos de final, ¿qué seguiría para los dueños del futbol mexicano?
¿Tendrían que rehacer el negocio del futbol, para continuar capturando la atención del aficionado?
¿Los aficionados serían más difíciles de convencer con la ilusión del quinto partido?
¿Los futbolistas se sentirían con mayores derechos y exigirían que hubiera filtros más estrictos para contratar a extranjeros y más facilidades para el jugador mexicano?
¿Se sentirían apoyados entre ellos, capaces de ganar torneos importantes y de llamar la atención del futbol mundial y finalmente formarían un Sindicato que buscara evitar malos tratos y que aboliera el pacto de caballeros, entre otras cosas?
¿Será posible que a los dueños del futbol mexicano les importe tanto el dinero y que estén tan cómodos con la situación que ha imperado en los últimos 28 años, que prefieran vender la ilusión del quinto partido, en lugar de mejorar la calidad del futbol mexicano y aspirar a ganar una Copa del Mundo?
Si tienes un producto que genera ventas multimillonarias, independientemente de que lo aplasten 7 a 0 en el torneo más viejo del continente, o de que tenga casi 30 años quedándose en octavos de final, o de que avance sin problemas al mundial de Rusia 2018 pero sin ganar ningún torneo en cuatro años, ¿por qué deberías cambiar la fórmula?
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| https://peru21.pe/mundial |
Cada cuatro años es la misma promesa.
"Vamos al quinto partido".
Ni siquiera ahora que se ha anunciado que México será sede de United 2026, ningún federativo se ha comprometido a nada.
Supongo que cuando se acerque ese mundial, empezarán a decir
"Ahora sí vamos al quinto partido".
Supongo que los aficionados seguirán entusiasmándose con esa ilusión y que tal vez hasta el "vasco" Aguirre estará entre los candidatos para dirigir a la Selección Nacional.
¿Acaso sería tan difícil trabajar con un plan ambicioso, cuya meta sea llegar a semifinales de una Copa del Mundo?
Dos generaciones de futbolistas mexicanos ganaron campeonatos mundiales juveniles (Perú 2004 y México 2011) y otra generación ganó la medalla de oro en Los Juegos Olímpicos de Londres 2012.
¿Qué habrían hecho otros países de haber tenido a estas tres generaciones de futbolistas?
¿Alimentar su liga local con extranjeros y dejar a esas generaciones de futbolistas en el olvido, tal y como lo hicieron los federativos mexicanos?
No podemos ignorar las millonarias ganancias que genera la Selección Nacional y La Liga MX.
Hay dinero de sobra para invertir en el futbol mexicano.
Lo que falta es el interés para destacar en un mundial.
Hay dinero de sobra para invertir en el futbol mexicano.
Lo que falta es el interés para destacar en un mundial.
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| Mexicanos en Rusia |
Los aficionados son cómplices de esta mediocridad.
No me refiero a los aficionados que ocasionalmente ven un partido de futbol por televisión, o que ocasionalmente van al estadio a ver a su equipo favorito.
Me refiero a esos aficionados que apoyan incondicionalmente, que carecen de memoria y que están dispuestos a vender su patrimonio para viajar al mundial cada cuatro años.
Me refiero a esos aficionados que hacen desfiguros en las sedes mundialistas y que creen estar en todo su derecho para lanzar gritos que a otras personas pueden sonarles homofóbicos.
Me refiero a los aficionados que compran todo lo que esté relacionado con la Selección Nacional -¡al comenzar el mundial de Rusia, la playera de la selección era más cara que la de Alemania!-, a los aficionados que adquieren boletos por decenas de dólares para asistir a los soporíferos partidos que se juegan en Estados Unidos contra selecciones improvisadas.
Me refiero a los aficionados que semana a semana abarrotan los estadios de La Liga MX, aunque la mayoría de los partidos de ligas amateur sean más intensos que los de la temporada regular y que los partidos de ida de la "fiesta grande".
Me refiero a los aficionados que cada torneo compran los uniformes de su equipo favorito -el de local, el de visitante, el alternativo y el de color verde parecido al de la Selección Nacional-, sin importar lo feos y llenos de publicidad que estén.
Me refiero a los aficionados que contratan Sky sólo para ver un clásico empate entre "dos grandes" del futbol mexicano, o para agradecerle a Sky que los obligue a pagar una renta para ver el partido por el tercer lugar del mundial de Rusia 2018.
Ustedes aficionados, al igual que los codiciosos empresarios del futbol mexicano -incluyendo a las televisoras mexicanas que prefieren que la selección juegue un partido amistoso en California contra la selección de Gales que en Wembley contra la selección de Inglaterra-, tienen la culpa de que no hayamos progresado en tres décadas y de que nuestra máxima aspiración sea llegar al mundial y pasar a cuartos de final.
La Selección Nacional ya no jugará La Copa América, ni ningún equipo de La Liga MX jugará La Copa Libertadores, así que el próximo mundial será más difícil.
Jamás sabremos hasta dónde podría llegar la Selección Nacional, si ustedes no se conformaran con la ilusión del quinto partido.
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