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lunes, febrero 25, 2019

Los desnudos y los muertos | Norman Mailer (1948)


Norman Mailer (1923-2007) fue un escritor, cineasta, dramaturgo, activista, periodista y actor estadounidense. Junto a Truman Capote es considerado uno de los creadores del "periodismo literario". Tenía veintiséis años cuando Los desnudos y los muertos (1948) fue publicada en Estados Unidos*. 

La crítica ha calificado a su obra como "la más grande novela de guerra escrita en el siglo XX". Con el paso del tiempo, este libro se ha convertido en un libro mítico y ha permitido que Mailer sea comparado con Hemingway y con Tólstoi**. 

En esta novela, Mailer –quien fue obligado a alistarse en el ejército durante La Segunda Guerra Mundial–, narra los horrores de la guerra desde la perspectiva de las tropas estadounidenses que ocuparon Japón, durante La Guerra del Pacífico.  


La historia comienza cuando las tropas estadounidenses están por desembarcar en La Isla de Anopopei y los soldados a bordo de la embarcación luchan contra sus propios demonios, intentando quedarse dormidos o distraerse jugando a las cartas, mientras imaginan cómo será la guerra y cómo será el primer ataque contra los japoneses. 

Los sobrevivientes de ese primer enfrentamiento –que fue mucho peor de lo que habían vaticinado los novatos en sus peores pesadillas–, montan un campamento y construyen una carretera para facilitar las inspecciones del ejército en la selva. Algunos cabos son relegados a desempeñar funciones de mensajeros y otros realizan labores aburridas y extenuantes que no están relacionadas con la batalla. 

Aun los soldados veteranos que han estado al borde de la muerte en otras guerras, desean abandonar la rutina y experimentar la emoción de la batalla una vez más. 

A pesar de que han padecido la tortura de estar cargando durante horas y bajo los fulminantes rayos del sol, mochilas y morteros que pesan toneladas, sufriendo vejaciones de sus superiores, a través de caminos agrestes e infestados de mosquitos, los novatos desean lo mismo. 



Los héroes de guerra que tienen una buena reputación y que son una "leyenda viviente" entre las tropas, padecen sus propios infiernos: se reflejan en los novatos que desean con vehemencia enfrentarse a los enemigos, o que desean fingir una enfermedad o sufrir una herida de batalla para volver a Estados Unidos; recuerdan a viejos compañeros acaecidos en el campo de batalla y calculan que "su hora ha llegado" y reflexionan: prefieren morir en la batalla que vislumbrar una vida intrascendental después de la guerra. 

Los altos mandos viven con privilegios y tienen que lidiar constantemente con los tenientes que no saben nada de la guerra, pero que luchan desesperadamente por ganarse un nombre; y también tienen que lidiar con las rebeliones de algunas tropas cansadas de recibir órdenes y que sólo quieren recibir un mayor respeto de parte de sus superiores, mientras los ven como unos sujetos que "piensan cómo llevar a cabo, desde la comodidad de sus casas de campaña, una estrategia que les permita minar al enemigo, sin ensuciarse las manos". 

Una de patrulla de jóvenes soldados es enviada a una misión de reconocimiento que consiste en infiltrarse al centro de operaciones de los japoneses. Esta tropa la conforman soldados de todos los estratos sociales de Estados Unidos –un sargento implacable, un intelectual, un campesino, un minero y sindicalista, un católico de barrios bajos y un judío subestimado por todos– y se enfrentan a las inhóspitas condiciones del terreno.

En la misión, caen en una emboscada, pierden a algunos compañeros y llegan al límite de su condición física y de su estado mental, y abortan la misión.

Mientras regresan a la playa y se disponen a esperar el barco que los llevará de vuelta al campamento, el curso de la guerra ha cambiado.  

________

Páginas: 695. 
Tiempo de lectura: 3-4 meses.
Cuatro partes: I: La Oleada; II: El Barro y La Forma; III: Vegetal y Fantasma; IV: La Estela. 
Pros: descripción pormenorizada de los horrores de la guerra, desde una perspectiva periodística y psicológica.
Contras: descripción detallada de las batallas personales de los protagonistas, antes y durante la guerra –hay secciones llamadas "La Máquina del Tiempo" inmersas en todos los capítulos, con información tan abundante, que a veces desvía de la trama principal– y constante aparición de monólogos interiores de cada personaje***.  

*Breve biografía del autor.
**Contraportada de la Quinta Edición (Septiembre 2015) de la Colección "Compactos" de Editorial Anagrama. 
***El lenguaje empleado es característico de la época, así que la lectura es un poco lenta si estás acostumbrado a leer a autores "modernos".


martes, octubre 17, 2017

Michel Jouvet fue parte de La Resistencia Francesa


Michel Jouvet nació en 1925, en Lons-le Saunier, al este de Francia, en la frontera con Suiza. El lugar es mundialmente conocido por las montañas de Jura, cuya cordillera se extiende a lo largo de Francia, Suiza y Alemania. Estas montañas son un importante atractivo turístico para los amantes del esquí, del ciclismo de montaña y del senderismo. 

El padre de Jouvet era médico, pero él quería ser oficial de la Armada, así que en 1942 se encontraba en Lyon estudiando "matemáticas especializadas" para ingresar a la Escuela Naval; sin embargo, en diciembre de ese año, gran parte de La Armada Francesa se había mudado a Toulon y, por lo tanto, en ese momento resultaba imposible convertirse en oficial. 


Desde junio de 1940, la prefectura de Jura había sido ocupada por el ejército alemán. 


Lyon era la capital de la Resistencia Francesa y, además de estar sometida a constantes bombardeos, estaba ocupada por tropas alemanas y brigadas especiales de la SS. 




En estas circunstancias, Jouvet se trasladó a las montañas de Jura y se unió a los maquisardos, una guerrilla de la Resistencia Francesa conformada por hombres y mujeres que habían escapado a las montañas para evitar el Service du travail obligatoire (STO) y ser forzados a trabajar para los alemanes. 

Con los maquisardos, Jouvet peleó principalmente contra "La Armada de Vlassov", un ejército constituido por soldados anti-stalinistas hechos prisioneros en Ucrania y que recibía órdenes de la SS.  


Estos soldados eran sumamente crueles y asesinaron a centenas de civiles y a varios compañeros maquisardos de Jouvet.




Después de la liberación de Jura en agosto de 1944, Jouvet fue voluntario en las tropas de Los Alpes y allí realizó patrullajes en esquí a lo largo de la frontera con Italia. 

En enero de 1945, su brigada fue enviada a defender Estrasburgo -que había sido atacada por pánzers alemanes- a lo largo del Río Rhino.


Ya como Sargento, después de mayo de 1945, Jouvet entró en ocupación en Viena durante dos meses y finalmente volvió a la vida civil en octubre de ese año. 


Tras una breve incursión en la Antropología y en la Etnografía, Michel Jouvet se dejó convencer por su padre e ingresó en la Escuela de Medicina en Lyon. 


Su padre le había insistido que "la medicina abría muchas puertas". 


En 1951, Jouvet fue admitido como residente en neurocirugía y allí se sintió atraído por la forma tan lenta con la que los pacientes parecían "recobrar la conciencia" durante los periodos post-operatorios. 




Entonces Ivan Pavlov era reconocido como una de las figuras más eminentes en el campo de la fisiología del cerebro y Jouvet se interesó en sus estudios. 

Al igual que el fisiólogo ruso, Jouvet estaba convencido de que el cerebro no era una caja negra y, además, pensaba que la corteza cerebral participaba tanto en el aprendizaje como en el sueño. 

En ese mismo año, gracias a un intercambio académico entre las Universidades de Lyon, de Moscú y de Leningrado, tuvo contacto con dos discípulos de Pavlov. 


El aprendizaje pavloviano ya no le pareció tan interesante.


Más adelante, tuvo la oportunidad de leer el trabajo de Moruzzi y Magoun en el que mostraban que la formación reticular podía controlar los estados de vigilancia en el gato, y esa experiencia le dio sentido a su vida académica.     


Arch Ital Biol