Mostrando las entradas con la etiqueta Garage punk. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Garage punk. Mostrar todas las entradas

viernes, diciembre 05, 2014

¡Voy a escuchar a Mudhoney en El Circo Volador!

Acaba de despertarme la alarma del reloj. 

Tenía uno de esos sueños de los que hubiera preferido no despertar. 

Estoy bajo tratamiento médico -tengo reflujo gastroesofágico- y cumplo tres meses sin beber ni fumar, y me cuesta trabajo dormir.  

En el sueño, Kurt Cobain tocaba The Money Will Roll Right In con Mudhoney. Era como en el video del concierto de Sonic Youth en California, donde también tocaron Mudhoney y Pavement. 




En ese concierto, Kurt Cobain vestía pijama y usaba una Jazzmaster que supuestamente le había prestado Lee Ranaldo. 

Alguien del público grabó en video toda la actuación de Mudhoney y ésta se puede encontrar fácilmente en YouTube.  

En algún momento del concierto, el público enloqueció de tal modo y arrojó todo tipo de cosas al escenario.

Mark Arm aprovechó una pausa para sostener una zapatilla deportiva y preguntarle a la audiencia quién podía haberla perdido. 

Kurt Cobain había tocado solo en ese concierto un par de canciones. Hay una grabación amateur en audio de Where Did You Sleep Last Night? de Ledbelly. 


The Money Will Roll Right In fue la primera canción que escuché de Mudhoney. 

Estaba en la preparatoria y quería formar una banda de garage punk. 

Conocía a un tipo que tocaba la batería y el bajo y que además sabía tocar varias canciones de Nirvana. 

Un día, él me prestó un cassette que había comprado en El Chopo. 

El cassette traía algunos lados-B de Nirvana y parte del set que tocaron en el Reading Festival de 1992. 


Cuando escuché la versión de Mudhoney, me pareció más ruidosa que la de Nirvana y más rápida que la versión original de Fang -una banda californiana de punk hardcore de los 80's-, y me gustó más. 

Empecé a buscar discos de Mudhoney por todas partes, pero hasta en El Chopo eran difíciles de conseguir.

En el DF casi nadie conocía a Mudhoney, ni sabía que ellos ya tocaban en el circuito underground de Seattle mucho antes que Nirvana o Pearl Jam. 

Son una de las pocas bandas del sonido Seattle que se mantienen en activo y fieles a sus principios. Nunca han firmado con una compañía de discos trasnacional -como, por ejemplo, sí lo hicieron Sonic Youth y Nirvana-, ni han cedido a presiones de terceros para hacer que sus canciones suenen más comerciales y puedan llegar a una audiencia más amplia.

Mudhoney es una banda legendaria. 



Mark Arm -el vocalista- y Steve Turner -el guitarrista-, formaron Green River a principios de los 80's. En esa banda también tocaban Jeff Ament y Stone Gossard antes de tocar en Mother Love Bone, en Temple Of The Dog y en Pearl Jam. 

Dan Peters -el baterista- tocó algunos conciertos con Nirvana antes de que llegara Dave Grohl y grabó la versión de Sliver que aparece en el álbum Incesticide. Matt Lukin -el bajista original- es el protagonista de Lukin, una canción del álbum No Code de Pearl Jam. 


La relación entre Mudhoney y Pearl Jam es tan estrecha que hace unos años fueron sus invitados en una gira por el DF y por Monterrey. 
  

Poco después de las ventas multimillonarias de Nevermind, Nirvana fue invitado sorpresa de Mudhoney en el Crocodile Cafe de Seattle. 

Kurt Cobain siempre fue admirador de Mudhoney y quiso mostrarle a la audiencia que su banda no era una banda comercial. Tocaron lados-B y canciones de Incesticide o de Nevermind que rara vez tocaban en vivo. 

A Mark Arm nunca le gustó el ambiente que rodeaba a Nirvana. 

Consideraba que la banda de Kurt Cobain representaba todo lo que él aborrecía de la música underground y también pensaba que era horrible salir de gira con ellos. 



Hoy por la noche, Mudhoney tocará en El Circo Volador, como parte de la gira de promoción de Vanishing Point, su más reciente álbum de estudio. 

También tocarán Mustang '66 y Yokozuna.

Aún no tengo boletos, pero tengo que estar allí. 

No me puedo perder este concierto. 



sábado, enero 26, 2013

¿En serio es tan difícil tocar en una banda?

Tenía alrededor de 13 años y acababa de entrar a la preparatoria, cuando escuché Nevermind por primera vez. Cuando descubrí que Cobain tenía un par de meses muerto, me sentí decepcionado. Yo, que hasta entonces sólo había asistido a un concierto de Michael Jackson en El Estadio Azteca y que tenía alrededor de medio año escuchando a Guns N' Roses, me sentí frustrado por haber descubierto a Nirvana tan tarde. Estaba en plena pubertad, así que fue algo muy dramático darme cuenta que jamás podría escucharlos en vivo.


Escuché diariamente ese álbum durante meses, memoricé las letras de las canciones, y más tarde vi algunos videos de Nirvana. En el video de Smells Like Teen Spirit, Cobain tocaba una guitarra Fender Mustang y en el video promocional de Live! Tonight! Sold Out!! tocaba About A Girl con una Fernandes tipo Stratocaster. Ambos videos me impresionaron por muchas razones, pero como soy zurdo lo que más me impresionó fue que Cobain tocara la guitarra con la mano izquierda.



Yo no sabía que en realidad él era diestro y que sólo tocaba la guitarra como zurdo, así que estaba tan impresionado por su música, por  las letras de sus canciones, por la potencia de su voz y, principalmente, por el hecho de que tocara como zurdo, que quise formar mi propia banda.  

En un par de años aprendí a tocar varias canciones de Nirvana en una guitarra acústica. Era una enorme y pesada guitarra de tianguis, a la que sólo tuve que cambiarle las cuerdas -la 1a en el lugar de la 6a, la 5a en el lugar de la 2a, y así, sucesivamente- para tocarla como zurdo. 

Luego quise experimentar con el sonido de la guitarra eléctrica. Al principio estaba convencido de que encontraría fácilmente una Stratocaster negra como la que usaba Cobain en la gira de Nevermind, pero la realidad fue que nunca vi una sola guitarra zurda en las tiendas de música que visité. 


Mi primera guitarra eléctrica fue una Yamaha de color rojo, para diestros. Aún recuerdo el aroma de las cuerdas -como a naftalina- y lo ligera que se sentía esa Yamaha -el tamaño del brazo era sorprendentemente pequeño- en comparación con la guitarra acústica. También le cambié las cuerdas para poder tocarla como zurdo, pero era casi imposible usar el tahalí para tocar de pie. 


Antes de que se me ocurriera adaptar esa guitarra eléctrica Yamaha como lo hacía Jimi Hendrix con las Stratocaster -poniéndole un clavo para correa donde era necesario-, consideré la posibilidad de aprender a tocar la guitarra como diestro, pero nunca pude. Ni siquiera podía coordinar los dedos de la mano izquierda en las cuerdas 5a y 6a para tocar el principio de Come As You Are. Era una cosa frustrante, y además me dolía la cabeza después de practicar un rato.  


Durante muchos años me sentí frustrado con esa guitarra Yamaha, y me limité a tocar la enorme y pesada guitarra de tianguis. Sin embargo, en el último año de preparatoria conocí a un tipo al que también le gustaba Nirvana. 

Él tocaba la batería y el bajo, y tenía una banda con uno de sus primos y otro compañero de la escuela. Me enseñó a tocar el bajo de Love Buzz, de Sliver y de Aneurysm, y pronto nos hicimos más o menos amigos. 

Después, él me pasó algunos cassettes con demos de su banda. La verdad no le presté mucha atención a los demos, porque su banda también tocaba Hotel California y canciones de esa clase. Una vez fui a su casa a un ensayo y acordamos que yo entraría en la banda, pero como él quería que yo cantara -y además alguien que lo conocía mucho más que yo, me advirtió que él podía robarme la guitarra-, jamás regresé. 


Dejó de interesarme tocar en una banda varios años porque me dediqué más a leer y a escribir y además porque mi hermano tocaba la batería en Nos Llamamos. 
Ellos ensayaban casi a diario en la casa, junto a mi recámara. En cierta forma, escucharlos tocar en vivo y componer sus canciones satisfizo mi deseo de estar en una banda. No me había puesto a pensar que yo escuché su disco mucho antes de que saliera a la venta.


Hasta que gané mi propio dinero y dejé la casa de mis papás pude comprarme mi primera guitarra para zurdos. Era una imitación de una Stratocaster, pero para mí era mucho mejor que la Yamaha, sólo porque podía colgármela fácilmente con el tahalí. Luego compré una Epiphone SG para zurdos, de mucho mejor calidad que la imitación de Stratocaster, y después compré una Squier Stratocaster zurda y poco a poco fui adquiriendo pedales, micrófonos y amplificadores. 


Cuando aprendí a tocar canciones de otros grupos que también me gustaban, comencé a componer mis propias canciones y le sugerí a mi hermano que formáramos una banda, pero nunca funcionó. Supongo que teníamos -o tenemos- intereses distintos. 

Luego quise formar una banda con otras personas. Les compartí algunos demos de algunas de mis canciones -las que menos me gustaban, porque las que sí me gustan son muy personales- y no pasó de allí. 


Nunca he podido tocar en una banda formalmente. Cuando he querido, las personas involucradas se han mostrado interesadas al principio. Después, simplemente han dejado que pase el tiempo. Obviamente, no me pondría a llorar si me dijeran que les parezco un pésimo guitarrista o que mis canciones son horribles, o que no tienen suficiente tiempo. 

Supongo que seré solista.

sábado, agosto 27, 2011

Nunca me ha gustado bailar, pero una vez fui chambelán



Desde niño, supe que no me gustaba bailar. Veía los videos de Michael Jackson y me impresionaba su manera de bailar, pero desde un principio supe que esa actividad no era para mí. Odiaba participar en los bailables de la primaria, pero no tenía otra opción. Aunque resultaba evidente que no tenía talento para el baile, cada vez que había algún festival en la escuela, mis maestras insistían en hacerme participar. Lo único que me emocionaba del asunto era que me pusieran de pareja con alguna de las niñas que me gustaba, pero nunca tuve suerte.


Cuando cumplí 14 años, sólo escuchaba garage punk y trataba de tocar la guitarra. Todavía salía algunas veces a pasear con mis papás, y no hacía nada extraordinario. Tampoco traía el cabello demasiado largo, ni me la pasaba comportándome como un rebelde, pero era obvio que seguía odiando bailar. Jamás bailaba con nadie en las fiestas familiares ni salía con nadie a bailar por las noches a ningún sitio. Sin embargo, tenía una prima de la misma edad que yo y que era todo lo opuesto a mí. Ella estaba enloquecida por la idea de tener una fiesta de XV años.


Mi mamá me pidió que fuera el chambelán de mi prima y se sorprendió porque me rehusé a hacerlo. No sólo odiaba bailar, sino que una fiesta de XV años me parecía de lo más patético. A pesar de todo, una tarde aparecieron en la casa mi abuelo, mi prima y otros muchachos, listos para comenzar a ensayar el vals. Le pregunté a mi mamá qué diablos estaba ocurriendo y por qué me obligaba a hacer algo que no quería hacer, pero subestimó mi opinión. Mi abuelo incluso me pidió que me cortara el cabello.

Fueron unas semanas tediosas y largas que detesté por completo. Todos llegaban a la casa a ensayar a la misma hora y yo sólo me ponía de mal humor, a hacer algo que no quería hacer y a tratar de entender por qué mi mamá no había respetado mi decisión de no ser chambelán. Lo más ridículo de todo era que con frecuencia me llamaban la atención porque no podía bailar bien.


Finalmente llegó el día más esperado para la quinceañera. Ella se veía radiante, como si toda su vida hubiera esperado ese momento. Yo tuve que peinarme, ponerme un smoking y unos horribles zapatos de señor. Me sentía un farsante. ¿Cómo alguien que escuchaba garage punk y que toda su vida había aborrecido bailar, podía terminar siendo un chambelán, en algo de lo más convencional?

Quería ponerme una máscara para que nadie me reconociera. Cerré los párpados, suspiré profundamente, y el espectáculo comenzó.


Cuando la pesadilla parecía haber terminado, los invitados pidieron que volviéramos a bailar. Cerré los párpados otra vez y repetí la rutina por segunda ocasión.

Para empeorar la situación, había varios fotógrafos, e incluso alguien que filmaba cada detalle del vals, así que todo ese espectáculo quedaría registrado. Por fortuna, mi prima tuvo un instante de lucidez al cumplir la mayoría de edad, el asunto le pareció de lo más patético, y destruyó todo vestigio de su fiesta de XV años.

Hasta la fecha, sigo sin entender por qué me obligaron a ser un chambelán.
Ya no soy un adolescente y sin embargo sigo sin tener ganas de bailar.