sábado, mayo 23, 2026

El cliché de los intelectuales del rock (¡que están hartos del cliché de Kurt Cobain!)

                             


También estábamos en las vísperas de un mundial, excepto que, a diferencia de hoy, una que otra vez aún veía algún partido de futbol por la tele, no estaba completamente decepcionado de la academia, no corría al menos 30 kilómetros a la semana y no era SNII 2. Tampoco había vivido la experiencia de ser Profesor Visitante durante 3 años y luego concursar por contratos temporales de 2 trimestres al año y casi 20 horas de clase frente a grupo a la semana (¡durante otros 3 años!), pero estoy desviándome del tema... 

Una mañana (seguramente) de abril del 2018, mientras les contestaba a los referees de mi primer paper oficial como autor corresponsal, al final del postdoc, tomé un receso y me encontré en alguna red social un anuncio de la presentación de esta novela, llamada Guitarra Jaguar, en la librería Mauricio Achar de Gandhi.

El título de la novela no fue, precisamente, lo que me llamó la atención, sino su portada: una acuarela con “una especie del Kurt Cobain” del Live N' Loud de MTV de 1993, pero sin rostro, sujetando una guitarra Jaguar. Leí el anuncio y eventualmente compré la novela y empecé a leerla. Era la historia de un aspirante a estrella de rock, obsesionado con una guitarra de Kurt Cobain. 

Como soy “fan” (pero no un loco fan) de Kurt Cobain y de Nirvana (y no pienso que Nirvana sea la mejor banda del mundo, simplemente me gusta su música y, de hecho, me caen mal los –locos– fans promedio de Nirvana y de Kurt Cobain, que defienden a Nirvana y que especulan veinte mil cosas sobre Kurt Cobain), la leí en un par de días. La novela tenía buen ritmo, una trama entretenida y bien contada. Tenía varios capítulos sobre “guitarras míticas” de otras estrellas de rock y referencias a algunas canciones de Bleach –el álbum debut de Nirvana–, al animismo —cómo las guitarras se convierten en “objetos de poder”— y a algunas leyendas urbanas sobre el paradero de la Jaguar '65 con la que Kurt Cobain grabó Nevermind.

Entre los fans de Kurt Cobain, la Jaguar '65 es “una guitarra mítica” no sólo porque fue usada para grabar el álbum que lanzó a la fama a Nirvana, sino porque, además de ser una guitarra para zurdos (difíciles de encontrar y más costosas que una guitarra para diestros), supuestamente, cuando Kurt la compró, con un adelanto del contrato que Nirvana firmó con Geffen por ahí de abril de 1991, la Jaguar ya tenía todas las modificaciones que matizaron el sonido de Nevermind –un par de humbuckers DiMarzio, un puente Adjust-O-Matic y un diapasón de palisandro con escala corta de 24 pulgadas; ¡uuf!, creo que sí soy un fan medio loco–, y había pertenecido a un músico de los 70 y Kurt la encontró en un periódico en el que salían anuncios de instrumentos de segunda mano.

El jueves 17 de mayo el tráfico estaba muy pesado y llegué a la librería 5 minutos después de la hora. Eso me agobió un poco, porque no quería perderme la presentación de la novela, tenía curiosidad por saber quién era el autor de Guitarra Jaguar, a quién se le había ocurrido escribir una novela sobre una guitarra de Kurt Cobain y presentarla en una temporada de fiebre por el futbol. 

En las escaleras eléctricas rumbo al primer piso de la librería Mauricio Achar, donde está el Foro Expresarte, me encontré a Burgerman –tal vez lo conoces como el ex gerente de Reactor 105 y guitarrista de Moderatto; tal vez no lo conoces porque sus hermanos son el fundador de Bon y los enemigos del silencio, y el fundador del Instituto Mexicano del Sonido–, y, ahora que lo pienso, en retrospectiva, eso pudo ser una señal de lo que nos esperaba en la presentación: uno de los presentadores llegaba tarde al evento, muy tranquilo, sujetando a una chica de la mano y bromeando con ella: o no le interesaba realmente el evento, o estaba en su hábitat

Afuera del Foro Expresarte había una enorme cartulina con la portada del Kurt Cobain sin rostro, y Erick de Kerpel posaba junto a ella, mientras un fotógrafo hacía su trabajo. Ya adentro del foro, me senté en la tercera o cuarta fila, y había alrededor de 50 personas, y no sé por qué, pero me dio la impresión de que la mayoría eran muy cercanas al autor, algunos lo saludaban con mucha familiaridad y otros incluso le decían que les regalara un ejemplar de la novela. A lo mejor esa pudo ser otra señal: ¿qué tal si la presentación de Guitarra Jaguar era una presentación ad hoc para amigos y familiares?

Como 20 minutos después de la hora, llegó Rulo, otro de los presentadores –quizá lo conoces porque fue uno de “los conductores estrella” de Reactor 105 a principios de los 2000 y porque, en general, es una “especie de gurú del rock” para muchos fans del rock– y entonces comenzó el evento. Un hombre de traje (¿un ejecutivo de Suma de Letras, la editorial que publicó la novela?) subió al estrado y tomó un micrófono y dijo brevemente quiénes era el autor y quiénes eran los presentadores de la novela. Acto seguido, Marcello Lara –Burgerman, por si no sigues la historia– tomó la palabra y lo primero que dijo fue que la premisa de la novela le había parecido un poco ordinaria y que estaba un poco cansado de “la leyenda de Kurt Cobain” y que por esa razón, honestamente, le había costado trabajo comenzar a leer Guitarra Jaguar.

Rulo dijo más o menos lo mismo: en lugar de hablar de la novela, dijo que estaba un poco harto del cliché de Kurt Cobain y del estereotipo del adolescente aspirante a estrella de rock, como el protagonista de Guitarra Jaguar

Al cabo de 10 minutos, la presentación no cambió mucho: Rulo y Marcello Lara seguían divagando sobre lo hartos que estaban del cliché de Kurt Cobain, excepto que incluyeron una que otra anécdota de fans locos de Kurt Cobain que habían conocido en Reactor 105 y que estaban obsesionados con la muerte de Kurt Cobain. 

Creo que Marcello Lara dijo que les preguntaban cosas como: «¿Tú crees que Courtney Love contrató a alguien para que matara a su marido...?», «¿Michael Stipe y Kurt Cobain tenían planeado grabar un álbum juntos...?», «¿había un ejemplar de Automatic For The People en el invernadero donde la policía halló su cadáver...?», «¿Duff McKagan encontró Kurt Cobain en el Aeropuerto de Seattle, cuando se había fugado del centro de rehabilitación...?»

Luego, comparó esta novela con ¡The catcher in the rye! y divagó sobre libros de la Stratocaster de David Gilmour. Rulo divagó sobre Morrisey y The Smiths. Erick de Kerpel confesó que el grunge no le gusta; que él prefiere ¡el nu metal

Después de todo, fue una presentación divertida, con todo y los clichés de los rockstars y de los presentadores. 

Hubo una sesión de preguntas y allí pedí la palabra (luego te cuento qué pregunté y qué dijo Rulo cuando interrumpió mi pregunta), y al final de la presentación Erick de Kerpel me firmó su novela (me escribió una dedicatoria, me preguntó mi nombre, me dijo que su papá se llama como yo, pero eso también te lo cuento después, en un texto más trabajado) y al cabo de unos días escribí una crónica sobre la presentación y se la compartí a Erick de Kerpel, pero ésa es otra historia.

A pesar e lo que dijeron Rulo y Marcello Lara, para mí, Guitarra Jaguar no es una novela sobre el cliché de Kurt Cobain: es una novela de un aspirante a rockstar (de hecho, no le gusta tanto Nirvana, y, según yo, eso es muy original) que se obsesiona con una guitarra de Kurt Cobain. 

La novela quizá cae en algunos lugares comunes, pero está bien contada, tiene una buena estructura. 
Para que te des una idea de qué trata, abre con una cita de Robert Johnson –el músico de blues que supuestamente le vendió su alma al diablo y que desapareció de la faz de la tierra a los 27 años de edad–, y tiene capítulos sobre el animismo y “las guitarras míticas” de algunas estrellas de rock. 

Si quieres spoiler: Tobías Goldstein –un tipo sin talento musical que está por cumplir 27 años– da un terrible concierto con su banda, Los Heartbeasts, el publicó los abuchea y les arroja botellas de cerveza, Tobías quiere renunciar a su banda y se toma unos tragos allí mismo y un bar tender lo consuela y le dice que él le sirvió unos tragos a Kurt Cobain antes de que fuera famoso, cuando a Nirvana también la abucheaban y le arrojaban botellas de cerveza y luego le cuenta una leyenda de la Jaguar '65 de Kurt Cobain. Tobías Goldstein se obsesiona por encontrarla. Realmente no le gusta Nirvana, pero se convence de que la guitarra le conferirá poderes y lo convertirá en un rockstar. La novela es todo lo que le ocurre y todo lo que pierde y todo lo que descubre sobre sí mismo el protagonista en la búsqueda de la guitarra, ¿la leerías?

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