jueves, septiembre 06, 2018

Flores Salvajes


La primera vez que Mark Lanegan vino a la ciudad, ni siquiera me enteré. Estaba terminando el doctorado y aunque escuchaba Blues Funeral (2013) regularmente, supe del concierto casi un año más tarde, cuando Soundgarden tocó en El Palacio de Los Deportes y yo esperaba, alcoholizado y desesperado, mi turno para pasar al mingitorio. 

Casi seis años después, Mark Lanegan y su banda regresaron a dar un concierto a la ciudad. 

Aun cuando la publicidad de este concierto se limitaba a anunciarlo como "uno de los padres del grunge que había colaborado con Kurt Cobain...", tuvo mayor difusión que el concierto del 2013. 

Los responsables de la publicidad no sólo asumieron que el término grunge es del agrado de todos los artistas asociados con este género, sino que su semblanza fue poco afortunada.

Identificar a Mark Lanegan como "uno de los padres del grunge que colaboró con Cobain", equivale a decir que Chris Cornell y que Eddie Vedder son "otros" padres del grunge que colaboraron con Rage Against The Machine y con Neil Young... sin mencionar a Soundgarden ni a Pearl Jam... ni mucho menos sus carreras solistas. 

Rolling Stone
Estrictamente, Lanegan no colaboró con Cobain, sino que fue Cobain quien colaboró con él en un par de canciones de The Winding Sheet (1990) -tocó la guitarra en Where Did You Sleep Last Night? e hizo coros en Down In The Dark.

Asimismo, según Dave Grohl, el álbum debut de Lanegan fue una influencia tan grande para Cobain (y, por ende, para Nirvana) que lo tomó como referencia para grabar el MTV Unplugged In New York (1994).  

Cobain no sólo quiso que el álbum acústico de Nirvana sonara a The Winding Sheet, sino que incluso cerró ese concierto con Where Did You Sleep Last Night? -de acuerdo con la crítica especializada, esta interpretación es uno de los momentos más emblemáticos tanto de la carrera de Nirvana como de los Unplugged de MTV.



De acuerdo con otras fuentes, la admiración que había entre Kurt Cobain y Mark Lanegan era inmensa. Junto con Krist Novoselic -entonces bajista de Nirvana- y Mark Pickerel -primer baterista de Screaming Trees-, formaron The Jury y grabaron unas cuantas canciones. 

El proyecto tenía como propósito rendirle tributo a Leadbelly y sin embargo no prosperó porque ninguno de los dos se atrevía a asumir el rol de líder. Algunas canciones de este fallido proyecto fueron publicadas en With The Lights Out (2004). 

También existe el rumor de que Courtney Love dijo en alguna entrevista que su esposo supuestamente quería que Mark Lanegan cantara Talk To Me y que le había dejado los derechos de la canción para que él hiciera lo que le pareciera mejor. 

No existe una versión de estudio de esta canción. Nirvana sólo la tocó en algunos conciertos y puede hallarse en un par de bootlegs de 1991 en Europa.

With The Lights Out (2004) incluye un video en el que la banda toca Talk To Me en el Crocodile Cafe de Seattle (1992), cuando aparecieron como banda sorpresa para abrir un concierto de Mudhoney, poco después de que Nevermind los hiciera mundialmente famosos.



El objetivo de la publicidad del concierto en El Plaza Condesa era llamar la atención de un público al que quizá no le interesara tanto la música de Mark Lanegan, sino estar en un evento que ningún millennial podía perderse. 

Esta estrategia de mercadotecnia abría la posibilidad de que el concierto fuera cancelado -siempre y cuando Kurt Cobain no estuviera tan bien posicionado* entre el público al que estaba dirigida la publicidad- y también abría la posibilidad de que se vendieran todos los boletos y de que el lugar fuera invadido precisamente por personas a las que hubiera enganchado la publicidad. 

La publicidad me molestó tanto que apenas compré boletos para el concierto hace una semana. 

Los artistas como Mark Lanegan son escasos. 
Los publicistas debieron darle el reconocimiento que merece y evitar asociarlo con el grunge y con un mártir del rock.


Los Screaming Trees -la banda en la que Lanegan debutó- no alcanzaron la misma popularidad que otras bandas del sonido Seattle de la década de los 90, pero grabaron cuatro EPs, siete álbumes de estudio -para hacer una comparación, ¡Nirvana sólo grabó tres álbumes de estudio!-, lanzaron tres álbumes recopilatorios y siete videos musicales.

Mark Lanegan tiene una trayectoria de más de treinta años, tiene diez álbumes de estudio como solista (Gargoyle es el más reciente) y ha colaborado con decenas de artistas como Duke Garwood, Josh Homme (QOTSA), Isobel Campbell (Belle & Sebastian), Mike McCready (Pearl Jam), Layne Staley (Alice In Chains), Izzy Stradlin y Duff McKagan de Guns N' Roses y Ben Shepherd (Soundgarden). 

Su música "abandonó el grunge" hace casi veinte años -el mismo tiempo que tiene viviendo en Los Ángeles y escapando de la etiqueta grunge- y ha incursionado en géneros como el blues, el folk e incluso la música electrónica. 

Jose Fernando Turrent 
URSS Bajo El Árbol abrió el concierto, pero no llegamos a tiempo -ni siquiera sabíamos que habría una banda telonera. Como llovía, el camino desde el departamento hasta el metro y desde Patriotismo hasta el foro fue más tardado. 

En el foro había más de cien personas y en el vestíbulo había mercancía oficial: playeras, álbumes que no se pueden conseguir fácilmente -Dark Mark Does Christmas (2012), Play Blues Funeral (2013) y Phantom Radio (2014)-, litografías y un libro con canciones y poemas de Mark Lanegan. 

Allí mismo había un anuncio de una firma de autógrafos al final del concierto. 
La gente decía que sólo se tendría acceso a ella, comprando mercancía oficial.

Llevaba mi copia de Uncle Anesthesia (1992), pero compré una litografía por si acaso. 

Mientras sonaba una canción de Alice In Chains -en twitter, algunos asistentes le habían pedido a Mark Lanegan que la banda tocara canciones de Mad Season esa noche y fue lo máximo que consiguieron-, buscamos un lugar. 

No había más de treinta personas frente al escenario. Encontramos rápidamente un sitio a pocos metros de él. 


En el escenario sólo había tres atriles, tres micrófonos, un par de amplificadores Fender, un sintetizador, una pedalera, un soporte para guitarra eléctrica y una Mac. 

En el concierto del 2013, la banda tocó casi todo el álbum Blues Funeral -de hecho, Play Blues Funeral fue grabado en esa ocasión y después fue lanzado de manera independiente por la misma banda-, algunas canciones de otros álbumes solistas de Lanegan e incluso un par de canciones de Screaming Trees. 

Mi apuesta era que en esta ocasión probablemente la banda se enfocaría en Gargoyle (2017) y que quizá tocaría algunas canciones de otros álbumes solistas de Lanegan. 


Eran alrededor de las nueve y media de la noche cuando Mark Lanegan salió al escenario, acompañado por Shelley Brien (teclados y sintetizadores) y por Jeff Fielder (guitarra eléctrica y secuenciador).

Saludaron al público y ocuparon sus lugares en el escenario: Brien a la izquierda, Lanegan al centro y Fielder a la derecha. 

Fielder conectó su Gibson SG Cherry a un amplificador Fender, manipuló algunos comandos en la Mac y así dio inicio el concierto con los primeros beats de When Your Number Isn't Up.

(No sé por qué esta canción siempre me remonta a un pasaje de American Junkie en el que imagino a Mark Lanegan llamando por teléfono a Tom Hansen, a las cuatro de la mañana, preguntándole dónde dejó escondida más heroína).  

El concierto duró casi dos horas e incluyó canciones de todos los álbumes de Mark Lanegan -apenas tocaron siete canciones de Gargoyle-, una canción que él nunca había cantado en vivo y una canción que no había cantado en más de diez años.

Como no había batería, la banda tocó versiones más tranquilas y más lentas que las versiones originales de casi todas las canciones -salvo aquellas incluidas en los álbumes Imitations (2013) y Field Songs (2001).  

La ausencia de batería no sólo hizo que la voz de Mark Lanegan fuera el centro de atención y que Jeffrey Fielder mostrara sus habilidades como guitarrista, sino que le dio un ambiente muy privado al concierto. 



El amplificador del sintetizador estuvo fallando toda la noche y  Shelley Brien tuvo que abandonar el escenario prematuramente, poco después de cantar la parte que PJ Harvey canta en la versión de estudio de Come To Me. 

Las últimas canciones fueron Phantasmagoria Blues, I Am The Wolf -una de las más conocidas de la carrera solista de Lanegan- y On Jesus' Program. 

Después de abandonar el escenario por unos cuantos minutos, Lanegan y Fielder volvieron al escenario a tocar Torn Red Heart, Bombed y Wild Flowers.

(Bombed y Wild Flowers son dos de las canciones que más escuchaba cuando estaba enfermo y todo el tiempo quería vomitar debido a los fuertes medicamentos que tomaba, así que fue un momento especial).

Halo Of Ashes -una de las canciones más populares de Screaming Trees- fue la última canción de la noche.

Lanegan y Fielder dejaron el escenario, entre aplausos y ovaciones del público. 

Poco después, cuando las luces de El Plaza ya estaban encendidas y la gente comenzaba a buscar la salida, Jeff Fielder regresó al escenario solo y dijo que Mark Lanegan saldría a firmar autógrafos en un rato.



Mientras caminaba en busca de la fila para la firma de autógrafos, me encontré a José Manuel Aguilera. Él pareció sorprenderse agradablemente de que alguien lo reconociera. Iba a pedirle su autógrafo o una fotografía, pero lo único que llevaba que pudiera ser firmado era el álbum de Screaming Trees y la pila de mi teléfono se había agotado. 

Fue al único músico que vi entre el público.

Mi esposa ya estaba formada antes de que acabara el concierto, así que fuimos los primeros (bueno, yo fui el primero porque ella me cedió el lugar). Esperamos alrededor de media hora.

La gente de seguridad se organizó bien y además quienes estábamos formados en la fila fuimos muy respetuosos en general. En otros eventos, las firmas de autógrafos suelen ser un desastre y  la gente no respeta las filas ni el tiempo de los demás.

Estuve menos de un minuto con Mark Lanegan, pero estreché una de sus manos y él me autografió la litografía y Uncle Anesthesia.

Sólo se me ocurrió decirle que había sido un gran concierto. 

Le hubiera preguntado si era cierto lo que dijo Courtney Love (si Kurt Cobain quería que él cantara Talk To Me) o si era cierto que Tom Hansen le dejaba dosis de heroína escondidas en su departamento. 



Da click aquí, si quieres leer acerca de la primera visita de Mark Lanegan a la Ciudad de México.
Da click aquí, si quieres leer una nota acerca de The Jury.
Da click aquí, si quieres leer el setlist de este concierto.

*Léase sarcásticamente.

El vocalista de la banda más popular de Ellensburg


Mark Lanegan (Ellensburg, Washington, 1964) es conocido por haber sido líder de Screaming Trees, una de las bandas relacionadas con el llamado sonido Seattle de la década de los 90, pero que no alcanzó la fama de otras bandas como Nirvana, Pearl Jam, Alice In Chains o Soundgarden.  

Los Screaming Trees publicaron alrededor de diez grabaciones entre 1985 y 1996, incluyendo EP's, LP's y compilaciones.   

A lo largo de su carrera, debido a diferencias artísticas entre los integrantes de la banda, se separaron en diversas ocasiones.

Sus álbumes más conocidos son Uncle Anesthesia (1991) -producido por Chris Cornell-, Sweet Oblivion (1992) y Dust (1996). 

En tanto que Sweet Oblivion logró sacarlos del anonimato -vendió alrededor de 30, 000 copias en Estados Unidos y contiene la canción Nearly Lost You, uno de los mayores éxitos de la banda-, Dust -un álbum que exhibió una gran influencia de blues y folk- llegó a ser disco de oro.

Este último álbum cuenta con la participación de Mike McCready como segundo guitarrista en Dying Days y All I Know.

Asimismo, durante la gira de Dust, Josh Homme -el futuro líder y guitarrista de Queens Of The Stone Age- los acompañó como segundo guitarrista. 

A pesar del éxito comercial que significó Dust, no fue suficiente para que Epic Records les renovara contrato y Screaming Trees se separaron definitivamente en el año 2000.  


The Winding Sheet (1990) fue el primer álbum solista de Mark Lanegan y cuenta con las colaboraciones de Kurt Cobain y de Krist Novoselic.

De acuerdo con Dave Grohl, este álbum impresionó tanto a Kurt Cobain que se inspiró en él para la realización de MTV Unplugged In New York. 

Otras fuentes aseguran que Kurt Cobain y Mark Lanegan eran grandes amigos y que intentaron formar una banda a la que llamaron The Jury, antes de que Nirvana fuera mundialmente famosa.

Los otros integrantes de The Jury eran Krist Novoselic y Mark Pickerel -el baterista original de Screaming Trees y que dejó a la banda antes de la grabación de Sweet Oblivion-, y la banda pretendía ser una banda de covers de Leadbelly. 

Supuestamente el proyecto nunca prosperó debido al excesivo respeto de Kurt Cobain hacia Mark Lanegan, pero la aparición de Where Did You Sleep Last Night? en The Winding Sheet y en Unplugged In New York refleja la admiración de ambos artistas hacia el músico y compositor estadounidense de blues y folk. 

Mark Lanegan ha dicho en algunas entrevistas que The Winding Sheet es resultado de varios demos e ideas que él y Kurt Cobain tenían planeado grabar juntos. 

En With The Lights Out (2004) aparecen algunos tracks -Ain't It A Shame, They Hung Him On A Cross, Grey Goose- que resultaron de este infructuoso proyecto. 

http://filtermexico.com/
Antes de la grabación de Dust, Mark Lanegan participó en un par de canciones en el único álbum de Mad Season (1995) y grabó como solista Whiskey For The Holy Ghost (1994). 

Después de la ruptura definitiva de Screaming Trees, su discografía solista continuó con Scraps At Midnight (1998), I'll Take Care Of You (1999), Field Songs (2001), Bubblegum (2004), Blues Funeral (2012), Imitations (2013), Phantom Radio (2014) y Gargoyle (2017).     

Ha colaborado con Queens Of The Stone Age (Rated R, Songs For The Deaf), Moby (Innocents), Slash, Nick Cave, Greg Dulli y Duke Garwood (With Animals), entre otros.

Su álbum solista más exitoso es Bubblegum y cuenta con la participación de Nick Oliveri, Josh Homme, PJ Harvey, Izzy Stradlin y Duff McKagan. 

A pesar de su amplia trayectoria, todos los anuncios que aparecieron en internet a lo largo del último mes para anunciar que Mark Lanegan Band tocaría el miércoles 5 de septiembre en El Plaza Condesa, lo identificaban como uno de los "padres del grunge que había colaborado con Kurt Cobain."

Ya veremos cuánta gente asiste al concierto, enganchada sólo por la publicidad. 

martes, septiembre 04, 2018

Blues Funeral (2012)


Hace seis años, Mark Lanegan vino por primera vez a México. 

Me enteré de ese concierto un mes más tarde, cuando Soundgarden estaba por salir al escenario de El Palacio de Los Deportes. 

Cornell, Thayil, Cameron y Shepherd se habían reunido después de estar casi diez años trabajando en proyectos alternos, acababan de grabar King Animal y venían a tocar por primera vez al país. 

Alguien adelante de mí en la fila del baño, le presumía a uno de sus amigos haber asistido a ese concierto de Lanegan en El Plaza Condesa, mientras yo ya no resistía un segundo más sin pasar al mingitorio.  

Blues Funeral (2012) había sido el motivo de la visita del ex-vocalista de Screaming Trees a la ciudad. Ése era el único álbum que había escuchado de su carrera solista. La noticia me cayó mal porque también tenía varios meses escuchando a Screaming Trees. 

Estaba pasándola tan mal en el laboratorio donde corría los experimentos de mi proyecto de doctorado que no sólo no tenía vida social, sino que ni siquiera me enteraba de todos los conciertos que venían a dar los artistas que me gustan. 



Mark Lanegan compuso las canciones de su séptimo álbum de estudio a partir del sintetizador, empleó elementos que no había incluido en sus trabajos anteriores y quiso reflejar en él la influencia que habían ejercido álbumes como Closer (Joy Division) y Country Life (Roxy Music) en su carrera.

La crítica especializada recibió bien a Blues Funeral. 

Metacritic le otorgó un puntaje promedio de 77 (100 es el máximo), MOJO le dio el máximo de cinco estrellas y The Guardian le dio tres estrellas. 

En este álbum colaboran Josh Homme, Jack Irons, Duke Garwood y Alain Johannes entre otros músicos reconocidos. Las canciones están saturadas de beats ordenados por sintetizadores y la guitarra eléctrica, el bajo y la batería no son tan relevantes.

Me resultó un álbum extraño y difícil de digerir. 

Esperaba algo más semejante a Clarvoyance o Uncle Anesthesia -incluso algo que sonara más a I Nearly Lost You-, pero era totalmente electrónico. 

Con el paso del tiempo, lo he apreciado de otra forma.

En los próximos días, Mark Lanegan volverá a dar un concierto en El Plaza. 

Esta vez ya tengo boletos.    

domingo, septiembre 02, 2018

Apoya al rock independiente



Son casi las nueve de la noche cuando llegamos a la estación Cuauhtémoc. Hace tanto tiempo que no voy al Foro Alicia que estoy un poco desorientado y no recuerdo cuál salida debemos tomar. 

Caminamos junto a la avenida y cruzamos varios bares. Casi todos invaden la acera, tenemos que atravesar mesas y sillas, y sus principales atracciones son el karaoke o la música en vivo. 

Pasamos por un bar en el que un hombre calvo y obeso con traje de oficinista está cantando El Son del Dolor y luego pasamos por otro bar en el que una banda de adultos que rondan los cincuenta años toca Entre dos tierras. Ambos bares están casi desiertos, pero las personas que se encuentran en ellos parecen disfrutar el momento. 

Si mi memoria no me falla, hace diez años, en lugar de esta clase de bares, había cantinas y al menos una pulquería en donde ponían música de José José o corridos. 

Luego, en vez de mesas y sillas, tenemos que atravesar una fila sobre la acera. 

Hay aproximadamente cincuenta personas formadas allí y la mayoría no pasa de los treinta años de edad. Hay un evento de stand-up con Coco Celis y Carlos Ballarta.

De la fila, destaca una mujer que se me hace conocida. La rodea un grupo de mujeres y ella parece contarles un chiste porque las hace reír. Mientras habla, hace aspavientos tan ensayados que es evidente que tomó clases de actuación y que está acostumbrada a ser el centro de atención. 

Cuando logramos atravesar la fila y nos acercamos al Foro Alicia, recuerdo de quién se trata: se hace llamar Myr Ramírez. 

Hace unas semanas, la vi en un programa de Comedy Central. 


Son casi las nueve y media, cuando llegamos. 

Malinche y Los Perros presentan su segunda producción –un EP– en El Foro Alicia.
Aunque mi hermano es el baterista, nunca los he escuchado en vivo. 

Al subir las escaleras, me recuerdo escuchando aquí mismo Rompevientos y Detrás De La Tormenta, mientras el humo de los cigarrillos se confundía con el olor de la marihuana quemada y el lugar estaba casi a su máxima capacidad. 

Tengo la impresión de que hace diez años, a la gente le interesaba escuchar música en vivo. 
Tengo la impresión de que había una "fiebre" de bandas independientes y de que la gente apreciaba a estas bandas que hacían de todo: desde conseguir sitios dónde tocar, para luego diseñar sus flyers y promocionar sus conciertos, hasta grabar sus propios demos, casi de manera casera, para luego venderlos en los conciertos.
Tengo la impresión de que hace diez años la gente apreciaba a estas bandas que tienen la libertad de hacer lo que quieren, sin importarles correr el riesgo de permanecer en el anonimato por no ir con la corriente. 

Ahora todo es muy distinto.
Tal parece que todo mundo tiene sangre de cómico en las venas.
Algunos comediantes son buenísimos, pero la mayoría sólo son un montón de inmaduros que se burlan de todo y que mandan a la chingada al primero que se burla de ellos.

Somos alrededor de veinte personas en El Foro Alicia, incluyendo a los mismos músicos que tocarán esta noche y a sus acompañantes (groupies, parejas, amigos), cuando comienza a tocar Teresa Cienfuegos. 

Son dos sujetos con guitarras eléctricas. Su sonido me recuerda a Terry Lee Hale. 
El público reacciona a su música con desconcierto. 


La siguiente banda de la noche se llama Vírgenes Suicidas. 

Son dos guitarristas, un bajista, un tecladista y un baterista. Al igual que me pasó con la standupera hace unos treinta minutos en la calle, uno de sus integrantes me resulta familiar.
Creo que he visto al tecladista en alguna parte. 

La banda suena a una mezcla de proto punk y garage, y me recuerda a los primeros álbumes de The Cure, aunque en sus canciones destacan más las guitarras y no tienen líneas de bajo tan pronunciadas como las líneas de Simon Gallup.  
Sin duda, compraría un álbum suyo. 

Luego toca Andy Mountains. 

Es un solo sujeto con una Telecaster, con muchos pedales –distingo un looper, un Delay, un Flanger y un distor– y un bombo que manipula con el pie al mismo tiempo que toca y que canta. 

Vaya coordinación. 

Su música me remonta vagamente a algunas canciones de Neil Young y de Kurt Vile.

Le presto atención a sus letras. Son un poco tristes y hablan de la ciudad y de la gente que lo molestaba cuando iba a la secundaria y lo perturbaba su sexualidad. 

Siguen Phuture Crimes, una banda con dos bateristas, un bajista, un tecladista y un cantante que usa un aparato para distorsionar su voz. 
Me suenan muy electrónicos, como a la banda sonora de Trainspotting... quitando a Iggy Pop y a Lou Reed. 

De lo que va de la noche, es la banda que más ha conectado con el público... tal vez porque "lo electrónico" es lo más socialmente aceptado.  


Antes de la banda estelar, el tecladista y el baterista de Vírgenes Suicidas se acercan a donde estoy. Resulta que el tecladista es estudiante de posgrado y que le di una clase no hace mucho tiempo. Dice que en esa clase le llamé la atención a una de sus compañeras, porque ella no se había informado bien sobre el tema y estaba diciendo cosas absurdas. 

Conforme él habla, se arremanga su chamarra de piel y deja al descubierto uno de sus antebrazos y entonces lo recuerdo de un simposio en la universidad: me acerqué a su cartel porque me llamaron la atención sus tatuajes de tiburones. 

La verdad no recuerdo la clase a la que se refiere. 
Desde que mis colegas sólo me invitan a impartir clases de vez en cuando –desde hace un par de años, no he tenido bajo mi cargo a un grupo todo el curso escolar–, no recuerdo ni los nombres ni las caras de los estudiantes. 

Platicamos sobre Las Vírgenes Suicidas. 

Exceptuando al tecladista, tienen más de tres años tocando juntos –el baterista bromea al respecto y me dice que el resto de la banda aún no está seguro de que el tecladista haya pasado la prueba– y la mayoría de ellos vive en la periferia de la ciudad. 

(¿Ecatepec...?, ¿Naucalpan...?)

El baterista continúa y me dice que no han tenido muchas oportunidades para tocar en lugares como El Foro Alicia, pero que ya tienen un demo. 

Les prometo seguirlos en redes sociales, comprar su demo y volver a escucharlos en vivo. 
El tecladista promete enviarme solicitud de amistad en Facebook. 


Es más de medianoche cuando Malinche y Los Perros suben al escenario. 
De todas las bandas que han tocado, es la única banda en la que toca una mujer. 

Considerando que una de las características que siempre ha acompañado al rock es la subversión, resulta irónico, pero no creo que sea una coincidencia; más bien, creo que refleja lo difícil que es ser una mujer en México.

La cantidad de personas no es muy diferente a la cantidad que había desde el principio, pero la mayoría de los músicos que han tocado esta noche se han quedado hasta el final, se han concentrado frente al escenario y parece que hay más gente. 

Cuando comienzan a tocar, lo primero que noto –tal vez por sesgo– es que da la impresión de que ensayan intensamente.

Aun cuando la estructura de sus canciones no sigue un orden convencional verso-coro-verso, parece que tocan con un metrónomo.

Sus canciones me recuerdan en partes a Dinosaur Jr. –sin los riffs estilo heavy metal característicos de J. Mascis– y a Nos Llamamos. 


De vuelta a la casa, casi a las dos de la mañana, logramos abordar un taxi. 

Me siento en el asiento del copiloto y percibo claramente el malhumor del taxista.
No deja de refunfuñar y pienso que tal vez él esperaba (como la mayoría de los taxistas con los que he tropezado) que el recorrido fuera tan corto como cruzar de una esquina a otra. 

Su actitud me remonta a un concierto en el que tocaron Gustavo Cerati, Café Tacuba y Placebo.

A la salida de ese concierto, mientras Placebo tocaba los primeros acordes de Where Is My Mind? –mi hermano quiso salirse antes de que terminara el concierto–, también abordamos un taxi y el taxista nos cobró una tarifa elevadísima y en algún momento se puso a hablar con otro taxista por radio y le dijo que "estaban cayendo las manzanas del árbol", refiriéndose (claramente) a nosotros. 

A diferencia de ese concierto –tal vez ocurrió hace casi veinte años, tal vez mi hermano ni siquiera tocaba en Nos Llamamos–, el taxista malhumorado nos cobrará una tarifa decente y voy en el taxi sólo con mi hermano el más chico –mi hermano, el baterista, se quedó en El Alicia... y ni siquiera me presentó a Andy Mountains–, su novia, y mi esposa.

Me siento exhausto.
Sólo bebí un par de cervezas, pero a esta hora normalmente ya estoy dormido.

Mientras me voy quedando dormido en el trayecto sobre Avenida Cuauhtémoc, me niego a creer que las cosas hayan cambiado tanto. 

¿Será que ahora todo mundo quiere hacer comedia, vivir de la comedia y reírse de las tragedias...? 

Incluso en los festivales de música hay stand-up... No me sorprendería que la gente asistiera a un festival de música exclusivamente a escuchar comedia. 

La buena comedia también merece su importancia, pero escuchar a un standupero en vivo no se compara con la experiencia de escuchar música en vivo... o, al menos, eso es lo que creo.