lunes, marzo 04, 2019

Rohypnol y champaña


La madrugada del viernes 4 de marzo de 1994 –tres días después de haber cancelado la gira europea de Nirvana y de haber ofrecido su último concierto en Münich–, Kurt Cobain fue encontrado por Courtney Love en una habitación del Hotel Excelsior de Roma, en "un estado de inconsciencia". 

Fue trasladado al Policlínico Umberto 1 y "permaneció en coma" alrededor de veinticuatro horas.

Los médicos que lo atendieron, dijeron a la prensa que Cobain había sufrido una sobredosis de Rohypnol –un fármaco hipnótico de la familia de las benzodiacepinas– y de champaña. 

También dijeron que su "estado era crítico", pero que se encontraba "respondiendo favorablemente"; y que reaccionaba cuando lo llamaban por su nombre y que apretaba la mano de su esposa.  

Cuando despertó, los médicos le informaron a la prensa "que el líder de Nirvana se veía feliz, que estaba hambriento y que incluso pidió una malteada de fresa".



Love, por su parte, se encargó de darle a entender a la prensa que su esposo "había intentado matarse" porque "él era muy intuitivo" y porque sospechaba que ella lo engañaba con Billy Corgan y porque "ya no quería seguir viviendo sin ella*". 

El sábado, Cobain fue transferido al American Hospital y permaneció bajo observación hasta el martes 8 de marzo.

Supuestamente, uno de los médicos que lo dio de alta dijo que "él recordaba más a un joven jugando con su hija, que a un joven que deseaba acabar con su vida".

El sábado 12 de marzo, la familia Cobain voló a Seattle.

El viernes 18 de marzo, Courtney Love llamó a la policía de Seattle, desde la casa ubicada en Harrison/Denny-Blaine, Lake Washington –que habían comprado apenas el 24 de enero–, denunciando a su esposo de "violencia doméstica". 
La policía le decomisó a Cobain cuatro armas de fuego y una botella de Klonopin (una benzodiacepina, comúnmente conocida como Clonazepam) y lo detuvo para ser sometido a un interrogatorio, aunque después lo dejaron ir libre de cargos. 


4 de marzo, 1994. Roma. 

El viernes 25 de marzo, el líder de Nirvana fue sometido a una intervención en su casa por familiares y amigos, para que dejara las drogas. De acuerdo con LiveNIRVANA.com, Cobain se marchó al sótano con Pat Smear y dijo que "sólo quería tocar la guitarra".  

El martes 29 de marzo, Krist Novoselic llevó a Cobain al aeropuerto Seattle-Tacoma. Cobain se negó a hacer check-in, se peleó con Novoselic y volvió solo a su casa.

El miércoles 30 de marzo, Cobain le pidió a Dylan Carlson que lo acompañara a comprar una escopeta y municiones. Ya que tenía una prohibición para comprar armas de fuego debido al incidente del 18 de marzo, Cobain adquirió, bajo el nombre de Carlson, una Remington y municiones en Stan Baker's Sports. 

Volvió a su casa, escondió la Remington y le pidió a su chofer que lo llevara al aeropuerto.
Supuestamente en el aeropuerto, Cobain se dio cuenta de que llevaba las municiones en su equipaje y le pidió a su chofer que las guardara en su casa.  

Voló a Los Ángeles y ese mismo día fue admitido en el Centro de Rehabilitación Exodus. Un día después, escapó de rehabilitación saltando una barda, pudiendo abandonar el lugar por la puerta principal. Los internos estaban allí por su propia voluntad y podían salirse en cualquier momento. 

El sábado 2 de abril, Duff McKagan** y él se encontraron en el Aeropuerto de Los Ángeles. 
De vuelta en Seattle, Cobain compró municiones en Seattle Guns. 


12 de marzo de 1994. Aeropuerto Seattle-Tac, WA.
El domingo 3 de abril de 1994, según un vlogger***, Cobain fue visto alrededor de su casa. 

Pidió un pudín de plátano en ¡Cactus! y cuando quiso pagar tuvo que hacer un cheque porque Courtney Love le había cancelado sus tarjetas de crédito. 

De acuerdo con una mesera de Linda's Tavern, Cobain apareció alrededor de las once de la noche en el lugar –ese día era cumpleaños de ella y, cuando lo vio, le preguntó si había ido a festejarla y él le respondió que no, de malhumor–, y permaneció allí sin consumir nada, como si estuviera esperando a alguien.

Ella nunca lo vio salir de la taberna.

Ese mismo día, Courtney Love contrató a Tom Grant –un detective que después contaría su versión de los hechos en el documental Soaked In Bleach (2014)– para que buscara a su esposo. 

El lunes 4 de abril, Courtney Love llamó por teléfono a la policía de Seattle y reportó como desaparecido a Cobain, haciéndose pasar por la madre de Cobain. 

La noche del martes 5 de abril, Dylan Carlson, a petición de Courtney Love, llevó a Tom Grant a inspeccionar la casa de Harrison/Denny-Blaine en busca de Cobain, pero "olvidó" hablarle del invernadero.

El viernes 8 de abril, un electricista que Courtney Love había contratado para que instalara luces de seguridad en la casa, creyó identificar un maniquí en el invernadero. 

El sábado 9 de abril, el forense del Condado de Seattle declaró oficialmente como suicidio la muerte de Kurt Cobain. Los análisis de la autopsia revelaron que había muerto alrededor del 5 de abril. 

El jueves 14 de abril, el cuerpo de Kurt Cobain fue cremado en el Bleitz Funeral Home.

Han pasado veinticinco años, desde aquel "incidente en Roma" que fue tomado como un antecedente de la "personalidad suicida" de Kurt Cobain. 

No sé cómo fue tratado el asunto entonces, pero estoy seguro que si él hubiera intentado suicidarse, las autoridades les habrían prohibido, tanto a él como a su esposa, hacerse cargo de Frances Bean.

Ya habían lidiado con ese problema anteriormente, debido a una nota de Vanity Fair que sugería que Courtney Love había consumido heroína mientras estaba embarazada.

Hace un par de años, la policía de Seattle quiso reabrir el caso –aceptaron que se había hecho un trabajo pésimo–, pero la mayoría de la evidencia ya había sido destruída.

Lo único "oficial" acerca de este asunto es lo que ha repetido Courtney Love una y otra vez.


26 de marzo de 1994. Seattle, WA. 
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*En el documental de Brett Morgen –Montage Of Heck (2015)–, Courtney Love da la impresión de apegarse a un guión cada vez que habla de este incidente.
**Esta historia la relata Duff McKagan en los primeros capítulos de It's So Easy And Other Lies (2011).
***Estas historias las relata el autor de "Daze with Jordan the Lion", en el video #924, disponible en YouTube.

domingo, marzo 03, 2019

El Inframundo | Bernardo Esquinca (2017)


Bernardo Esquinca es un escritor que nació el 4 de enero de 1972 en Guadalajara. 
Su obra ha sido catalogada por los expertos como weird fiction o "ficción de lo extraño", ya que emplea elementos de terror y de narrativa policiaca para crear un mundo ficticio*. 

Inframundo (2017) es su sexta novela, y trata de lo siguiente: 

Mientras los españoles sobrevivientes escapan de Tenochtitlán en su Noche Triste, Blas Botello –el astrólogo de Hernán Cortés–, pierde la vida tratando de salvar "El Santo Grial", un misterioso libro de su autoría que supuestamente contiene información del futuro.  

A través de los siglos, el libro pasa por varios dueños a quienes hace perder la razón y la vida en circunstancias extrañas, independientemente de que éstos lo hubieran buscado obsesivamente o de que fuera el libro quien "los llamara" para que lo encontraran "por accidente".

En la actual Ciudad de México, Max Siniestra –uno de los miembros de México Viejo, una sociedad de coleccionistas de libros– está obsesionado con "El Santo Grial" y lo pierde y supone que los hermanos Escamilla –los miembros más antiguos de México Viejo– se lo han robado, y comete todo tipo de fechorías para recuperarlo.



Al mismo tiempo, Casasola –un experiodista de Nota Roja– conoce "circunstancialmente" a Danielle –una médium que lo comunica con su abuelo fallecido prematuramente– y se involucra con El Consejo de Periodistas de Nota Roja Muertos para dar fin a una maldición que sólo él puede terminar, mientras recurre a La Hermandad del Abismo –una secta de vagabundos de la ciudad que posee información codiciada– para dar con el paradero de una escort que tiene un trabajo final con el pervertido dueño de una librería de viejo ubicada en Donceles.

La historia transcurre en la Antigua Ciudad de México, en las calles de El Centro Histórico y de la Avenida Insurgentes –desde la fundación de la librería Porrúa hasta el México actual, pasando por el terremoto de 1985– y tiene un desenlace que deja abiertas varias preguntas.

La recomiendo. 
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Páginas: 232.
Tiempo de lectura: 1-2 días.
Cuatro partes. I: El Santo Grial; II: Muertos Vivos; III: El Portal; IV: El Inframundo y La Ciudad Antigua. 
Pros: la narrativa es fluída y las descripciones de los eventos son concisas; aparece un personaje del mundo literario de Bef**. 
Contras: a algunas palabras les faltan letras o acentos (1a. Edición de Almadía***; Noviembre 2017) y de repente un personaje cambia de apellido; y, siendo muy exigente, en la tercera parte, el autor recurre a un elemento del mundo literario de Stephen King**** (en particular, de la novela 11/22/63) para justificar un elemento importante en el desarrollo de la trama. 

*Breve Biografía del autor.
**Bef (@monorama) también ha tomado prestado a Casasola para alguno de sus textos. 
***@Almadía_Edit
****Seguramente Stephen King retomó esta idea de otros autores. 

lunes, febrero 25, 2019

Los desnudos y los muertos | Norman Mailer (1948)


Norman Mailer (1923-2007) fue un escritor, cineasta, dramaturgo, activista, periodista y actor estadounidense. Junto a Truman Capote es considerado uno de los creadores del "periodismo literario". Tenía veintiséis años cuando Los desnudos y los muertos (1948) fue publicada en Estados Unidos*. 

La crítica ha calificado a su obra como "la más grande novela de guerra escrita en el siglo XX". Con el paso del tiempo, este libro se ha convertido en un libro mítico y ha permitido que Mailer sea comparado con Hemingway y con Tólstoi**. 

En esta novela, Mailer –quien fue obligado a alistarse en el ejército durante La Segunda Guerra Mundial–, narra los horrores de la guerra desde la perspectiva de las tropas estadounidenses que ocuparon Japón, durante La Guerra del Pacífico.  


La historia comienza cuando las tropas estadounidenses están por desembarcar en La Isla de Anopopei y los soldados a bordo de la embarcación luchan contra sus propios demonios, intentando quedarse dormidos o distraerse jugando a las cartas, mientras imaginan cómo será la guerra y cómo será el primer ataque contra los japoneses. 

Los sobrevivientes de ese primer enfrentamiento –que fue mucho peor de lo que habían vaticinado los novatos en sus peores pesadillas–, montan un campamento y construyen una carretera para facilitar las inspecciones del ejército en la selva. Algunos cabos son relegados a desempeñar funciones de mensajeros y otros realizan labores aburridas y extenuantes que no están relacionadas con la batalla. 

Aun los soldados veteranos que han estado al borde de la muerte en otras guerras, desean abandonar la rutina y experimentar la emoción de la batalla una vez más. 

A pesar de que han padecido la tortura de estar cargando durante horas y bajo los fulminantes rayos del sol, mochilas y morteros que pesan toneladas, sufriendo vejaciones de sus superiores, a través de caminos agrestes e infestados de mosquitos, los novatos desean lo mismo. 



Los héroes de guerra que tienen una buena reputación y que son una "leyenda viviente" entre las tropas, padecen sus propios infiernos: se reflejan en los novatos que desean con vehemencia enfrentarse a los enemigos, o que desean fingir una enfermedad o sufrir una herida de batalla para volver a Estados Unidos; recuerdan a viejos compañeros acaecidos en el campo de batalla y calculan que "su hora ha llegado" y reflexionan: prefieren morir en la batalla que vislumbrar una vida intrascendental después de la guerra. 

Los altos mandos viven con privilegios y tienen que lidiar constantemente con los tenientes que no saben nada de la guerra, pero que luchan desesperadamente por ganarse un nombre; y también tienen que lidiar con las rebeliones de algunas tropas cansadas de recibir órdenes y que sólo quieren recibir un mayor respeto de parte de sus superiores, mientras los ven como unos sujetos que "piensan cómo llevar a cabo, desde la comodidad de sus casas de campaña, una estrategia que les permita minar al enemigo, sin ensuciarse las manos". 

Una de patrulla de jóvenes soldados es enviada a una misión de reconocimiento que consiste en infiltrarse al centro de operaciones de los japoneses. Esta tropa la conforman soldados de todos los estratos sociales de Estados Unidos –un sargento implacable, un intelectual, un campesino, un minero y sindicalista, un católico de barrios bajos y un judío subestimado por todos– y se enfrentan a las inhóspitas condiciones del terreno.

En la misión, caen en una emboscada, pierden a algunos compañeros y llegan al límite de su condición física y de su estado mental, y abortan la misión.

Mientras regresan a la playa y se disponen a esperar el barco que los llevará de vuelta al campamento, el curso de la guerra ha cambiado.  

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Páginas: 695. 
Tiempo de lectura: 3-4 meses.
Cuatro partes: I: La Oleada; II: El Barro y La Forma; III: Vegetal y Fantasma; IV: La Estela. 
Pros: descripción pormenorizada de los horrores de la guerra, desde una perspectiva periodística y psicológica.
Contras: descripción detallada de las batallas personales de los protagonistas, antes y durante la guerra –hay secciones llamadas "La Máquina del Tiempo" inmersas en todos los capítulos, con información tan abundante, que a veces desvía de la trama principal– y constante aparición de monólogos interiores de cada personaje***.  

*Breve biografía del autor.
**Contraportada de la Quinta Edición (Septiembre 2015) de la Colección "Compactos" de Editorial Anagrama. 
***El lenguaje empleado es característico de la época, así que la lectura es un poco lenta si estás acostumbrado a leer a autores "modernos".


viernes, febrero 15, 2019

Smelling Dead Roses


Tenía una conversación irrelevante con unos tontos, cuando la vi por primera vez. 

Estos tontos querían que fuéramos a jugar pool a un sórdido billar. 

Uno de ellos quería que yo le diera dinero. Él era un bravucón. Su familia tenía negocios en El Mercado Sonora, y él pensaba que eso lo hacía peligroso y que le confería ciertas características de cacique. 

Sólo tomábamos algunas clases juntos, pero ellos creían que éramos amigos. 

A veces salíamos juntos a alguna parte después de clases, pero no significaba que fuéramos amigos. No tenía amigos de verdad. Huía de todo compromiso que involucrara tener una relación cercana con otras personas.

Su única meta en la vida parecía ser tener suficiente dinero para gastarlo en zapatillas deportivas. Los volvía locos el basquetball y querían tener las zapatillas deportivas que usaban los basquetbolistas más famosos. 



Ivonne caminó a unos pasos de donde estábamos. 

Su cabellera era tan rubia que casi me dejó ciego. 
Me temblaron las piernas. 

Era el tipo de chica por la que siempre me había sentido atraído.   

Mientras caminaba, su rubia cabellera parecía flotar alrededor de los hombros y parecía destilar un perfume embriagante. 

Me miró y me sonrió. 
Sentí que un puño golpeaba mi pecho.

Sus ojos parecían ser verdes o almendras. 

Durante toda la semana estuve pensando en ella. 
Quería saber su nombre, pero no quería simplemente preguntárselo. 



Varias semanas después, nos subimos al mismo autobús. 

¡Se sentó junto a mí!
¡Estábamos tan cerca que sus piernas rozaron mis piernas!

No recuerdo exactamente cómo, pero comencé a hablarle. 

Sus ojos eran verdes e impresionantes. 
Su voz era más femenina de lo que había imaginado. 

No recuerdo qué le dije, pero estoy seguro que hablé sobre música. 
Silverchair era una de las bandas que escuchaba en esa época.  

Era una banda de australianos adolescentes que tocaban punk. 

En 1994, habían ganado un concurso en su país y el premio les dio la oportunidad de grabar Frogstomp (1995). ¡Su primer albúm fue grabado en nueve días! 

Rolling Stone y Allmusic le dieron casi los puntajes más altos. 

Los miembros de Silverchair tenían quince años de edad, igual que yo. 

Tomorrow e Israel's Son son las canciones más conocidas de ese álbum. 

Alguien de la escuela me había prestado Freak Show (1997).

Su segundo álbum de estudio, tenía unos meses de haber sido lanzado a la venta. 
Había canciones potentes y rápidas que hablaban de la rabia y de la violencia que habían provocado las expectativas del primer álbum de Silverchair. Otras canciones eran más tranquilas y tenían más arreglos que las canciones del álbum predecesor. 

Los sencillos Freak, Abuse Me y Cemetery alcanzaron el top ten. 



Ivonne se bajó del autobús, a unas cuadras de la Delegación Venustiano Carranza.

Nos despedimos de mano.
Las entrelazamos de un modo raro, como si estuviéramos cerrando un negocio. 

Todo el fin de semana estuve pensando en esa despedida y en lo suaves y rosáceas que eran sus manos.  

A partir de entonces, hablamos regularmente en la escuela. 
Un día le dije a Ivonne que me gustaba.  
Se quedó callada –seguramente ya lo sabía– y sonrió. 

Nos llevábamos bien y sólo nos veíamos en la escuela. 
Ni siquiera hablábamos por teléfono. 

Lamenté haberle dicho que me gustaba. No estaba convencido de tener una novia.
Huía de todo compromiso que involucrara tener una relación cercana con otras personas. 



Conoció a un tipo más grande que yo –tenía barba, usaba aretes de pirata y botas de motociclista– y se hicieron novios. 

Era un fósil y formaba parte de los grupos de choque que defendían los intereses de la escuela, cuando había algún conflicto con los estudiantes –también vendía drogas– y sus amigos jugaban en el equipo de futbol americano. 

Un 14 de febrero, hace más de veinte años, los tontos con quienes tomaba algunas clases y jugaba pool en un sórdido billar, compraron unas rosas. 
Eran unos fracasados y pensaban que conseguirían algo, si se las regalaban a las chicas que les gustaban. 

Todas los habían ignorado. 

Uno de ellos me pidió que le sostuviera una de las rosas. 
Al mismo tiempo, el otro me empujó. 
Tal vez ya había visto a Ivonne y me empujó contra ella en el momento preciso. 
  
Su cabello estaba húmedo y ella olía a vainilla. 

Recordé sus suaves y rosáceas manos y la despedida formal en el autobús. 

Me sentí tan estúpido con esa rosa en la mano. 

Ivonne me miró de una manera extraña y no supe qué hacer. 

Me preguntó si la rosa era para ella. 

Pensé decirle que sí, pero le dije la verdad. 
Ella me empujó contra una pared y se marchó. 

Jamás volvimos a hablar. 

Los tontos se rieron. 

Me pregunto qué hará Ivonne ahora. 
¿Se acordará de mí?
¿Se casaría con el fósil?
¿Tendrán hijos?

Ni siquiera estoy seguro de que recuerde mi nombre. 

Roses by Silverchair on Spotify

Smelling Dead Roses on Metastasis Of Sound

domingo, enero 27, 2019

¿Bloqueo o procrastinación?


Desde octubre, no escribo regularmente en este blog. 

Casi todo el año anterior, escribía al menos una entrada al mes. 

No puedo perder el hábito. 
Si dejo de escribir una semana, las consecuencias son desastrosas. 

La última vez que escribí en este blog con cierta regularidad, no me encontraba bien y no quería llenarlo con pensamientos pesimistas. Durante casi seis meses, busqué por todas partes una plaza académica. Desde agosto del 2017 –cuando terminó el periodo de beca postdoctoral– estuve contratado por honorarios, desempeñando más o menos las funciones de un postdoc, en una dependencia de la universidad, y estuve viviendo casi exclusivamente del estímulo económico de mi nombramiento de SNI I. 

No sabía qué haría al comenzar este año. 
Sólo sabía que no podía seguir en la zona de comfort en la que me encontraba. 

Al principio, consideré la posibilidad de abandonar indefinidamente este blog para enfocarme en cuestiones académicas y laborales.

Fracasé. Necesito escribir todos los días. 
Si dejo de escribir una semana, las consecuencias son desastrosas. 

Más o menos dejé este blog a un lado –siempre estoy revisando las entradas viejas–, pero me enfoqué en el blog en inglés y abrí otro blog en el que escribiré sobre los álbumes que me gustan –cuando cumplan un aniversario– y sobre los conciertos a los que he asistido.

En algún momento, mi situación laboral cambió sorpresivamente y nos mudamos de casa.
Regresé a este blog y me di cuenta de que los pensamientos pesimistas sólo habían sido un pretexto: en realidad tengo un bloqueo para escribir en este blog.

Necesito trabajar en él con más constancia –darle tiempo al tiempo–, pero el asunto no es tan simple: ahora mismo, mientras reviso algunas entradas viejas (las modifico frecuentemente) y me encuentro mejor (mentalmente) que hace cuatro meses, no puedo escribir.

No sé me ocurre qué escribir, ni cómo empezar. 

Nunca he considerado seriamente "lo inconsciente", pero lo más acertado sería concluir que sufro bloqueo con este blog porque "inconscientemente" quiero escribir entradas que no molesten a nadie y que no tengan los defectos que critico a menudo en los blogs y en los textos que leo en internet.

(¿Lo que me impide escribir es un mecanismo de defensa para no cometer estos errores…?)

Otra explicación podría ser que acabo de cumplir casi seis horas trabajando en la computadora y que no puedo escribir porque ya estoy cansado y porque ya tengo que comer.

(¿Lo que me impide escribir es la fatiga, aunque sólo aplique para esta entrada…?)   

Tal vez el asunto es más fácil y simplemente soy un procastinador.