viernes, junio 19, 2026

¿Sabes por qué te puse Jax?


  

Me sentía del carajo, Lizzie estaba exhausta, ella tenía un trabajo de 8 AM a 7 PM, de lunes a viernes, en una agencia aduanal, y los sábados trabajaba desde casa, siempre tenía que estar al pendiente de su teléfono. Pero no todo era tan denso. Yoko y tú tenían poco tiempo con nosotros, y Gatusso estaba tan feliz de tenerlos, siempre había sido un gato único, yo tenía mucha libertad en el postdoc y sin embargo me sentía del carajo porque prácticamente cualquier bebida o alimento me caía mal, ningún médico había dado con el diagnóstico correcto ni admitido que no tenía ni idea de qué me estaba pasando; me había adherido a mis tratamientos durante casi un año, había cambiado mi dieta rotundamente, y mi salud no mejoraba. Era tan desgastante.

Ese sábado del que me estoy acordando justo en este momento, veía Sons of Anarchy en Netflix –por esa época también empecé a ver Vikings; después de lo insoportablemente esclavizantes que fueron los últimos meses en el PhD, tenía tiempo para ver series de televisión–, me había enterado de los cameos de la serie –Marylin Manson, Dave Navarro, Stephen King– y dos o tres cosas de la trama, la música de la serie también sonaba intensa. 

Ese sábado del que me estoy acordando justo en este momento, Liz estaba acostada junto a mí, en el sillón frente a la tele. Gatusso, Yoko y tú probablemente estaban en el otro sillón, tenían una casita de mimbre y dos camas para gato pero solían echarse a dormir en el otro sillón. Ella estaba profundamente dormida y yo me bebía dolorosamente una cerveza, a cada trago carraspeaba y tosía, y me acordaba de nuestra vida reciente en Xola, entonces terminaba el PhD y tomaba alcohol y fumaba excesivamente para lidiar con el estrés. Ya tenía 4 papers de investigación original publicados como primer autor en revistas internacionales evaluadas por pares y ya había impartido casi 4 años de clase como profesor de asignatura en la UNAM y compaginaba estas actividades (y muchas otras más) con los veintitantos seminarios semanales de mi tutor, pero para él “yo sólo seguía instrucciones” y “le cagaba mi falta de iniciativa” –aghh, manipulador–, y no tenía ningún reparo en decirlo frente a todos los estudiantes de pregrado y posgrado de su laboratorio –parecía que se alimentaba de la humillación pública– y mi único escape era beber y fumar todos los fines de semana hasta perder el conocimiento.

Ahora mismo puede ser cualquier noche de la segunda o tercera semana de junio del 2026, el mundial de futbol tiene unos días de haber comenzado, y te tengo sentado en mis piernas, me gustaría asegurar que se trata del viernes 19 de junio del 2026 pero mi mente es un caos, no sé ni qué día es hoy, y lo que importa es que estás conmigo, y que te acercaste a mí y te acomodaste en mis piernas; que, de alguna forma, en estas últimas semanas me he convertido en tu refugio. Faltan pocos días para que cumplas 11 años. 

Ahora mismo van a dar las 10 de la noche, acaba de caer una tormenta, vemos un partido de futbol por la tele –podría tratarse de Escocia vs Marruecos, podrían jugar en Boston– y no puedo evitarlo, recuerdo cuando estabas en tu prime, siempre te preocupabas por tus hermanos y por Lizzie y por mí cuando caía una tormenta, me acuerdo mucho de cómo te asomabas por las ventanas y veías la calle, a veces los árboles se movían de un lado a otro, a veces caían relámpagos a varios kilómetros de distancia, a veces granizaba, y todo eso te inquietaba y movías las orejas y la cola y adoptabas una posición de alerta, pero son casi las 10 de la noche de una tarde de la segunda o tercera semana de junio del 2026, faltan pocos días para que cumplas 11 años y he tenido una neblina mental todo el mes y no sé qué día es y no recuerdo si hace rato jugaron Escocia vs Marruecos en Boston pero estoy seguro de que tú y yo vimos por la tele algún partido del mundial 2026 –los comentaristas son insoportablemente frívolos, no paran de dar datos irrelevantes sobre las espinilleras de tal o cual jugador, de decir cuánto tiempo hace que Messi no va a una barbería de Buenos Aires, cada 3 minutos tienen que hablar de dinero, de a cuánto asciende el sueldo de Mbappé–, y Lizzie está en la cocina preparándote tus fármacos para reducir los niveles de fósforo, a ti no te gusta nada eso, supuestamente saben súper amargos, hemos visto que ya le tienes aversión a la comida, que asociaste el sabor de esos fármacos con la comida –la otra forma de darte los fármacos es vía oral, con una jeringa, pero esa vía es súper intrusiva y podría hacerte daño–, y para distraerme de todo este estrés que hemos vivido desde que nos dijeron que tienes disfunción renal, se me ocurrió poner en la tele el capítulo piloto de Sons of Anarchy, y fue así como todos estos recuerdos llegaron a mi mente, ¡cuánto quisiera volver a ese sábado del que me estoy acordando en este momento, cuando éramos una familia perfecta!, cuando el único enfermo era yo –preferiría volver a verte saludable, corriendo de un lado a otro por la casa, mirando por la ventana una tormenta, y ser yo el enfermo otra vez; preferiría volver a ser víctima de humillación pública en un laboratorio de la facultad de medicina, pero tenerte saludable y travieso y lleno de vida–, ¿sabes por qué te puse JAX?

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