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viernes, junio 17, 2016

Montage Of Heck


Fui a ver Montage Of Heck porque Kurt Cobain es uno de los pocos temas que siguen apasionándome desde la adolescencia. 

Eso significa que no soy uno de esos admiradores que sólo han escuchado algunas canciones de Nevermind o que vagamente conocen In Utero o Unplugged In New York y que no pueden decir de memoria el tracklist de ninguno de sus álbumes.

Tampoco soy uno de esos admiradores que compran todo lo que tenga relación con el líder de Nirvana o con cualquier otra banda cuyos integrantes hayan muerto en condiciones sospechosas. 

He visto todos los documentales y películas disponibles que abordan la muerte de Kurt Cobain -Kurt & Courtney, About A Son, Soaked In Bleach, Last Days- y he leído libros sobre el mismo tema, como Heavier Than Heaven o Cobain Íntimo.

Incluso he leído sus diarios y la biografía oficial de Nirvana escrita por Michael Azerrad. 

A pesar de lo anterior, no me considero ni vigilante ni crítico de todo lo relacionado con Nirvana -jamás diría que tenía expectativas muy altas respecto a este documental, ni a cualquier otro-, así que ese viernes en el Cinépolis de La Diana Cazadora, no tenía ningún interés en formular una nueva hipótesis acerca de su muerte, ni quería satanizar a Courtney Love o endiosar a Frances Bean.

Sólo tenía curiosidad por saber qué tal estaba este documental avalado por la familia Cobain Love.

Este documental ha sido criticado por Buzz Osborne, el líder de Melvins, una banda formada en Montesano, Washington en 1983 y que fue una gran influencia para Kurt Cobain antes de que éste se convirtiera en un personaje famoso.

Los admiraba tanto que incluso audicionó para tocar el bajo con ellos y se encargó de pintar la camioneta en la que transportaban sus instrumentos. 


Antes de que comenzara la función, se me ocurrió comprar una bebida.

Estaba caliente y ligeramente ácida. Sólo le di un trago, pero me cayó mal inmediatamente. 

Tengo reflujo gastroesofágico y desde hace un año he estado en tratamiento médico.
Cambié mi dieta, dejé de beber alcohol, dejé de fumar y nada ha funcionado. 

Cuando algún alimento o bebida me cae mal, los jugos gástricos ascienden por el esófago y siento que la garganta se me cierra y que me falta el aire.

Comienzo a ponerme ansioso.  

La ansiedad es infernal. 

Los lugares cerrados y la oscuridad aumentan la ansiedad. 

No puedo dejar de pensar que me desmayaré y que dejaré de respirar, o que me ahogaré. 

He intentado muchas cosas para mitigar la ansiedad, pero nada ha funcionado. 

Tuve que dejar de beberme el té y esperé a que el malestar menguara. 

No quería tener una crisis de ansiedad y terminar abandonando la sala de cine para tomar aire y tranquilizarme, justo cuando comenzara el documental de HBO. 


El malestar cedió poco a poco.

Cuando me sentí mejor, pensé que de cualquier modo esa experiencia de sofocamiento terminaría influyendo en mi percepción sobre el documental de Brett Morgen. 

Para mi desgracia, había una chica sentada junto a mí. 
No dejaba de hablar.

Las luces de la sala aún estaban encendidas. 

Volteé a verla.

Debería de tener unos dieciséis años. 

Ella iba con sus papás, y su atuendo era el de una adolescente admiradora del sonido Seattle de la década de los 90. 

Traía una camisa de leñador, una playera con el rostro de Kurt Cobain estampado, una falda escocesa, unas medias de bailarina de ballet y unas Doctor Martens.

Creo que su cabello estaba teñido de rosa brillante. 

Me bastó escucharla hablar un par de minutos para darme cuenta que era el tipo de adolescente que adora todo lo relacionado con Kurt Cobain. 

La chica no dejaba de contarles a sus papás cosas sobre Nirvana.

Era obvio que así estaría toda la función.

 

Unos diez minutos más tarde, ya no me sentía tan mal y empezó Montage of Heck. 

Lo primero que me impresionó fue el sonido. 

Me di cuenta que nunca había escuchado a Nirvana a un volumen tan alto, ni siquiera cuando era un adolescente como la chica que estaba sentada junto a mí y yo no hacía otra cosa más que escuchar su música.

Territorial Pissings sonaba a todo volumen, mientras se mezclaban en la pantalla del cine diversas escenas de Nirvana tocando en vivo. 

Los instrumentos desaparecieron poco a poco y sólo quedaron los coros de la canción.

Mientras la voz de Kurt Cobain gritaba desgarradoramente desde el más allá, la toma se cerró a una escena de Aberdeen a finales de los 60. 

El contraste entre esos gritos desgarradores y el pueblo donde Cobain nació y vivió su infancia fue conmovedor. 

Un punto para el documental. 



La primera parte de Montage Of Heck aborda la infancia de Kurt.

Nos muestra que era un niño cariñoso y sociable, querido por todos, interesado por la música y por la pintura.

Su carácter empezó a cambiar con la llegada de su hermana Kimberly, cuando toda la atención dejó de centrarse en él. 

En su escuela, los profesores se quejaban a menudo de que Kurt era distraído y sus papás tuvieron que llevarlo al médico y el médico les recetó metilfenidato. 

Todo marchaba relativamente bien hasta que sus papás se divorciaron, cuando él tenía alrededor de diez años. 



Brett Morgen tomó audios grabados por Cobain y les puso animaciones.

Éstas son lo mejor del documental. 

Hay una en la que Kurt relata su primera experiencia con la marihuana.

Estaba en la secundaria y se juntaba con los maleantes de su clase.

Se metían a escondidas a la casa de una chica con retraso mental y robaban botellas de alcohol.

A la chica siempre la dejaban sola sus padres y supuestamente él abusó de ella.

Todos se enteraron en la escuela, lo suspendieron y los chicos le pusieron un apodo humillante y él se sintió muy mal por lo que le había hecho a la chica.

Quería morirse, se echó sobre las vías del tren a esperar la muerte.
Estuvo toda la noche así, pero el tren nunca pasó por allí.

Al volver a su casa, fumó marihuana y se puso a escuchar música en sus audífonos. 

La yerba lo ayudó a apreciar de otro modo la música y a tener un interés por crear música. 


Hay otra animación en la que Kurt Cobain está tocando Been A Son en el departamento de Olympia en el que vivían él y Tracy Marander. 

De repente suena el teléfono y él tiene que dejar de tocar la guitarra para contestarlo. 

Escuchar tanto la maqueta de esa canción incompleta como la conversación telefónica y mostrar cómo pudo ocurrir todo eso en la cotidianidad de un joven Kurt Cobain que componía canciones para su banda, fue muy ingenioso.

 Otro punto para el documental.

Aunque Tracy fue muy importante en la carrera de Nirvana -ella trabajaba mientras Cobain se enfocaba en componer las canciones de Bleach o pasaba el día viendo televisión-, no aparece jamás en el documental. 

¿Por qué? 

Otras partes de Montage Of Heck están hechas con videos caseros de Kurt, Courtney y Frances Bean. 

Algunos fueron demasiado íntimos y otros muy amarillistas.


En uno de ellos, alguien demasiado cercano a Kurt y a Courtney, los filma semidesnudos frente al espejo de un baño. 

¿Quién podría ser tan cercano a los dos, como para tener esa libertad de filmarlos en esas condiciones y por qué los filmaría? 

En otro video, alguien los filma en lo que parece un cumpleaños de Frances. 

Aparecen Dave Grohl y Krist Novoselic con regalos para la niña.

Kurt Cobain se ve infernalmente aburrido y desaparece a la menor oportunidad, mientras Courtney Love le grita furiosamente que vuelva cuanto antes. 

El video más amarillista de todos fue uno en el que se sugiere la adicción de Kurt Cobain a los opiáceos. 

Courtney Love intenta cortarle el cabello a la niña y él intenta cargarla, pero está quedándose dormido y su esposa lo regaña y le pregunta si quiere darle ese ejemplo a su hija. 


En el documental también abundan dibujos de Kurt y algunas hojas de cuaderno con las letras de algunas canciones de Nirvana escritas por el puño y letra de Kurt.

Estas piezas aparecen acompañadas por música de Nirvana. 

Otro punto para el documental. 

Brett Morgen tenía acceso completo al material de Kurt Cobain y de Nirvana.

Fue alentado por la esposa y la hija del artista, y estaba autorizado a usar todo el material como mejor le pareciera. 

Habría sido un desperdicio que no explotara todas estas cosas.

Otro punto para el director. 

La última parte del documental es la peor. 

Wendy O'Connor -la madre de Cobain- y Courtney Love hacen su aparición melodramática en plan de actrices.

Bajo un ambiente lúgubre -luces tenues, ausencia de música, la cámara enfocándolas individualmente-, dan sus testimonios acerca de los problemas de Kurt con las drogas y con la fama. 

No lo soporté. 

El propósito parecía convencer al espectador de que Kurt Cobain tenía razones para dispararse una escopeta en la boca -aun dejando huérfana a su hija- y que es un mártir del rock n' roll. 

De hecho, Wendy y Courtney repetían casi el mismo monólogo y lloraban casi después de decir las mismas frases. 

Sentí lástima por Kurt.
Aparentemente, se casó con una mujer idéntica a su mamá. 

Obviamente, la chica de las Dr. Martens que estaba sentada junto a mí, se puso a llorar.



Esta parte final, me decepcionó.

En conclusión, Montage of Heck es una versión autorizada de la muerte de Kurt Cobain. 

Creo que le gustará a la mayoría de la gente y que volverá locos a los admiradores de Nirvana que sólo conocen Smells Like Teen Spirit... 

martes, junio 15, 2021

Bleach (1989)


Hace 32 años la disquera independiente SubPop publicó Bleach. Supuestamente el título del álbum debut de Nirvana proviene del slogan “bleach your works”, que formaba parte de la campaña publicitaria de concientización sobre el SIDA en Estados Unidos, a finales de los ochenta, dirigida a los heroinómanos, conminándolos “a limpiar con lejía” su parafernalia para controlar la propagación del virus. En algún libro cuentan que a Kurt Cobain se le ocurrió titular así al álbum, mientras la banda estaba de gira y circulaban en la camioneta de Krist Novoselic por las calles de San Francisco y se encontraban anuncios con este slogan en cada esquina de la ciudad.

Bleach fue grabado en el estudio Reciprocal Recording de Jack Endino –un productor conocido por su trabajo con otras bandas que tenían contrato con SubPop, como Mudhoney y Soundgarden–, en Seattle. A pesar de que Nirvana apenas comenzaba su carrera, ya tenía cierta reputación en Olympia, Washington, e incluso ya habían intentado firmar con otras disqueras, como K Records y Touch & Go. La experiencia que habían adquirido al tocar en clubes y en algunas fiestas, les permitió llegar al estudio de grabación de Jack Endino con una buena cantidad de horas de ensayo acumuladas y grabar la mayoría de las canciones de Bleach en una sola toma, en treinta horas y en cuatro sesiones, entre diciembre de 1988 y enero de 1989.

Puesto que Bruce Pavitt –uno de los propietarios de SubPop– no consideraba a Nirvana una de las mejores bandas de su sello discográfico –apostaba más por otras bandas nuevas, como Tad y Blood Circus– y no confiaba en las decisiones de la banda, incluso se involucró en la secuencia de las canciones de Bleach y esta situación demoró el lanzamiento del álbum hasta junio de 1989. 

En el mismo sentido, aun cuando las producciones de las bandas estelares de SubPop no superaban los $1000 dólares, y el costo, excepcionalmente, lo absorbía la disquera –o les “prestaba”, como anticipo, el dinero a las bandas–, la grabación de Bleach tuvo un costo de $600 dólares y el gasto lo absorbió Jason Everman, quien tocó en Nirvana durante algunos meses como segundo guitarrista. (Después de tener algunas diferencias “artísticas” con Cobain, quien consideraba que su presencia le daba un sonido demasiado heavy metal a la banda, se convertiría en bajista temporal de Soundgarden y luego se enlistaría al Ejército de Estados Unidos y combatiría en las guerras de Irán y de Afganistán.) (A pesar de que no tocó en ninguna de las canciones ni contribuyó en ninguna de las composiciones de Bleach, aparece en los créditos y en la portada del álbum). 

Además de Cobain —que aparece en los créditos del álbum como Kurdt Kobain— y Krist Novoselic, los bateristas Chad Channing y Dale Crover participaron en el álbum. 
Channing –quien más tarde sería reemplazado por Dave Grohl–, tocó la batería en la mayoría de las canciones; Dale Crover –el baterista de los Melvins–, tocó la batería en “Floyd The Barber”, en “Paper Cuts” y en “Downer”. 

Exceptuando “Love Buzz” –el cover que Nirvana había hecho a la canción de la banda europea Shocking Blue y que previamente había sido seleccionado por Pavitt y por Jonathan Poneman —el otro propietario del sello discográfico— para ser lanzado en la primera entrega del Club de Sencillos de 7" que recibían anualmente los suscriptores de SubPop–, todas las letras de Bleach son de la autoría de Kurt Cobain. 

A pesar de que la canción “About a girl” tiene un sonido pop (con una influencia más o menos clara de The Beatles), como resultado de la estrecha relación de Nirvana con los Melvins y de la admiración de Cobain por Mudhoney, el álbum tiene más similitudes con el heavy metal de los ochenta y con el hard rock de los setenta que con “el sonido Seattle” de los álbumes posteriores de Nirvana. 

Aunque la crítica especializada consideraba que Bleach era un álbum primitivo e identificaba a Nirvana como “unos sujetos que sonaban como Mudhoney, pero que no eran tan buenos como Mudhoney”, algunos músicos reconocidos como Thurston Moore –guitarrista y compositor de Sonic Youth– quedaron sorprendidos por el sonido del álbum e impulsaron la carrera de Nirvana (incluso Sonic Youth influirían en la decisión de Nirvana por terminar su contrato con SubPop y firmar con la disquera trasnacional de David Geffen).

Las letras de las canciones de Bleach tienen un tono oscuro y pesimista. Abordan la desesperanza, la claustrofobia, el abuso sexual y la rebelión contra los estereotipos de la sociedad, y sus protagonistas se encuentran en la barbería esperando ser afeitados por un grupo de sodomitas o están cautivos como mascotas en una jaula, recibiendo un trato indigno de los humanos a quienes idolatran. 

Supuestamente, Cobain escribió las letras de todas las canciones de Bleach en un par de días, durante la grabación del álbum y bajo una tremenda presión, pues SubPop quería que Nirvana encajara en el sonido “grunge” que los periodistas de rock comenzaban a asociar con la disquera y con las emergentes bandas de Seattle de aquella época.

Sin embargo, entre los demos de Nirvana que han sido publicados desde la muerte de Kurt Cobain en compilaciones oficiales, como With the lights out, o no oficiales, como Outcesticide, y en documentales como Montage of heck, hay algunos que datan de los meses previos a la grabación de Bleach y en los cuales se encuentran algunas versiones preliminares de “About a girl” –una canción que Kurt Cobain compuso para Tracy Marander, su novia de entonces y quien tomó la fotografía de la portada del álbum–, y otras versiones de “Sifting” y de “Blew” con letras distintas.

Junto con “School”, “Blew” y “Negative Creep”, “About a girl” formó parte del repertorio de canciones de Bleach que Nirvana continuó tocando hasta su última gira de 1994. Este álbum fue re-editado en 1992, tras el éxito de Nevermind, y re-masterizado en el 2009, cuando se cumplieron veinte años de su lanzamiento. Si el lector de este blog sólo conoce las canciones más populares de Nirvana, Bleach podría cambiar radicalmente la impresión que tiene de su música.



lunes, marzo 04, 2019

Rohypnol y champaña


La madrugada del viernes 4 de marzo de 1994 –tres días después de haber cancelado la gira europea de Nirvana y de haber ofrecido su último concierto en Münich–, Kurt Cobain fue encontrado por Courtney Love en una habitación del Hotel Excelsior de Roma, en "un estado de inconsciencia". 

Fue trasladado al Policlínico Umberto 1 y "permaneció en coma" alrededor de veinticuatro horas.

Los médicos que lo atendieron, dijeron a la prensa que Cobain había sufrido una sobredosis de Rohypnol –un fármaco hipnótico de la familia de las benzodiacepinas– y de champaña. 

También dijeron que su "estado era crítico", pero que se encontraba "respondiendo favorablemente"; y que reaccionaba cuando lo llamaban por su nombre y que apretaba la mano de su esposa.  

Cuando despertó, los médicos le informaron a la prensa "que el líder de Nirvana se veía feliz, que estaba hambriento y que incluso pidió una malteada de fresa".



Love, por su parte, se encargó de darle a entender a la prensa que su esposo "había intentado matarse" porque "él era muy intuitivo" y porque sospechaba que ella lo engañaba con Billy Corgan y porque "ya no quería seguir viviendo sin ella*". 

El sábado, Cobain fue transferido al American Hospital y permaneció bajo observación hasta el martes 8 de marzo.

Supuestamente, uno de los médicos que lo dio de alta dijo que "él recordaba más a un joven jugando con su hija, que a un joven que deseaba acabar con su vida".

El sábado 12 de marzo, la familia Cobain voló a Seattle.

El viernes 18 de marzo, Courtney Love llamó a la policía de Seattle, desde la casa ubicada en Harrison/Denny-Blaine, Lake Washington –que habían comprado apenas el 24 de enero–, denunciando a su esposo de "violencia doméstica". 
La policía le decomisó a Cobain cuatro armas de fuego y una botella de Klonopin (una benzodiacepina, comúnmente conocida como Clonazepam) y lo detuvo para ser sometido a un interrogatorio, aunque después lo dejaron ir libre de cargos. 


4 de marzo, 1994. Roma. 

El viernes 25 de marzo, el líder de Nirvana fue sometido a una intervención en su casa por familiares y amigos, para que dejara las drogas. De acuerdo con LiveNIRVANA.com, Cobain se marchó al sótano con Pat Smear y dijo que "sólo quería tocar la guitarra".  

El martes 29 de marzo, Krist Novoselic llevó a Cobain al aeropuerto Seattle-Tacoma. Cobain se negó a hacer check-in, se peleó con Novoselic y volvió solo a su casa.

El miércoles 30 de marzo, Cobain le pidió a Dylan Carlson que lo acompañara a comprar una escopeta y municiones. Ya que tenía una prohibición para comprar armas de fuego debido al incidente del 18 de marzo, Cobain adquirió, bajo el nombre de Carlson, una Remington y municiones en Stan Baker's Sports. 

Volvió a su casa, escondió la Remington y le pidió a su chofer que lo llevara al aeropuerto.
Supuestamente en el aeropuerto, Cobain se dio cuenta de que llevaba las municiones en su equipaje y le pidió a su chofer que las guardara en su casa.  

Voló a Los Ángeles y ese mismo día fue admitido en el Centro de Rehabilitación Exodus. Un día después, escapó de rehabilitación saltando una barda, pudiendo abandonar el lugar por la puerta principal. Los internos estaban allí por su propia voluntad y podían salirse en cualquier momento. 

El sábado 2 de abril, Duff McKagan** y él se encontraron en el Aeropuerto de Los Ángeles. 
De vuelta en Seattle, Cobain compró municiones en Seattle Guns. 


12 de marzo de 1994. Aeropuerto Seattle-Tac, WA.
El domingo 3 de abril de 1994, según un vlogger***, Cobain fue visto alrededor de su casa. 

Pidió un pudín de plátano en ¡Cactus! y cuando quiso pagar tuvo que hacer un cheque porque Courtney Love le había cancelado sus tarjetas de crédito. 

De acuerdo con una mesera de Linda's Tavern, Cobain apareció alrededor de las once de la noche en el lugar –ese día era cumpleaños de ella y, cuando lo vio, le preguntó si había ido a festejarla y él le respondió que no, de malhumor–, y permaneció allí sin consumir nada, como si estuviera esperando a alguien.

Ella nunca lo vio salir de la taberna.

Ese mismo día, Courtney Love contrató a Tom Grant –un detective que después contaría su versión de los hechos en el documental Soaked In Bleach (2014)– para que buscara a su esposo. 

El lunes 4 de abril, Courtney Love llamó por teléfono a la policía de Seattle y reportó como desaparecido a Cobain, haciéndose pasar por la madre de Cobain. 

La noche del martes 5 de abril, Dylan Carlson, a petición de Courtney Love, llevó a Tom Grant a inspeccionar la casa de Harrison/Denny-Blaine en busca de Cobain, pero "olvidó" hablarle del invernadero.

El viernes 8 de abril, un electricista que Courtney Love había contratado para que instalara luces de seguridad en la casa, creyó identificar un maniquí en el invernadero. 

El sábado 9 de abril, el forense del Condado de Seattle declaró oficialmente como suicidio la muerte de Kurt Cobain. Los análisis de la autopsia revelaron que había muerto alrededor del 5 de abril. 

El jueves 14 de abril, el cuerpo de Kurt Cobain fue cremado en el Bleitz Funeral Home.

Han pasado veinticinco años, desde aquel "incidente en Roma" que fue tomado como un antecedente de la "personalidad suicida" de Kurt Cobain. 

No sé cómo fue tratado el asunto entonces, pero estoy seguro que si él hubiera intentado suicidarse, las autoridades les habrían prohibido, tanto a él como a su esposa, hacerse cargo de Frances Bean.

Ya habían lidiado con ese problema anteriormente, debido a una nota de Vanity Fair que sugería que Courtney Love había consumido heroína mientras estaba embarazada.

Hace un par de años, la policía de Seattle quiso reabrir el caso –aceptaron que se había hecho un trabajo pésimo–, pero la mayoría de la evidencia ya había sido destruída.

Lo único "oficial" acerca de este asunto es lo que ha repetido Courtney Love una y otra vez.


26 de marzo de 1994. Seattle, WA. 
________

*En el documental de Brett Morgen –Montage Of Heck (2015)–, Courtney Love da la impresión de apegarse a un guión cada vez que habla de este incidente.
**Esta historia la relata Duff McKagan en los primeros capítulos de It's So Easy And Other Lies (2011).
***Estas historias las relata el autor de "Daze with Jordan the Lion", en el video #924, disponible en YouTube.

domingo, abril 04, 2021

Es mejor quemarse que desvanecerse

                                 



Escucho la última canción que grabaron a finales de enero de 1994, y te imagino con unas gafas Christian Roth, con un gorro de los Buzzcocks, con una playera de Half Japanese, con una chamarra de esquimal, con unos jeans raídos y unos Converse. 

Imagino que caminas encorvado y cabizbajo –justo como cuando acaban de tocar “Territorial Pissings” en el programa de Jonathan Ross, quien esperaba uno de los éxitos de Nevermind–, rumbo al Viretta Park, que, según la prensa y los admiradores, queda a unos metros de tu mansión en Lake Washington. 

No puedo evitar preguntarme de quién o de qué habla la letra de la canción. Tampoco puedo evitar Solías decirle a la prensa que tus letras no tenían sentido y que eran frases aisladas sobre diversos temas que se te ocurrían, pero es evidente que , y me pregunto si tenías un problema en la columna vertebral –escoliosis congénita–, si el continuo peso de la guitarra lo agravó y si en verdad te dolía tanto la espalda en esa sesión en los estudios de Robert Lang que te tumbaste en el suelo y que los coros revelan un dolor real.
 
También me pregunto si tenías un problema estomacal que ningún médico pudo diagnosticar apropiadamente y si esa fue la razón por la que comenzaste a consumir drogas. 

Pienso en algunas de las declaraciones más polémicas que le hiciste a la prensa. 




A otros medios de Estados Unidos les dijo que alguien ya había destruido un árbol para construir sus guitarras y que por esa razón no encuentra nada de malo en destrozarlas. 

A partir de 1993, John Duncan –su técnico de guitarra– se encarga de arreglar, afinar y modificar todas las guitarras que Cobain destruye al final de los conciertos.

Él mismo lo hacía antes de volverse mundialmente famoso, en la época en que compró la Jaguar '65 con un adelanto de Geffen. 

Duncan asegura que Cobain está por abandonar Stratocaster. 

Courtney Love le regaló una Telecaster y Duncan la ha adaptado con todos los cambios que el líder de Nirvana le ha sugerido. 





En un lapso de tres años, desde que Nevermind (1991) –el segundo álbum de estudio de su banda– le arrebató el primer lugar de la lista de Billboard al Rey del Pop, se ha encargado de repetirle a la prensa que nunca quiso ser una estrella de rock y que odia los reflectores.

Su vestimenta dista mucho de ser lo que cualquiera consideraría "bajo perfil". 

Además, no importa qué tan discreto vista. 
En ese momento es quizá la persona más conocida en todo el mundo. 

Tiene tantos admiradores que puede darse el lujo de exigirles a aquellos que son homofóbicos, misóginos, machistas y fanáticos religiosos que dejen de asistir a sus conciertos y que dejen de comprar sus discos.

Es tan famoso que cualquier declaración suya es noticia. 

Habla de sus problemas de adicción a la heroína y luego se queja de la prensa amarillista que ha inventado historias acerca de él y de su esposa y que los señala como criminales.

En algunos medios, circula una grabación telefónica en la que amenaza de muerte a una columnista de Vanity Fair.


En un lapso de tres años, Nirvana ha tocado para miles de personas en eventos tan importantes como Reading Festival (1991 y 1992) y Hollywood Rock (1993).

Su banda ha encabezado festivales en Europa, en Sudamérica y en Australia.

En los últimos dos meses de 1993, tocaron para MTV en los estudios de Sony en Nueva York y en el Pier 48 de Seattle. 

Apenas en marzo, Cobain canceló la gira de In Utero en Europa, después de un extraño concierto con laringitis y fallas eléctricas, en la terminal aérea abandonada de Münich.

Sus mánagers lo presionan para que no rechace la oferta multimillonaria de Lollapalooza.
Su mujer insiste en que firme ese contrato, porque le hará ganar tanto dinero que podrá renunciar a Nirvana e incluso pagarle a los abogados que lo demandarán por haber cancelado la gira en Europa. 

Cobain ni siquiera ha cumplido treinta años y ya tiene al mundo rendido a sus pies.
Aun si abandonara la música, seguiría siendo famoso.

David Fricke –uno de los periodistas más influyentes de Rolling Stone–, lo ha comparado con John Lennon.

Los periodistas más ortodoxos no están de acuerdo, pero Fricke se defiende.

Dice que Cobain no sólo hace música que llega al corazón de las masas, sino que la hace sin respetar las reglas establecidas por la industria predadora, tal y como Lennon lo hacía en su época. 


Cobain le ha repetido a la prensa que toda su vida había estado enfermo y que había usado drogas para lidiar con el dolor, porque ningún tratamiento médico había funcionado.

También ha repetido que había decidido volverse un drogadicto porque había sido tan miserable que todos los días pensaba en acabar con su vida. 

Sin embargo, sus declaraciones cambiaron desde el lanzamiento de In Utero (1993). 

Frances Bean, su hija, tiene dos años de edad, y lo hace muy feliz la oportunidad de verla crecer y de ofrecerle un hogar como el que él perdió cuando sus padres se divorciaron, tal y como lo canta con un cierto hartazgo en Serve The Servants. 

Está entusiasmado porque Krist Novoselic y Dave Grohl compusieron el riff de Scentless Apprentice y porque él no intervino en la composición de Marigold. 

En las pruebas de sonido de un concierto en Lisboa, escuchó una canción compuesta por Dave Grohl y está seguro de que, en su siguiente álbum –que ha prometido "será más etéreo que los anteriores" y que dejará a un lado "la fórmula Nirvana"–, la música de su banda ya no dependerá exclusivamente de él. 

Exhausted terminará en el primer álbum de los Foo Fighters.


Hace menos de un mes, días después de la cancelación de la gira europea, Kurt terminó en el hospital. 

Se reunió con Courtney en El Hotel Excelsior de Roma y mezcló accidentalmente alcohol con rohypnol y tuvo que ser intervenido de emergencia. 

Según algunos medios, estuvo en coma alrededor de veinticuatro horas. 
Según los médicos, cuando despertó se le veía feliz y más como una persona que disfrutaba jugar con su hija que como un suicida. 

A nadie, dentro de la órbita de Nirvana, le convenía que el Departamento de Protección de Menores tuviera motivos para quitarles la tutela de Frances Bean a él y a su esposa. 

Si Cobain hubiera sufrido otra separación de su hija, habría sido más difícil convencerlo de que saliera de gira. Poco después de que naciera Frances Bean, a él y a su esposa les retiraron la tutela, debido a una nota de Vanity Fair en la que se sugería que Love consumía heroína durante su embarazo. Él desapareció de los reflectores. 

Todo es una vorágine. 

Sólo uno de los tíos de Kurt murió accidentalmente por un disparo de escopeta, cuando él ni siquiera había nacido, pero durante tres años Courtney Love se ha encargado de esparcir rumores entre la prensa, acerca de los genes suicidas de la familia Cobain. 

El incidente en Roma reforzó esa idea.

La opinión general es que Kurt siempre ha sido un suicida. 

Extrañamente, el Departamento de Protección de Menores creyó ciegamente la versión del accidente en Roma.

Sus amigos y sus conocidos, sin embargo, siempre dicen que él no tiene rasgos suicidas. 


Dentro de unas semanas, la prensa amarillista especulará que debido a este incidente, Cobain sufrió un daño cerebral que le impidió volver a tocar la guitarra y que su muerte era la única opción que tenían los mercenarios detrás de él para mitificarlo y seguir viviendo de las ventas de sus discos. 

Más de veinte años después, en Montage Of Heck –el documental autorizado por su viuda y producido por Frances Bean–, Courtney Love declarará que ella viajó hasta Roma en esa ocasión para encontrarse con su esposo, porque él sospechaba que ella había estado viendo a Billy Corgan mientras Nirvana estaba de gira en Europa.

Según ella, Kurt estaba destrozado y pensaba que ella lo estaba engañando y por esa razón había intentado acabar con su vida, mezclando benzodiacepinas con champaña.  

El incidente en Roma reforzará esta idea, incluso veinte años después de su muerte. 


Desde que regresó a Seattle, tras permanecer en observación unos cuantos días en El American Hospital de Roma, su familia y sus amigos lo han presionado para que ingrese a un centro de rehabilitación. 

Les preocupa su salud, pero es obvio que les preocupa, sobre todas las cosas, que el imperio de Nirvana se desmorone.

Hay algunos rumores entre gente cercana a la banda que señalan que Kurt despidió a Novoselic y a Grohl, a finales de marzo, y que les dijo que Nirvana es su banda y que él puede hacer lo que quiera con ella y que estaba pensando seriamente en invitar a otros músicos a formar parte de ella. 

Años después, circulará una carta de puño y letra de Kurt en la que despide a Novoselic y le reclama su pasividad hacia la banda, durante los últimos meses. 


También está cansado de que Buzz Osborne –su amigo y cantante de Melvins– quiera entrometerse en la dirección que debe tomar su banda. 

La tensión es tan fuerte que, sólo unos días atrás, Novoselic y él se pelearon. 

El bajista de Nirvana lo llevaba en su auto al aeropuerto de Seattle para que viajara a Los Ángeles e ingresara a Exodus. Kurt se quejó y lloró en el camino, se rehusó a hacer check-in en el aeropuerto, le dio un puñetazo a Novoselic en el rostro y huyó maldiciéndolo.

Será la última vez que se verán.

Otros rumores circulan entre allegados a la familia Cobain.

Kurt quiere hacer canciones como Neil Young y tiene pensado colaborar con Michael Stipe.

Según su abogada, Rosemary Carroll –esposa de Danny Goldberg, mánager general de Nirvana–, Kurt ha pensado en el divorcio y quiere cambiar su testamento. 


Cobain continúa caminando con la cabeza baja y encorvado. 

La escoliosis congénita no lo deja en paz.

Algunos admiradores lo identifican. 

Les sonríe y ellos, curiosamente, respetan su privacidad. 

Se quita el gorro de los Buzzcocks. 

Incluso para tratarse de un lunes de abril y de haberse mudado a su casa en Lake Washington a principios de año, Kurt Cobain es un personaje al que se ve con relativa frecuencia por allí. 

Su casa queda a unas cuadras del Viretta Park.

Si los admiradores supieran que ésta será la última vez que lo verán por allí, probablemente lo acosarían en busca de un autógrafo o de un mechón de cabello. 


El líder de Nirvana levanta la vista momentáneamente y se rasca la cabeza.

Parece que ha recordado algo importante a última hora y que está a punto de volver a su casa.

Quizá sólo le da comezón la cabeza. No se ha lavado el cabello desde el sábado, cuando escapó de Exodus. Courtney Love le ha confesado a la prensa en múltiples ocasiones que su esposo no es amante de lavarse el cabello.

O tal vez ha recordado los acordes de una de las canciones que improvisó con Pat Smear en el sótano de su casa, aquella tarde en la que su familia y sus amigos lo presionaron para que ingresara a un centro de rehabilitación.

A lo mejor la situación es totalmente distinta y sólo siente la necesidad de escribirle una carta a Frances, a Courtney, a Krist y a Dave.

Quizá sólo quiere volver a su casa y tumbarse a dormir.

 

Analiza si continúa su camino o vuelve a su casa, cuando una corriente de aire le pega en el rostro y le alborota el cabello. 

Usa uno de los índices para pasarse el cabello detrás de una oreja y quitarse un mechón que le cubre la frente.  

La sensación del viento en su cuerpo, lo hace reparar en que está vestido como si se encontrara en el invierno más crudo de todos los tiempos. 

También repara en los tres jeans que usa para disimular su delgadez** y en el reloj de pulsera que aprisiona su muñeca izquierda. 

Estira las piernas y abre y cierra el puño izquierdo, mientras contempla el brazalete de Exodus que no se ha quitado aún.

Se ríe. El brazalete le hace recordar el chiste que le contó Gibby Haynes, el cantante de Butthole Surfers y su compañero de habitación.

Pudiendo haber salido por la puerta del centro de rehabilitación, él mismo –al igual que el personaje del chiste– escapó saltando la barda.  


Vuelve a avanzar. 

Le da la impresión de que sus pisadas suenan a papel celofán en el césped, conforme aplastan las hojas caídas de los árboles. 

Baja la mirada y se da cuenta de que la agujeta de su tenis derecho se ha desanudado. 
Se pone de cuclillas y comienza a atarla. 

Los Converse azules que usa tienen una estrella blanca a los costados.

El viernes, cuando Gary Smith encuentre su cadáver y lo reporté a una estación de radio y al 911 y en pocas horas el mundo de la música lamente su pérdida, un paparazzi se subirá a uno de los árboles que rodean el invernadero de su casa y conseguirá fotografiarle un brazo, una pierna y ese tennis cuya agujeta está atándose. 

Por muchos años, esa imagen será lo único que sus admiradores verán de la escena de su muerte, en la que su cuerpo yace en el suelo con una Remington en el pecho, apuntando a su boca.

Aun ahora, veinticuatro años más tarde, es difícil imaginar el estado de su rostro y la posición del cañón de la escopeta. Algunos periodistas amarillistas han hecho hasta lo imposible para que salgan a la luz todas las fotografías de su rostro deshecho. 

Por fortuna, Frances Bean y el Departamento de Policía de Seattle lo han impedido. 

Otras fotografías circularán en los medios, en los siguientes meses: la de su billetera, la de su licencia de manejo en la que luce un extraño corte de pelo y la de una caja de puros Moore, llena de jeringas de 1 ml, cucharas con quemaduras y encendedores.


En unos días, Kurt se convertirá en lo que más odiaba: un cliché del rock n' roll.

Unas horas después de ese macabro descubrimiento, su rostro aparecerá en las portadas de decenas de revistas. Por el resto de los tiempos, estará condenado a aparecer puntualmente, cada 5 de abril.   

La leyenda de su suicidio y de las teorías conspirativas alrededor de su muerte, no cesarán jamás. Alimentarán libros, documentales, cómics, blogs...

Año tras año, millones de adolescentes confundidos e iracundos, se sentirán atraídos por el encanto de su muerte (más que por el legado de su música) y terminarán idolatrándolo y llenando los bolsillos de quienes no se cansarán de explotar su nombre. 

Está tan abrumado que todo le es ajeno.

No imagina el impacto que causaría su muerte en quienes se sienten identificados con su música, en quienes han seguido su carrera, en quienes han oído hablar del concierto de Nussbaum de 1987, en quienes han conseguido una copia de Fecal Matter, en quienes asistieron al Paramount Theatre en la noche de Halloween de 1991, en quienes quedaron atónitos cuando él solo interpretaba Pennyroyal Tea en los estudios Sony de MTV en noviembre de 1993, en quienes jamás asistiremos a un concierto de Nirvana.


Kurt se quita las gafas vintage Christian Roth y las guarda en uno de los bolsillos de su chamarra de esquimal.

Se sienta en una banca del Viretta Park.

Se le antoja un cigarrillo. 

Echa un vistazo alrededor. 
Hay algunas personas por ahí. 
¡Cuántas veces ha deseado pasar desapercibido, como en ese momento!

Su banda es la banda más popular en todo el mundo.
Los momentos como éste son raros. 
La idea lo abruma. 


Le llega a su cabeza el coro de la pista número cinco de In Utero.

Desde hace unos meses, hasta cuando está triste, se siente incómodo y vigilado. 
Muchas personas lo rodean, pero nadie está cerca de él. 
Todos quieren una rebanada de Kurt Cobain y de Nirvana.

Todos quieren pedirle favores. 
Todos quieren explotar la mina de oro. 

Extraña la época en la que podía salir a la calle como cualquier otra persona y componer canciones todo el día en un departamento de Olympia.

Extraña la época en la que su banda tocaba en bares de mala muerte y hacía giras infernales por la Costa Este de Estados Unidos. 



Se coloca un cigarrillo en los labios.

Tiene todo el aspecto de una estrella de rock. 

Es imposible creerle cuando dice que odia la fama y que siempre quiso estar en un segundo plano y ser como Ringo Starr en Los Beatles.

Siempre ha sido evidente que le gusta rodearse de reflectores.

Si odiara tanto la fama, no habría permitido que Michael Azerrad lo entrevistara para que pudiera escribir la biografía autorizada de Nirvana, ni se la pasaría diciéndole a la gente de MTV que necesita tomar un curso que le enseñe a ser una estrella de rock.

Suspira.

Piensa en encender el cigarrillo.

Piensa en la forma de las volutas de humo, esfumándose en la nada.

Esa imagen tal vez lo remite a una pregunta: ¿en verdad es mejor quemarse que desvanecerse, como dice la canción de Neil Young...?



Tal vez reflexiona en los problemas que lo han atormentado en las últimas semanas. 

Todos son recurrentes. 

Se repiten en su cabeza como un delirio febril.

¿Acaso sí tiene un problema de adicción a la heroína, pero no encuentra un motivo para rehabilitarse?

¿Lo único que necesita es alejarse del mundo de Nirvana y olvidarse de la música y de la gira europea que canceló unas semanas atrás? 

¿Siente remordimiento y desea hacer las paces con Krist y formar una nueva banda con Pat Smear?

¿Quiere hacer carrera solista y divorciarse?

¿Quiere poner a prueba a Dave Grohl, para saber hasta dónde puede llegar como compositor?

¿Cometió un grave error, al rechazar la oferta de encabezar el festival de Lollapalooza?


¿Y si le da un giro a su carrera y comienza a componer canciones al estilo de Johnny Cash?

¿Y si busca a Mark Lanegan y retoma The Jury?

¿Qué clase de álbum podrían grabar él y Michael Stipe?

¿Y si hubiera una manera de volver al anonimato de Olympia... y si encontrara una forma para concentrarse en dibujar? 

¿Y si su pesar fuera transitorio y en un mes se volviera a sentir como en aquellos tiempos, cuando vivía con Tracy y su máxima ambición era tener una banda y una canción que saliera por la radio?

¿Y si regresa a Exodus y, en sólo un mes, la ausencia de droga en su cuerpo le permitiera ver todo más claramente y sentirse tan emocionado como cuando escuchó por primera vez la versión de Love Buzz de su banda en la radio?

¿Y si, independientemente de lo que hiciera, jamás volviera a sentir la emoción de salir al escenario, cuando las luces del foro se apaguen y sus admiradores comiencen a gritar?


En los últimos conciertos en Italia y en Eslovenia, sus viejos amigos –los Melvins, con quienes se siente en deuda por haber traicionado los principios punk que ellos respetan– lo acompañaron durante la gira. 

Ni siquiera con su presencia fue capaz de sentir todas estas cosas que sentía cuando audicionó para tocar el bajo con ellos y los nervios lo traicionaron. 

Se supone que el líder de la banda más popular del mundo, debería sentirse estremecido por la música que crea y por la reacción de sus admiradores. 

¡Si tan sólo tuviera un gramo de la pasión que Freddie Mercury desbordaba en el escenario!

Últimamente se siente un farsante y no quiere seguir engañando a nadie. 


Frunce el ceño.

Está tan ensimismado en sus pensamientos que el cigarrillo se le ha pegado en los labios. 
Ha olvidado encenderlo. 

Cruza una pierna encima de la otra y se queda contemplando el horizonte. 

Ya casi no hay sol en el Viretta Park. 

La gente que andaba por ahí, ha desaparecido. 

Se acomoda en la banca.

Se despega el cigarrillo de los labios. 

Siente un ligero dolor, como si se hubiera arrancado un pedazo de piel muy sensible. 

Pone el cigarrillo frente a sus ojos y lo contempla detenidamente, como si fuera un viejo enemigo***. 

Se lo lleva a los labios y saca un encendedor de una de las bolsas de su chamarra de esquimal. 

Se vuelve a poner el gorro de los Buzzcocks que ha sujetado bajo una de las axilas y enciende el cigarrillo. 

Mientras le da una chupada al cigarrillo y deja escapar el humo por la boca y observa las volutas de humo esfumarse entre los árboles, no tiene idea de que le restan menos de veinticuatro horas de vida y que un electricista encontrará su cadáver hasta el viernes ocho de abril. 


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*En una sesión de fotografías para la promoción de In Utero, Jesse Frohman lo fotografió usando estas gafas que se pondrán de moda veinte años después y que serán conocidas como "el modelo Kurt Cobain".

**Tracy Marander –su novia en la época de Bleach (1988)–, le dará una entrevista a Nick Broomfield a finales de 1994 y le confesará que Kurt Cobain siempre se avergonzó de su delgadez. Sin Marander, quién sabe si Kurt hubiera tenido tiempo para trabajar en las canciones de Bleach. Mientras él escribía y componía, ella trabajaba todo el día y cubría todos los gastos. El departamento en el que ambos vivían en Olympia ahora es una atracción turística.  

***Juego con la letra de Come As You Are.